17/08/2026
Una propuesta para preservar nuestra historia: Carolina, La Giganta
Sería muy padre y, sobre todo, muy significativo para nuestra comunidad poder contar dentro del Museo de La Junta con una representación de Carolina Rascón Ochoa, conocida como “Carolina La Giganta”, ya sea mediante un maniquí a escala real, una figura escultórica o una estatua de cera que permita a los visitantes conocer y dimensionar físicamente la extraordinaria estatura que llegó a tener.
Carolina Rascón Ochoa nació en Uruachi, Chihuahua, el 4 de noviembre de 1916, y falleció en 1943, a los 27 años de edad, en La Junta, Chihuahua. De acuerdo con la historia que se conserva sobre ella, llegó a medir aproximadamente 2.40 metros de estatura, convirtiéndose en una de las mujeres más altas de las que se tiene memoria en México y una figura extraordinaria dentro de la historia de nuestra región.
Desde muy pequeña destacó por su gran estatura. Se cuenta que, alrededor de los 12 años, ya podía tocar una canasta con sus manos, y que cuando montaba a caballo sus pies alcanzaban a tocar el suelo. También existe la historia de que, cuando tenía 27 años, era capaz de cargar a un hombre utilizando un solo brazo, una muestra de la fuerza y dimensiones físicas que la caracterizaban.
Otro dato que hace todavía más interesante su historia es que Carolina tuvo una hermana gemela llamada Carlota Simona, quien, a diferencia de ella, tenía una estatura normal. Este contraste entre ambas hermanas hace que la historia de Carolina resulte todavía más singular y digna de ser investigada y preservada.
Carolina, también mencionada como María Carolina en algunos relatos, se encuentra sepultada en el panteón de La Junta, Chihuahua, donde, según se cuenta, el espacio de su tumba es prácticamente el doble del tamaño de una lápida convencional.
Tener una representación de Carolina dentro del museo permitiría que niños, jóvenes, turistas y habitantes de la región pudieran conocer quién fue esta mujer y comprender, de una manera mucho más visual, la dimensión de su historia. No se trataría solamente de colocar una figura, sino de acompañarla con una placa informativa con sus datos, fotografías, relatos y la historia de su vida, para convertirla en una pieza educativa y cultural.
Una historia que podría crecer aún más
De la misma manera, sería increíble que el Museo de La Junta pudiera incorporar representaciones de los ferrocarrileros que fueron parte fundamental de la historia de nuestra comunidad.
Podrían crearse esculturas o maniquíes de tamaño real representando a un trabajador del ferrocarril, acompañado de una placa con sus datos personales, oficio, época en la que trabajó, anécdotas y fotografías familiares. Incluso podrían recrearse diferentes oficios relacionados con el ferrocarril para mostrar cómo era la vida de quienes hicieron de La Junta un punto tan importante para la historia ferroviaria de Chihuahua.
Esto convertiría al museo en un espacio todavía más atractivo e interactivo, donde la historia no solamente se lea en fotografías y documentos, sino que se pueda ver, dimensionar y sentir.
La historia de Carolina “La Giganta”, junto con la de los ferrocarrileros de La Junta, representa una parte única de nuestra identidad. Preservarla mediante esculturas, maniquíes, fotografías, documentos y relatos permitiría que las nuevas generaciones conozcan a las personas que hicieron historia en nuestra región y que sus historias no queden solamente en la memoria de quienes las conocieron.
Sería una manera de convertir nuestra historia en algo vivo, visible y digno de orgullo para La Junta y para todo Chihuahua.
Petición redactada por un habitante de la junta que prefirió no hiciéramos público su nombre, pero igual agradecemos de antemano su nota y su fotografía!