27/08/2026
INGOBERNABILIDAD EN HUAUTLA: JORGE ALBERTO HERNÁNDEZ DIVIDE AL COMERCIO Y HUNDE SU GOBIERNO
La promesa de bienestar y cambio social con la que Jorge Alberto Hernández Cortés asumió la presidencia municipal de Huautla parece haber quedado relegada al discurso de campaña. En la antesala de su segundo informe de gobierno, la administración local atraviesa un periodo crítico marcado por la ingobernabilidad, la división social y la falta de capacidad de respuesta ante las demandas ciudadanas.
El detonante más reciente de esta crisis recae sobre el sector comercial del municipio. Lo que históricamente representa uno de los motores económicos y sociales de Huautla hoy se encuentra sumido en el divisionismo debido a decisiones administrativas unilaterales. Comerciantes locales acusan al edil de no respetar los acuerdos que previamente les garantizaban certeza jurídica y en un predio que les fue asignado por el gobierno de Antonio Contreras, generando un clima de confrontación ahora entre los mismos comerciantes, unos por defender lo que consideran justo, mientras que un grupo de reciente creación busca cobijar la mala política del aprendiz de presidente Jorge Alberto Hernández Cortés.
La problemática se suma a una notable parálisis institucional dentro del ayuntamiento. la burocracia municipal tardó más de una hora en redactar un documento de cuatro párrafos, evidenciando la falta de preparación y supervisión en el aparato gubernamental.
En el momento en que se transcribió la minuta que a la postre no tuvo efecto el pobre señor edil: ahí estaba, con la cara desencajada y en absoluto ayuno voluntario, sufriendo heroicamente por un problema que —¡vaya detalle!— él solito inventó. Pero la tragedia shakesperiana tuvo su momento cumbre cuando una mujer acudió al rescate con una manzana, esa misma que el alcalde devoró con la voracidad y la ingenuidad de una Blancanieves de pueblo, confirmando que en Huautla sobra hambre de protagonismo y falta un gramo de capacidad para resolver problemas.
Hoy vemos la imagen de un alcalde desencajado y sobrepasado por los conflictos locales refleja el desgaste de una gestión que, a decir de la ciudadanía, ha creado más problemas de los que ha resuelto:
Falta de acuerdos permanentes: Las soluciones improvisadas han dejado la puerta abierta a conflictos a largo plazo.
Herencia para futuras administraciones: Con casi un año restante de mandato, las decisiones actuales dejarán un costo social y político que deberán solventar los próximos gobiernos.
Aislamiento institucional: Existe una notable ausencia de supervisión directa por parte del edil en áreas clave de la administración pública.
El descontento ciudadano también golpea las aspiraciones políticas del grupo en el poder. La transición del alcalde de las filas del Partido del Trabajo (PT) hacia posturas afines a Morena no ha logrado frenar el desgaste de su imagen pública.
De cara al próximo proceso electoral, el panorama para el oficialismo local luce complejo. Las exigencias de un cambio radical en la conducción del municipio dificultan la continuidad del proyecto político actual, complicando las aspiraciones de perfiles cercanos a la administración, como el actual secretario municipal, Salomón Ramos, en un electorado que hoy demanda resultados inmediatos y gobernabilidad.