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17/07/2026
23/06/2026

El Maestro Jesús Salzar como Director del Observatorio nos explica que es el Observatorio de Seguridad Ciudadana Federal!

Cuando la confianza encuentra un conductorPor Amaury SánchezEn política, como en la vida, hay decisiones que revelan más...
04/06/2026

Cuando la confianza encuentra un conductor

Por Amaury Sánchez

En política, como en la vida, hay decisiones que revelan más sobre quien las toma que sobre quien las recibe.

La designación de José de Jesús Salazar Zazueta como director del Observatorio Ciudadano de Seguridad ProMéxico en Jalisco dice mucho de la visión de su presidenta nacional, Trinidad Belauzarán González de Cosío.

Porque cuando se pretende construir un puente entre ciudadanos y gobiernos, no basta nombrar a un experto en estadísticas, ni a un burócrata eficiente, ni a un político con buenos discursos. Se necesita algo más difícil de encontrar: sensibilidad social, credibilidad pública y capacidad para sentarse a dialogar con todos sin perder la confianza de nadie.

Jalisco atraviesa una etapa compleja. La inseguridad no sólo se mide por los delitos que aparecen en las carpetas de investigación. También se mide por el miedo de las familias, por la desconfianza de los vecinos y por el desencanto de quienes dejaron de denunciar porque sienten que nadie los escucha.

Frente a esa realidad, el Observatorio Ciudadano de Seguridad ProMéxico nace con una misión ambiciosa: acercar a la sociedad con las instituciones encargadas de protegerla.

Y para esa tarea, la presidenta nacional del organismo entendió algo fundamental: los proyectos no avanzan por la calidad de los documentos que los respaldan, sino por la calidad humana de quienes los conducen.

Por eso eligió a José de Jesús Salazar Zazueta.

No porque represente a un grupo político.

No porque sea una figura mediática.

No porque posea una estructura de poder.

Sino porque durante años ha construido relaciones de respeto con distintos sectores sociales, empresariales, comunitarios y gubernamentales.

En un país donde la confrontación suele convertirse en método de trabajo, Salazar ha optado por el diálogo.

En una época donde abundan las descalificaciones, ha privilegiado los acuerdos.

Y en un momento donde muchos buscan reflectores, ha preferido construir redes de colaboración.

Eso tiene un enorme valor para un proyecto que aspira a instalar 125 comités municipales y convertirse en un mecanismo permanente de comunicación entre ciudadanos y autoridades.

La presidenta nacional del observatorio entendió que para coordinar un esfuerzo de esa magnitud se requiere alguien capaz de tocar puertas y encontrarlas abiertas.

Alguien que pueda dialogar con presidentes municipales de distintas corrientes políticas.

Alguien que pueda establecer comunicación con dependencias estatales y federales.

Alguien que comprenda que la seguridad no admite colores partidistas porque el delito no pregunta por credenciales ideológicas antes de afectar a una familia.

Esa capacidad de interlocución es, quizá, una de las principales fortalezas de José de Jesús Salazar.

Pero también existe otro elemento igual de importante: la sensibilidad.

Los problemas de seguridad no se resuelven únicamente desde un escritorio.

Se entienden caminando colonias, escuchando vecinos, conociendo historias y comprendiendo los temores cotidianos de la gente.

Quien aspire a representar una causa ciudadana debe saber escuchar antes que hablar.

Y quienes conocen la trayectoria de Salazar reconocen precisamente esa disposición para acercarse a las personas, entender sus preocupaciones y buscar soluciones mediante el diálogo y la organización.

Por supuesto, el reto apenas comienza.

Los observatorios ciudadanos no triunfan por decreto.

Tampoco por ceremonias inaugurales.

Mucho menos por fotografías.

Su éxito depende de resultados.

Depende de que los reportes sean atendidos.

Depende de que las autoridades respondan.

Depende de que los ciudadanos recuperen la confianza.

Depende de que la participación social produzca cambios reales.

Pero toda obra necesita un constructor.

Y toda institución necesita liderazgo.

Por eso la decisión de Trinidad Belauzarán González de Cosío merece destacarse.

Porque al colocar a José de Jesús Salazar Zazueta al frente del Observatorio Ciudadano de Seguridad ProMéxico en Jalisco, apostó por un perfil que combina experiencia social, capacidad de gestión, sensibilidad humana y una amplia red de relaciones institucionales.

El tiempo será el juez definitivo.

Será la ciudadanía quien determine si el observatorio cumple sus objetivos.

Sin embargo, hay decisiones que desde su origen muestran lógica y sentido común.

Esta parece ser una de ellas.

Porque cuando el desafío consiste en unir ciudadanos y gobiernos para construir seguridad, la confianza no puede ser un requisito secundario.

Tiene que ser el punto de partida.

Y todo indica que esa fue precisamente la cualidad que la presidenta nacional encontró en José de Jesús Salazar Zazueta para encomendarle una de las tareas ciudadanas más importantes que hoy tiene Jalisco.

Presentan el 9bswrvatorio de seguridad ciudadana PROMEXICO, tomando protesta el Maestro José de Jesús Salazar Zazueta co...
04/06/2026

Presentan el 9bswrvatorio de seguridad ciudadana PROMEXICO, tomando protesta el Maestro José de Jesús Salazar Zazueta como director en Jalisco!

📌 Presentan Observatorio de Seguridad Ciudadana PRO México A.C. en ...

Hoy hablamos en México Agroindustrial de la participación de las mujeres en la agroindustria y tuvimos en el estudio a l...
16/05/2026

Hoy hablamos en México Agroindustrial de la participación de las mujeres en la agroindustria y tuvimos en el estudio a la recién nombrada presidenta de la Comisión Agroalimentaria de 50+1 Internacional, Alicia Almanza.

México Agroindustrial.- 50-1 internacional

La historia no se arrodilla… pero el poder sí sabe cuándo sentarse a negociar.Barcelona no fue un viaje, fue un mensaje....
18/04/2026

La historia no se arrodilla… pero el poder sí sabe cuándo sentarse a negociar.
Barcelona no fue un viaje, fue un mensaje. No hubo genuflexiones ni discursos incendiarios, pero tampoco hubo ingenuidad. Claudia Sheinbaum no cruzó el Atlántico

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Para los amigos… el poderCuando el sistema ya no se esconde… se exhibeEn el Congreso del Estado ya no hace falta investi...
26/03/2026

Para los amigos… el poder

Cuando el sistema ya no se esconde… se exhibe

En el Congreso del Estado ya no hace falta investigar demasiado. El sistema, simplemente, se dejó ver.

Porque cuando una institución deja de disimular y empieza a operar con descaro,
no estamos frente a un error… estamos frente a un modelo.
Y ese modelo tiene una lógica sencilla, casi doméstica: para los amigos, las plazas.
para los demás, la espera.
No es nuevo. Pero sí es cada vez más evidente.

Durante años, el reparto de espacios dentro del Congreso se sostuvo bajo una regla no escrita: todo se mueve en silencio.

Las plazas iban y venían sin ruido, los acuerdos se respetaban en lo oscuro, y el sistema funcionaba… porque nadie lo señalaba. Hasta que alguien decidió hablar.
Primero fue la incomodidad. Luego, la resistencia. Y después, como dicta el manual, el ataque.

Pero mientras la discusión pública se llenaba de distractores, el fondo del asunto seguía intacto: el control del reparto.

Porque aquí no estamos hablando de empleos. Estamos hablando de poder.
Y el poder —cuando no tiene reglas— se administra como mejor conviene.
Ahí es donde aparece el nombre que no se puede evitar:

Eduardo Lomelí. Secretario general. Operador real de Enrque Alfaro el.ex-Gober
Y, según múltiples voces dentro del propio Congreso, el encargado de decidir quién sí… y quién no.

Porque en estructuras como esta, el cargo es lo de menos. Lo importante es la capacidad de mover piezas. Y Lomelí —dicen— no solo mueve piezas… arma el tablero.

Del otro lado está la incomodidad.
César Iñiguez.
No perfecto.
No impoluto.
Pero sí disruptivo.

Porque mientras el sistema repartía, él decidió preguntar. Y en política, preguntar siempre es más peligroso que acusar.

Movilidad laboral.
Escalafón.
Orden.

Palabras que en cualquier institución sonarían normales. Aquí, no.
Aquí suenan a amenaza. Porque poner reglas en un sistema sin reglas
no es una reforma… es una provocación. Y cuando alguien provoca al poder, el poder responde. No con argumentos. Con estrategia.

Por eso lo que estamos viendo no es casualidad. Es una reacción.
Una forma de proteger lo que durante años se manejó sin sobresaltos:
las plazas como moneda de cambio. Y entonces la portada deja de ser exageración…
y se convierte en síntesis. “Para los amigos de Alfaro”. Una frase incómoda.
Incómoda porque no acusa directamente… pero describe perfectamente lo que muchos perciben.

Un sistema donde la cercanía pesa más que la capacidad. Donde el mérito observa desde lejos… mientras el poder decide de cerca. Y donde, poco a poco, se instala una idea peligrosa: que todo tiene precio. Ahí está el verdadero riesgo.

No el conflicto interno.
No el escándalo mediático.

El riesgo es que la ciudadanía deje de creer.
Porque cuando la gente entiende que las oportunidades no se ganan,
sino se reparten…la confianza se rompe. Y cuando se rompe la confianza, no hay discurso que la reconstruya.

Hoy el Congreso enfrenta algo más profundo que un pleito sindical.

Enfrenta un espejo. Uno donde se refleja un sistema que durante años operó en lo oscuro
y que ahora, por primera vez, empieza a ser exhibido.

La pregunta no es si esto va a cambiar. La pregunta es más incómoda:
¿quién está dispuesto a perder poder para que cambie?

Porque mientras eso no ocurra, seguiremos viendo lo mismo: plazas que no se explican,
decisiones que no se transparentan, y un sistema que, lejos de corregirse… se protege.

Y así, entre acuerdos, silencios y lealtades, el Congreso seguirá funcionando bajo su regla más honesta: el poder no se vota… se reparte.

Guadalajara: la ciudad donde el gobierno no contesta… pero Salazar síCrónica de un abandono anunciado (y convenientement...
22/03/2026

Guadalajara: la ciudad donde el gobierno no contesta… pero Salazar sí

Crónica de un abandono anunciado (y convenientemente ignorado)

Por Amaury Sánchez G.

Hay dos Guadalajaras.
La de los discursos, donde todo “va avanzando”, donde los servicios “se están mejorando” y donde los funcionarios inauguran hasta baches… pero con listón.

Y está la otra.
La de a deveras.

La que empieza a salir a eso de las seis de la tarde, cuando el calor baja, pero la molestia sube. Ahí, en colonias de todo tipo —desde las que presumen jardín hasta las que apenas tienen banqueta—, la gente carga lo mismo: Problemas.

Y no cualquier problema, sino esos que el gobierno conoce perfectamente… pero atiende como si fueran spam: los ve y los ignora.

El catálogo del desastre (edición Guadalajara)

Porque no falla, es casi como receta:
El agua del SIAPA: cuando llega, llega mal… y cuando no, también se cobra
El predial: puntual para cobrar, ausente para servir

Las multas: rápidas como rayo… pero para resolverlas, lentas como tortuga reumática
Los socavones: que ya no son hoyos, son patrimonio geológico
El alumbrado: más oscuro que promesa de campaña cumplida
Y ahí está la gente, haciendo fila no en oficinas… sino en la vida.

Y entonces aparece el “problema” del sistema

En medio de ese paisaje —que más que urbano ya parece resignado— aparece alguien que rompe la lógica oficial: Jesús Salazar

Y aquí viene lo curioso.
No llega en campaña.
No promete para después.
No pide voto.
Llega… y resuelve.

El delito de ayudar

Porque en este país ayudar sin cobrar, sin prometer y sin estructura política… ya casi parece sospechoso.
El equipo de Salazar orienta, gestiona, acompaña, escucha.
Y lo peor —para algunos—: funciona.
La gente llega con problemas legales, con trámites atorados, con dudas, con corajes…
Y se va con algo que el gobierno olvidó entregar hace mucho: Respuesta.

La política tradicional: el arte de desaparecer

Mientras tanto, la política sigue en su deporte favorito:
aparecer cada tres años con sonrisa nueva y memoria borrada.
Prometen resolver todo. Ganan.
Y luego, como por arte de magia… se vuelven invisibles.
Ni Houdini lo hacía mejor.

¿Ejemplo o evidencia?
Aquí es donde la cosa se pone incómoda.
Porque uno podría decir: “¡Qué bueno que hay gente como Salazar!”
Sí… qué bueno. Pero también qué grave.
Porque eso significa que alguien está haciendo el trabajo que no le corresponde…
y alguien más está cobrando por no hacerlo.

La verdad que nadie quiere decir

Guadalajara no está fallando.

La están dejando caer.

Y mientras tanto…
La gente ya entendió algo que a los políticos se les olvidó:
Que la cercanía no se promete… se practica.
Y que ayudar no debería ser noticia… pero en este país, ya lo es.

Decía Facundo Cabral que si los malos supieran lo bueno que es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio.

El problema es que aquí ni siquiera han hecho ese cálculo.

Porque mientras unos administran el abandono, otros están construyendo algo mucho más peligroso para el poder:

Credibilidad.

Y cuando la credibilidad cambia de manos… el poder empieza a sudar.

Pregunta final (de esas que no les gustan en el gobierno)

Si un ciudadano puede resolver lo que el gobierno no resuelve…
¿para qué queremos al gobierno?

El arte de repartir poderEntre plazas, silencios y lealtades, el Congreso vive una disputa que va más allá de lo laboral...
21/03/2026

El arte de repartir poder

Entre plazas, silencios y lealtades, el Congreso vive una disputa que va más allá de lo laboral

En el Congreso del Estado no todo se vota.
Algunas cosas simplemente se reparten.
Y entre ellas, las plazas.

El tema no es nuevo, pero rara vez se discute en voz alta. Durante años, el manejo de los espacios laborales dentro del Poder Legislativo ha operado bajo una lógica que combina discreción, acuerdos políticos y una dosis considerable de conveniencia.

Dicho en términos menos elegantes: aquí no siempre entra el más capacitado… entra el mejor acomodado.

El sistema tiene rostro, aunque no siempre protagonismo, Eduardo Lomelí, secretario general del Congreso, es, en los hechos, uno de los principales operadores de esa estructura. No legisla ni debate en tribuna, pero su margen de maniobra administrativa le permite influir en algo más valioso que cualquier discurso: la asignación de plazas.

Y en política, quien reparte posiciones, reparte poder.

Las versiones coinciden en un punto: las plazas no se mueven solas.

Se asignan bajo criterios que no siempre pasan por el mérito o la necesidad institucional. Más bien responden a una lógica política donde pesan la cercanía, la confianza y, en muchos casos, la utilidad.

Porque una plaza no es solo un empleo.
Es una señal.
Un compromiso.
Un acuerdo tácito.

En ese contexto, el dato relevante no es menor: alrededor de 90 plazas en juego.
Noventa espacios que representan no solo oportunidades laborales, sino capacidad de control, negociación y construcción de lealtades.

Pero todo sistema, por más funcional que parezca, tiene un punto de tensión.
Y ese punto apareció cuando alguien decidió hacer una pregunta incómoda.

César Iñiguez, dirigente sindical, no irrumpió con discursos grandilocuentes ni promesas de transformación. Lo suyo fue más simple —y por lo mismo más peligroso—:
poner sobre la mesa la necesidad de ordenar el sistema.

Movilidad laboral.
Respeto al escalafón.
Condiciones más equitativas.
Nada revolucionario en el papel.
Pero profundamente disruptivo en la práctica.

Porque en un entorno donde el reparto ha sido históricamente discrecional, introducir reglas equivale a alterar equilibrios.

Y los equilibrios, en política, no se tocan sin consecuencias.
El episodio del programa de movilidad laboral lo ilustra con claridad. Lo que parecía un intento técnico de reorganización terminó por activar resistencias internas.

Puertas que se cerraron.
Posturas que se endurecieron.
Y, casi de inmediato, una narrativa que desplazó el foco: del sistema… a la persona.
Nada extraordinario.

Cuando el fondo incomoda, la forma se vuelve protagonista.
Así, el debate público comenzó a girar en torno a señalamientos específicos, mientras el tema central —la discrecionalidad en el manejo de plazas— quedaba convenientemente diluido.

Una estrategia conocida.
Eficaz.
Y, sobre todo, recurrente.

Mientras tanto, la base trabajadora observa.
No desde la tribuna, sino desde la rutina.
Ahí donde los salarios no alcanzan, pero las responsabilidades sí.
Ahí donde el mérito existe… aunque rara vez sea determinante.
El conflicto, entonces, no es menor.

No se trata de un diferendo sindical ni de una disputa personal.

Es, en esencia, una confrontación entre dos formas de operar: una que mantiene el control a través de la discrecionalidad y otra que intenta introducir criterios más claros, aunque todavía sin consolidarse

En ese escenario, el papel de Eduardo Lomelí resulta central. No por lo que declara, sino por lo que administra. Porque en estructuras como esta, el poder no siempre se exhibe… pero se ejerce.

Y se ejerce, entre otras cosas, decidiendo quién entra y quién no.
Del otro lado, César Iñiguez representa, con matices, la incomodidad del sistema. No necesariamente por la forma, sino por el fondo: cuestionar un mecanismo que durante años funcionó sin demasiada exposición.

La reacción no debería sorprender.

En política, cambiar las reglas del juego siempre genera resistencia.
Y cuando esas reglas tocan intereses, la resistencia se convierte en estrategia.
La pregunta, al final, no es si existen irregularidades.
La pregunta es más estructural: ¿puede el Congreso transitar hacia un esquema menos discrecional… o seguirá operando bajo acuerdos que pocos conocen y muchos padecen?
Porque mientras esa respuesta no se defina, la vida interna del Legislativo seguirá teniendo dos planos:
el visible…
y el que realmente importa.
Y en ese segundo plano,
las plazas no se concursan.
Se conceden.

De Frente al PoderZapopan y la locura del Tribunal    Óscar ÁbregoEn tiempos de igualdad, la discriminación se colocó al...
12/03/2026

De Frente al Poder

Zapopan y la locura del Tribunal

Óscar Ábrego

En tiempos de igualdad, la discriminación se colocó al otro extremo.

Lo aprobado por el Tribunal Electoral del Estado de Jalisco, con respecto a la exclusión de hombres para participar en la elección de Zapopan, no sólo es inconstitucional, sino que al haber incorporado requisitos adicionales como el origen indígena, la discapacidad y la pertenencia a la comunidad LGBT, es a todas luces un escandaloso disparate.

Durante mi vida pública, que comenzó en 1989, desde cualquier trinchera en la que he estado he sido un firme aliado de las causas femeninas, de ello pueden dar cuenta líderes sociales, académicas, periodistas, políticas y empresarias de todos los ramos productivos, de tal manera que nadie, absolutamente nadie, está en condiciones para siquiera insinuar que soy misógino o machista; soy padre de una jovencita y mi prioridad es su seguridad y sano crecimiento en una sociedad en la que la violencia siempre está al acecho.

Así pues, quiero exponer tres breves reflexiones sobre lo acordado por el precitado órgano, responsable de impartir justicia electoral en la entidad y resolver controversias y proteger los derechos político-electorales de los ciudadanos, garantizando certeza y legalidad en los procesos electorales de Jalisco.

1. Ninguna persona que se diga demócrata puede estar en contra de que una mujer indígena pueda ocupar un cargo como alcaldesa, sin embargo, seamos honestos, ¿hay cuadros formados con este perfil en los partidos políticos que contenderán en Zapopan? Yo, que tengo muchos años en la cancha social del municipio, me atrevo a decir que una de las asignaturas pendientes ha sido justamente esa, el desarrollo profesional de dicho sector para que puedan abanderar un proyecto político en una demarcación en extremo compleja y diversa.

2. En lo que se refiere a mujeres con alguna discapacidad o pertenecientes a un grupo vulnerable, se impone una pregunta que resulta inevitable: ¿A qué tipo de limitación o condición se refieren las magistradas y el magistrado? Porque para gobernar, aunque les resulte incómodo admitirlo, se requieren condiciones físicas y mentales suficientes que garanticen una gestión compatible con las tremendas necesidades de un municipio tan heterogéneo.

3. Tengo muy buenas amigas en los ámbitos público y político que tomaron la decisión de mantener en privado su homosexualidad, algo que debe respetarse sin ningún tipo de regateo, puesto que están en todo su derecho. No veo porqué alguien que aspire a la alcaldía zapopana tiene que exponer su tribadismo; me parece un atentado contra la libertad humana, algo terrible viniendo de quienes supuestamente conocen los principios más elementales de la ley.

Para concluir, estimo conveniente reiterar que mi posicionamiento tiene que ver con la defensa de la igualdad; soy un decidido promotor de las banderas femeninas, pero no de esas corrientes o ideologías que pretenden erosionar las garantías jurídicas de los hombres por el sólo hecho de serlo.

Lo aprobado para el caso de Zapopan ya no sólo vulnera los derechos de los hombres, también los de la gran mayoría de las mujeres.


*Óscar Ábrego es empresario, consultor en los sectores público y privado, activista, escritor y analista político.

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