03/09/2026
Polaca a la Sudcaliforniana: Cuando la guinda trae estirpe, el Cota sonríe
Por Amaury Sánchez
¡Ay, mi Choya querida! Agárrense los sombreros y sirvan las pacíficas bien heladas, porque mientras la palomilla anda afanada viendo si el calor de La Paz da tregua o si el agua sale con ganas en las colonias, en el fogón de la política ya se sirvió el plato fuerte. Y no es por alborotar al avispero, pero aquello huele a tamal de chilorio bien sazonado: sabroso para los del movimiento guinda, pero capaz de sacarle canas verdes a más de un despachador del Palacio de Gobierno.
Dice la leyenda urbana que en 2027 la pelea por la gubernatura de Baja California Sur va a ser entre la 4T y la oposición. ¡Uy, sí! Permítanme soltar la carcajada de Todos Santos. Con el PAN desértico y buscando candidato como quien busca una almeja generosa en plena marea alta —encontrando nomás a Don Pancho Pelayo sacándole el polvo a las fotos del ayer—, el verdadero zipizape no está afuera. ¡Qué va! La bronca de a de veras, el tiro calientito, se está jugando en las entrañas de Morena.
Y ahí, mis choyeros, la brújula interna ya agarró rumbo fijo: el que viene apretando el paso con el motor bien afinado, con el chaleco guinda bien puesto y el acelerador al fondo es Manuel Cota Cárdenas.
¡Ah, qué muchacho! El diputado federal de Morena se bajó del tren de San Lázaro, se puso las botas de campo y anda recorriendo el estado de arriba a abajo, agarrando un vuelo propio que ya quisieran los de la vieja guardia. Con la vena política de la estirpe Cota, el respaldo directo del morenismo de cepa y una estructura bien aceitada que le responde tanto en La Paz como en las comunidades del norte, Cota Cárdenas se les anduvo metiendo por la libre. Dicen en los pasillos que su proyecto no nomás junta simpatías, sino que anda juntando los pedazos que otros dejaron rotos en el camino.
¿Y Doña Milena Quiroga? Bueno, la exalcaldesa paceña traía la bendición del grupo oficialista y las tijeras listas para cortar el listón de la candidatura, pero el terreno se le volvió de arena suelta. Entre el desgaste propio del ayuntamiento y el descontento de la militancia que no quiere imposiciones, la puntera de ayer hoy andan viéndola por el retrovisor mientras Manuel arma su "Visión 2040" desde las bases del partido.
Por el lado de Los Cabos, Christian Agúndez y la gente del PT traen su propio juego de dominó, pero saben perfectamente que el amarre de a de veras dentro de la coalición, la llave del candado estatal, la trae el grupo de Cota en la bolsa. Si el muchacho logra abrochar el pacto con el sur y consolidar la alianza Morena-PT-PVEM sin que se le salgan las cabras de la cerca, no habrá encuesta en la Ciudad de México que le pueda escatimar la candidatura.
¿Y la oposición panista? Bien, gracias, tomando café en la sombrita del malecón y esperando a ver de qué tamaño es la fractura guinda para ver si recogen los platos rotos. Pero seamos serios: si Manuel Cota encabeza el movimiento y abrocha las tres posiciones —gubernatura, la mayoría del Congreso local y las dos diputaciones federales—, la oposición se va a quedar mirando el eclipse sin lentes.
Así que no se hagan bolas. Si en el 2027 Morena decide no pegarse un tiro en el pie y apuesta por la estructura real, el liderazgo de Cota Cárdenas tiene la mesa puesta para quedarse con la joya de la corona sudcaliforniana. Por lo pronto, el pueblo mira, aplaude y suspira al ver la rebanada del pastel: "¡Tan lejos del PAN y tan cerca de la Cota-manía!"