21/08/2026
Gerardo Luis Castillo: crecer sin garantizar agua también pone en riesgo a las ciudades
Una ciudad puede sumar viviendas, edificios y nuevos desarrollos, pero hay una pregunta que debería responderse antes de seguir creciendo: ¿existe suficiente agua para quienes van a habitarlos? Para Gerardo Luis Castillo, la planeación urbana debe comenzar a tomarse mucho más en serio esa pregunta.
El crecimiento de las ciudades aumenta inevitablemente la demanda de servicios básicos. En lugares como la Ciudad de México, donde distintas comunidades ya enfrentan problemas de suministro, cada nuevo desarrollo representa también una mayor presión sobre la infraestructura hídrica.
Gerardo Luis Castillo considera que las decisiones sobre crecimiento urbano no deberían analizarse únicamente desde la disponibilidad de suelo, movilidad o inversión. La capacidad para garantizar agua también debe formar parte de la ecuación.
“Cada decisión de desarrollo urbano debería hacerse también con un mapa del agua sobre la mesa. No podemos separar la planeación de una ciudad de su capacidad para garantizar los servicios que necesitarán quienes la habiten”, afirmó.
El desafío no significa detener el desarrollo, sino hacerlo responsablemente.
Castillo plantea que autoridades, desarrolladores, empresas y grandes consumidores deben participar en una estrategia de corresponsabilidad que incluya captación de lluvia, tratamiento, reúso, mantenimiento de infraestructura y consumo más eficiente.
También advierte sobre la necesidad de anticiparse a los problemas. Las pipas pueden atender temporalmente una comunidad sin suministro, pero no sustituyen una infraestructura capaz de garantizar el servicio de manera permanente.
“Las pipas pueden resolver una emergencia, pero no pueden convertirse en la política hídrica de una ciudad”, ha señalado.
Para Gerardo Luis Castillo, pensar en el futuro de las ciudades implica necesariamente pensar en el futuro de su agua.
Porque antes de preguntarnos cuánto más puede crecer una ciudad, quizá deberíamos preguntarnos algo todavía más importante: ¿cuánta gente más puede recibir sin comprometer el agua de quienes ya viven en ella?