27/01/2026
Casa Auseva / graus
Casas
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Ciudad de México, México
Arquitectos: graus
Área:
680 m²
Año:
2025
Fotografías:Jaime Navarro
Proveedores: Comex, Helvex, Rotoplas, Tecnolite
Categoria: Casas
Arquitectos Líderes: Antonio Rivas, Jorge García
Ciudad: Ciudad de México
Pais: México
Descripción enviada por el equipo del proyecto. Ubicada en la zona sur de la Ciudad de México, esta residencia parte de una premisa clara: depurar lo innecesario para revelar una arquitectura de orden, luz y contemplación. La propuesta responde a una búsqueda rigurosa de pureza geométrica y honestidad material, donde cada decisión proyectual se articula desde la simplicidad formal y la sensibilidad espacial.
Lejos de imponerse al terreno, la casa se asienta en el centro del predio, permitiendo que los espacios exteriores funcionen como transiciones vivas entre los distintos núcleos habitables. Esta disposición refuerza un equilibrio entre autonomía funcional e integración paisajística, generando un continuo entre interior y exterior que amplía la experiencia doméstica.
Uno de los ejes conceptuales del proyecto es la relación cuidadosamente modulada con el cielo. Cada ambiente establece una intensidad específica de apertura hacia lo celeste: franca en las zonas sociales, más contenida en los espacios íntimos, siempre mediada por la luz natural como herramienta compositiva y atmosférica. Esta lectura se traduce en gestos precisos, como el acceso principal, concebido como un vestíbulo a cielo abierto que enmarca la bóveda celeste y convierte la llegada en un ritual determinado por la hora, el clima y la estación.
El sistema de escaleras principales se plantea como una secuencia dinámica, donde la luz incide de forma cambiante sobre los planos arquitectónicos, provocando una percepción activa del recorrido. En el remate visual, una escultura se posiciona estratégicamente para dialogar con el movimiento del usuario y subrayar la dimensión sensorial del ascenso.
En las habitaciones secundarias, techos inclinados y dobles alturas enriquecen la volumetría interior, mientras tapancos suspendidos abren posibilidades lúdicas y funcionales. La recámara principal, por su parte, se eleva con un gesto similar: un techo a dos aguas enmarca el cielo desde una ventana alta, amplificando la sensación de apertura y reforzando la conexión íntima con el entorno natural.
La elección de materiales —contenida, duradera, esencial— subraya la voluntad de atemporalidad y sobriedad. La claridad en la organización espacial y la relación constante con la luz natural definen una arquitectura que prescinde del ornamento y privilegia lo fundamental: habitar el tiempo, el espacio y el paisaje.