12/06/2026
El fruto no nace de la presión, sino de la conexión. De la misma manera la vida espiritual no se sostiene por momentos extraordinarios, sino por una comunión constante con Cristo.
Porque una rama separada de la vid puede conservar su apariencia por un tiempo, pero tarde o temprano se seca. Muy parecido al creyente, porque podemos seguir ocupados, sirviendo e incluso haciendo cosas buenas, pero nada puede sustituir una relación viva con Jesús.
Hoy quizás debemos preguntarnos: ¿qué tan cerca estamos de Él? Porque el secreto del fruto siempre ha sido el mismo: permanecer