07/04/2026
😮 Lo regañaban todas las noches por lo mismo y nadie entendía por qué.
Mishi llevaba semanas robando comida de la cocina en una casa de Villahermosa, un pedazo de pollo, media tortilla con carne, lo que encontrara en el plato antes de que alguien lo recogiera, la señora de la casa le daba con el trapo, le cerraba la cocina, hasta pensó en sacarlo. 🐾
Lo que nadie entendía es que Mishi no se comía nada de lo que robaba.
Una noche el hijo menor lo siguió sin que se diera cuenta, tenía doce años y quería cachar al gato en el acto, lo vio salir por la ventana de la cocina con un pedazo de carne en la boca y caminar tres casas por el callejón de atrás hasta un patio de concreto donde había un perro amarrado con una cadena corta, flaco, con un plato de agua vacío y costillas que se contaban desde lejos. 💔
Mishi dejó la carne en el piso frente al perro, se sentó a un metro de distancia, y se quedó ahí mirando mientras el perro comía. 😢
El niño se quedó detrás de la barda sin moverse, cuando el perro terminó Mishi se levantó, lo olió un segundo, y volvió caminando por el mismo callejón a su casa, el niño no le dijo nada a nadie hasta la mañana siguiente cuando no aguantó y le contó todo a su mamá en el desayuno. 😮
La señora dejó de pegarle con el trapo, empezó a dejar un plato extra en el piso de la cocina todas las noches, Mishi lo recogía y hacía el mismo viaje, tres casas, mismo callejón, mismo perro, misma rutina. 🧡
El perro del vecino sigue amarrado, pero ya no come solo. 🐾