09/09/2026
Roger Ballen y su “Ballenesque” están en Juchitán, Oaxaca México.
Guadalupe Ríos
¿Qué persigue un artista con su obra? ¿Enamorar, agradar lo sentidos, despertar sensaciones agradables, provocar rechazo, malestar, incomodidad? un poco de cada cosa a la vez y mucho más, el objetivo es no pasar desapercibido.
El ser humano es un animal de contradicciones y lo que en unos provoca repulsión, rechazo e incomodidad, en otros puede provocar emoción, empatía, gracia o cualquier otra sensación.
Esto es aplicable en diversos ámbitos, en el arte, en el trabajo, en la vida cotidiana, en lo que comemos o bebemos, en lo que vestimos y la música que escuchamos, en nuestra forma de ser, pensar, hablar, reir, llorar o amar, etc.
Esta muestra retrospectiva de Roger Ballen, uno de los fotógrafos más controvertidos y conocidos en el mundo contemporáneo, está montada en la Casa de la Cultura de Juchitán gracias a la colaboración del Centro Fotográfico "Manuel Álvarez Bravo" (CFMAB) como parte de la celebración del trigésimo aniversario de su fundación y gracias a la gestión del Director de Lidxi Guendabiaani, Michel Pineda, con Amigos del Iago y la Asociación Civil del propio Centro Fotográfico que lo hicieron posible.
La obra pone de relieve "su fascinación por las personas y su entorno", dice la tarjeta sobre la exposición. Una exposición que invita al debate, a la discusión, al intercambio de ideas y puede agradarte o no, pero no puedes pasar de largo e ignorarla y al final sabrás que algo te provocaron esos dibujos en la pared, el ave que te mira, el brazo de una persona o los rostros de mortal seriedad cuyas grandes orejas parecen hablarte.
Desde la primera vista las imágenes de la muestra incomodan, molestan, perturban, como ocurre muchas veces con la realidad; es dura como la vida de los marginados, es desagradablemente realista como el retrete o la cañería donde fluye lo que nuestros ojos no quieren ver, pero que existe y en las blancas paredes de la sala de arte moderno podrás mirar Apariciones( 2007), Casa de Huéspedes (2009), De adentro hacia afuera (2013-2015) y Asilo de los pájaros(2014) entre muchas más.
Este neoyorkino de 76 años, quien podría estar gozando de la belleza de la vida en montañas, lagos y mares o en las grandes urbes, no se niega a ver la otra cara del mundo, la confronta y la muestra con sus imágenes en blanco y negro, luz y sombra como la vida misma, con toques de color que brincan en el fondo de alguna pared blanca para hacerla más amable.
Porque cuando un artista procesa su arte, una fotografía, una pieza de cerámica, una canción, una pintura, un poema o un libro, está buscando transmitir o provocar algo en el posible espectador, lector o escucha, despertarle una sensación, imprimirle una marca que quede grabada para siempre.
No verás en las fotografías de Roger Ballen la ternura de la mirada de un bebé o de un gato, sino el dolor del abandono, ni la profundidad cautivadora de unos ojos, sino la oscuridad de un pozo oscuro o la evasión terrenal de quien te mira sin mirarte y vive sin vivir, producto de su conocimiento y trabajo intenso en un mundo visiblemente oculto de Sudáfrica donde vive hace más de 30 años.
Tal vez podamos entender la
Muestra si nos atrevemos a mirar hacia donde no queremos; la periferia de las grandes ciudades con los abandonados que vive en calles y banquetas, viviendo bajo cortinas de trapo y plástico, drogadictos que deambulan sin dormir -menos comer-, niños y niñas que se venden por una dosis, o sicarios infantiles que mueren sin cumplir los 15 años.
Y ese es uno de los méritos de la obra de Roger Ballen en "Ballenesque", hacernos pensar, revisar nuestra propia realidad y tratar de ver más allá de lo que ven los ojos cómodamente dirigidos hacia un mundo color de rosa. ¿Te atreves a mirarla? La entrada es gratuita.