30/09/2026
EL BOXEO Y SUS TRAGEDIAS
Después de los cinco fallecimientos registrados en 2026 relacionados con peleas de boxeo, considero importante hacer un análisis histórico sobre las tragedias que ha vivido nuestro deporte y sobre las medidas que se han tomado para proteger la integridad de los boxeadores y boxeadoras.
UNA MIRADA A LAS CIFRAS
De acuerdo con el registro que he venido recopilando:
1770–2026:
2,076 fallecidos
2,076 ÷ 256 años = 8.10 fallecimientos por año
1932–1981:
892 fallecidos
892 ÷ 49 años = 18.20 fallecimientos por año
1982–2026:
84 fallecidos
84 ÷ 44 años = 1.90 fallecimientos por año
1982: UN AÑO QUE MARCÓ AL BOXEO
Tomo 1982 como un punto de referencia importante. Ese año ocurrió la tragedia de la pelea entre Ray Mancini y Kim Duk-Koo, en la que el boxeador surcoreano sufrió lesiones que posteriormente le ocasionaron la muerte.
A partir de aquella tragedia, los dirigentes del boxeo comenzaron a poner todavía mayor atención en la seguridad y en la integridad física de los boxeadores.
El CMB, tomando la iniciativa y posteriormente los demás organismos, fueron incorporando o impulsando modificaciones a reglamentos y medidas de seguridad.
Entre ellas podemos mencionar:
• Los pesajes realizados con mayor anticipación al combate.
• El control del peso y la recuperación del boxeador después del pesaje.
• La reducción de las peleas de campeonato de 15 a 12 rounds.
• La incorporación de una cuarta cuerda al ring.
• La creación de nuevas subdivisiones de peso.
• Mayores controles médicos.
• Nuevas medidas y protocolos para proteger la integridad del boxeador.
Muchas de estas medidas continúan aplicándose hasta nuestros días.
LOS NÚMEROS HABLAN
Cuando observamos las estadísticas, encontramos una diferencia muy importante.
Entre 1770 y 2026, el promedio general de mi registro es de 8.10 fallecimientos por año.
Pero entre 1932 y 1981, el promedio sube hasta 18.20 fallecimientos por año, prácticamente 20 por año.
Dentro de ese periodo destaca 1953, con 23 fallecimientos, el año con mayor número registrado en mi investigación.
Después de 1982, el promedio registrado baja considerablemente hasta 1.90 fallecimientos por año.
Esto representa una reducción aproximada del 89.5% respecto al promedio de 1932–1981.
Es un dato que merece ser estudiado con mucha atención.
No podemos afirmar que esta reducción se deba exclusivamente a una sola regla o a un solo organismo, porque también cambiaron los servicios médicos, los entrenamientos, los reglamentos, la preparación física, los controles de peso y muchos otros factores.
Pero la diferencia estadística antes y después de 1982 es demasiado importante para ignorarla.
2026: UNA SEÑAL DE ALERTA
Y llegamos a 2026.
Hasta este momento, mi registro contempla cinco fallecimientos relacionados directamente con peleas realizadas este año:
• Dos boxeadores africanos.
• La mexicana Dafne Zapata.
• El mexicano Isaías Rodríguez.
• Y el mexicano Arturo “Lobito” Torres.
No incluyo en estos cinco casos a Prichard Colón, porque su tragedia ocurrió hace más de diez años y su fallecimiento corresponde a las consecuencias de aquella pelea. Si lo incorporáramos únicamente por el hecho de haber fallecido en 2026, serían seis, pero estadísticamente considero más correcto mantenerlo separado.
El hecho de que en 2026 el número vuelva a crecer debe servirnos como señal de alerta, no para señalar culpables, sino para preguntarnos qué más podemos hacer para reducir estas tragedias al mínimo posible.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
Se han mencionado diferentes propuestas:
• Entrenamientos más controlados y menos intensos.
• Evitar que un boxeador con apenas una decena de peleas sea llevado demasiado pronto a disputar un campeonato.
• Recuperar conocimientos y métodos de la llamada “vieja guardia” de entrenadores.
• Mejor alimentación.
• Mejor control de vitaminas y recuperación.
• Atención y preparación psicológica.
• Mayor capacitación para los réferis.
• Mejores controles médicos.
• Y muchas otras medidas.
En varias de estas propuestas estoy de acuerdo.
Pero hay una que particularmente extraño en esta conversación:
EL CONTEO AUNQUE EL BOXEADOR NO CAIGA A LA LONA
¿Por qué tenemos que esperar a que un boxeador caiga a la lona para iniciar un conteo?
El boxeador puede estar todavía de pie y, sin embargo, estar recibiendo un castigo que ya no debería continuar.
El réferi tiene la responsabilidad de observar no solamente si el boxeador cae, sino también cómo está respondiendo al castigo, cómo se defiende, cómo reacciona a los golpes y si todavía está en condiciones de continuar.
Un conteo de protección sin necesidad de una caída podría darle al réferi unos segundos para evaluar al boxeador y, al mismo tiempo, permitir que el peleador se recupere.
Y aquí surge una pregunta que considero muy importante:
¿Pudo haber influido la ausencia de un conteo de protección durante la pelea de Arturo “Lobito” Torres?
No lo afirmo como un hecho, porque para determinarlo habría que analizar detenidamente la pelea, las acciones del réferi, los golpes recibidos y la información médica disponible.
Pero considero que la pregunta debe hacerse.
Porque si queremos que el boxeo sea más seguro, no debemos esperar otra tragedia para volver a discutir las mismas medidas.
El boxeo siempre ha sido un deporte de valentía, disciplina y sacrificio.
Pero también debe ser un deporte en el que la vida y la integridad del boxeador estén por encima de cualquier campeonato, récord, contrato o espectáculo.
Si las estadísticas nos están diciendo algo, tenemos la obligación de escucharlas.
EL BOXEO DEBE CAMBIAR, EVOLUCIONAR Y, SOBRE TODO, PROTEGER A QUIENES ARRIESGAN SU VIDA ARRIBA DEL RING.