28/04/2026
¿Apáticos o simplemente exigentes?
El eterno juicio sobre el público tapatío
A los tapatíos nos han colgado una etiqueta desde hace años: “son apátios”.
Que no llenamos foros, que no apoyamos eventos culturales, que preferimos quedarnos en casa antes que asistir a una obra, una exposición, un concierto alternativo o una propuesta independiente.
Pero, ¿de verdad somos apáticos?
Tal vez la conversación va más allá de un simple juicio.
Quizá el público de Guadalajara no es indiferente, sino difícil de sorprender.
Vivimos en una ciudad con una identidad muy marcada, donde la tradición pesa, donde el entretenimiento popular muchas veces se impone sobre las propuestas alternativas. No siempre es falta de interés por el arte; a veces es falta de conexión entre lo que se ofrece y lo que realmente mueve a la gente.
También hay una pregunta incómoda:
¿se ha formado al público para consumir arte y cultura?
Porque no se trata solamente de decir que la gente “no sabe” o “no entiende”. El acceso a las artes, a nuevos formatos y a expresiones distintas también depende de la difusión, de la educación cultural y del espacio que la propia ciudad le da a sus creadores.
Quizá el tapatío no es apático.
Quizá es exigente.
Quizá está cansado de eventos sin identidad, de propuestas recicladas o de espectáculos que no logran conectar con la realidad social que vivimos.
En una ciudad que respira tradición, desigualdad, historia y resistencia, el arte no puede darse el lujo de ser superficial.
Entonces la pregunta queda en el aire:
¿el público no asiste porque no le interesa, o porque la oferta no termina de hablarle de frente?
Tal vez no somos apáticos.
Tal vez solo estamos esperando algo que realmente nos sacuda.