11/03/2022
“Señor, señora, no sea indiferente. Se matan a las mujeres en la cara de la gente”
Por: G.W. ♎
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El 8 de marzo se escuchaban las voces de las mujeres que resonaban con pasión para luchar por una sociedad más justa. A pesar de la larga contingencia que tuvimos que pasar, el espíritu de libertad sigue en pie.
Siendo esta la primera marcha después de una larga espera, nuevas caras se animaron a salir. Como miembro de aquellas primerizas en este gran evento, puedo afirmar que muchas emociones se juntaron en un solo instante.
Y no solamente yo opino eso, de acuerdo con varias primerizas y también con chicas que son más experimentadas tanto en el tema del feminismo, como en asistir a las marchas, es un evento que denota miedo y unión.
La primera vez de algo para mi es difícil de olvidar…al igual que la última…Estaba muy emocionada ese día, sería mi primera marcha a la cual asistiría, nunca me había sentido tan ansiosa en mucho tiempo, la incertidumbre y deseo que llegara la hora me carcomía por dentro.
Es fascinante escuchar la voz de mis hermanas sobre su sentir hacia la marcha, me encontré con chicas que al igual que yo éramos nuevas en el feminismo o que era nuestra primera vez marchando juntas como una sola. Para llegar a la marcha es todo un proceso, tanto emocional como físicamente, por un lado, te sientes emocionada de reunirte con ese grupo que te hace sentir segura, pero por el otro esta la cuestión del camino que recorres para llegar hasta ahí.
Poniendo en mesa pero sin énfasis el hecho de que varias chicas para ir a la marcha se viene preparadas desde antes con sus pañuelos o su atuendo y tienen que enfrentar todas las miradas de desaprobación que les envía nuestra aún machista sociedad, parecerá una locura, pero esas muchas de nosotros a esas miradas estamos acostumbradas, sin embargo, aún cuando toda tu vida corres peligro en el 8 de marzo te recorre aún más el miedo porque sabes que por lo que luchas es lo correcto, pero no todos lo ven así, y por el simple hecho de mostrar tu postura corres el doble de riesgo del que anteriormente te encontrabas…Pero, en ese día esos ojos juzgadores y atemorizantes tornan un nuevo sentido cuando llegamos con las demás morritas, a pesar de que lo más conveniente es no ir solas a las marchas, en caso de que tu quieras ir por solita, cuando veas la multitud de mujeres que están ahí, no te sientes sola, te acuerpan y te integran tan velozmente, te sientes a salvo, el miedo se te quita porque sabes que alguien te cuida.
Llegar ahí es un largo proceso, es una deconstrucción que requiere tiempo y de constante critica, algo que nunca para. Tuve el placer de esa vez reflejarme en los ojos de las demás mujeres y ver que no era tan distinta a ellas. Todas tenemos historias diferentes, que nos hicieron que viéramos la luz, que abriéramos los ojos; Para algunas de nosotras teníamos unas concepciones básicas de las ideas del feminismo, pero no sabíamos que pertenecía a esa ideología solo por nuestro pensamiento critico lo seguíamos, no fue hasta después que empezamos a inspeccionar más sobre el tema; Para otras chicas fue un proceso de introspección e inclusive algunas de ellas afirman que la pandemia les ayudo a llegar más al movimiento, a encontrar su lugar seguro. Pero algo es seguro, el descubrimiento de este movimiento fue un despertar en todo su esplendor, y fue un proceso, muchas veces no tan sencillo como quisiéramos, inclusive nosotras mismas en ocasiones hicimos daño a las nuestras, antes puede ser que no apoyáramos el movimiento o que hiciéramos comentarios hirientes hacia las mujeres, comentarios que aprendimos de la cultura machista en la que vivimos…pero fuimos siendo más abiertas, a tal grado de darnos cuenta que las actitudes y posturas que teníamos anteriormente estaban mal, le hacían daño a las nuestras.
“El feminismo las quiere libres, no sientan presionadas dentro ni fuera” -Anónima
Estar en la marcha fue una experiencia increíble, muchas nos sentimos a salvo entre todas las mujeres, encontramos un lugar donde no te harán sentir menos, un grupo al cual perteneces y te sientes en paz; en donde el “yo si te creo” te alivia la pesada carga, en las entrevistas a las demás morritas me llenaba de felicidad como me decían orgullosamente que al fin pudieron denunciar a su abusador, estar ahí era encontrar un lugar donde no te iban a callar y si lo llegasen a intentar todas harían que tu voz se escuchara hasta en el más mínimo rincón. Sin embargo, concuerdo con muchas de mis compañeras en que pese a que sientas una emoción liberadora y de confianza…te enoja, te enoja porque una pensaría que es la única persona que le pasaron esos acontecimientos y después escuchas otras historias y te das cuenta que no, no eres la única, no estas sola…pero…no te sientes más cómoda porque no eres la única, te sientes segura eso no lo voy a negar, pero también se da un despertar y un golpe de realidad de que a muchas les pasa lo mismo o cosas diferentes a ti…y es cuando empiezas a enojarte y a decir “¿Por qué somos tantas?, ¿Por qué solo a nosotras?, Son muchas mujeres a las que también les silencian” tantas injusticias que hay.
Estar en una marcha es muy diferente que solo verla. Conversando con las algunas chicas estamos de acuerdo en que la determinación y el valor para al fin ser participe de ello es viéndolo, en las redes sociales o en cualquier otro lado, ver a las demás morritas luchando por un mundo más igual, más justo, luchando por ti y por mí, es inspirador, te empodera y te llena de fuerza es de ahí donde muchas empezamos a tomar las riendas para poder estar en una marcha. Este año fue conmovedor, aquí en Guanajuato capital donde varias estudiantes aprovechar la oportunidad para salir de su hogar, que en muchos casos es un lugar limitante y sofocante, para salir a gritar por sus derechos y el de las demás mujeres, la emoción de una nueva experiencia de unión llena sus rostros de expresión.
Es un evento en donde sabes que todas van a gritar por ellas, por ti y por aquellas que ya no tienen voz porque fueron silenciadas.
“A la mi**da el machista opresor, no importa que sea mi papá” -Anónima
Esta fue mi primera marcha, me encantaría decir que sería la última y que ya no habrá más injusticias, pero sé que aún falta mucho por lo que luchar y en otro aspecto también espero que no sea la última, sin embargo, se que de ser así, habrá más morritas que se alcen en mi nombre.
Ahora que ya tuve mi primera marcha y con ayuda de las más experimentadas, unos consejos que les podemos dar a nuestras lectoras primerizas en la marcha o en el movimiento son que:
🟣 De preferencia no ir solas, algunas marchas son más agresivas y concentradas que otras. En caso de ir solas o en compañía, no separarse del grupo con el que se hayan juntado.
🟣 Taparse la cara para que no sean reconocidas y después de la marcha quitarse lo relacionado a ella, esto para que no las identifiques después y no quieran violentarlas
🟣 No se asusten, el primer paso ya lo dieron, sigan aprendiendo, sigan cuestionándose
🟣 Sean pacientes consigo mismas y con las demás, no hay requisitos para ser feminista
🟣 Llevarse agua y un outfit chingón
“Mi papá me menosprecio por querer estudiar arquitectura, dijo que no iba a llegar a ningún lado porque esa carrera era de hombres. Quiero mostrarle a él y a toda mi generación que yo puedo, por el simple hecho de ser mujer yo puedo, y siempre voy a poder” - Anónima