15/11/2025
Depresión posparto: cuando la maternidad duele en silencio
Convertirse en madre es una experiencia profundamente transformadora, pero no siempre es como la imaginamos. Muchas mujeres esperan sentirse plenas y felices después del nacimiento de su bebé, sin embargo, alrededor del 15 al 20 % atraviesa una realidad diferente: la depresión posparto.
No se trata de debilidad ni de falta de amor hacia el hijo. Es un trastorno del estado de ánimo que aparece generalmente dentro de las primeras semanas o meses después del parto, y que puede afectar de manera importante el bienestar emocional, físico y social de la madre.
A diferencia del llamado “baby blues” (una tristeza leve y pasajera que suele durar unos días después del parto), la depresión posparto es más intensa y prolongada. Los síntomas incluyen:
Tristeza profunda o irritabilidad persistente.
Llanto frecuente sin causa aparente.
Fatiga extrema o falta de energía.
Sentimientos de culpa, insuficiencia o desconexión con el bebé.
Ansiedad excesiva o pensamientos de daño (a sí misma o al bebé).
Alteraciones del sueño y del apetito.
Estas manifestaciones no son un “capricho hormonal”. Surgen por una interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales: los cambios hormonales abruptos tras el parto, la falta de descanso, la sobrecarga de responsabilidad, las expectativas sociales de ser una “madre perfecta” y, en muchos casos, la ausencia de apoyo emocional o de pareja.
La buena noticia es que tiene tratamiento y recuperación. Con ayuda profesional, el pronóstico es muy favorable. La terapia psicológica, especialmente la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), ayuda a la madre a identificar pensamientos de culpa o inutilidad, a fortalecer su autoconcepto y a desarrollar estrategias de autocuidado. En algunos casos, puede ser necesario acompañar con tratamiento médico para estabilizar el estado de ánimo.
Es fundamental que la mujer no enfrente esto sola. Familia, pareja y entorno deben comprender que la depresión posparto no es un fallo personal, sino una condición de salud mental que requiere apoyo, empatía y atención oportuna.
Si después del parto notas que la tristeza no se va, que te cuesta disfrutar, dormir o vincularte con tu bebé, no esperes a que “se te pase”. Hablarlo es el primer paso hacia el bienestar.
Recordemos: cuidar la salud mental de la madre también es cuidar al bebé.
Dr. Sergio