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16/09/2026

🏟️⚽ ¿Qué significaba realmente el juego de pelota para los antiguos mayas?

El juego de pelota formaba parte de la vida ritual y de la cosmovisión maya. Estaba cargado de simbolismos relacionados con la vida, la muerte, el inframundo y el equilibrio del universo. ✨

Y uno de los testimonios más impresionantes de esta tradición se encuentra en Chichén Itzá: el Gran Juego de Pelota, un espacio monumental que nos permite imaginar la relevancia que este ritual tuvo dentro de la sociedad maya. 🏛️

La arqueóloga Adriana Velázquez Morlet, directora del Centro INAH Campeche, nos habla sobre el significado de este ritual, sus símbolos y la importancia de uno de los escenarios arqueológicos más extraordinarios de la cultura maya. 🔎🏺

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15/09/2026

Uxmal y Chichén Itzá: la arqueología que convirtió el pasado maya en memoria viva de México

El estudio “Arqueología y nación”, de José Huchim Herrera y Francia Sagredo Martínez, explica cómo los vestigios mesoamericanos dejaron de ser únicamente testimonios del pasado para convertirse en referentes de identidad, memoria y cultura contemporánea.

MÉRIDA, YUCATÁN.— Cuando un visitante observa la Pirámide del Adivino en Uxmal o recorre las grandes plazas de Chichén Itzá, no está solamente frente a edificios construidos hace siglos. Está ante vestigios de sociedades que desarrollaron complejos conocimientos sobre arquitectura, astronomía, religión, agricultura, organización social y relación con el entorno natural.

La arqueología ha permitido reconstruir buena parte de ese mundo y, al mismo tiempo, comprender cómo sus símbolos y formas de pensamiento continúan presentes —aunque transformados— en la cultura mexicana. Así lo plantean José Huchim Herrera y Francia Sagredo Martínez en el artículo “Arqueología y nación”, publicado en Pasajes, número 73, 2026, pp. 7-16, donde analizan la continuidad, transformación y resignificación del legado mesoamericano.

Uxmal: una ciudad que dialoga con el paisaje

Entre los casos que aborda el estudio destaca Uxmal, considerada por los autores un caso privilegiado para comprender la permanencia de los sistemas simbólicos mesoamericanos.

La antigua ciudad maya no puede entenderse únicamente a partir de sus edificios monumentales. Su arquitectura, el paisaje, el agua y las concepciones cosmológicas aparecen estrechamente vinculados.

La Pirámide del Adivino, con su geometría y verticalidad, constituye uno de los ejemplos más reconocibles de la arquitectura Puuc. El Cuadrángulo de las Monjas muestra una compleja organización espacial, mientras que el Palacio del Gobernador reúne elementos que permiten aproximarse a las relaciones entre poder político, fertilidad agrícola y gestión simbólica del agua.

Para los investigadores, el espacio construido en Uxmal funcionaba como un sistema activo de relaciones entre fenómenos naturales, prácticas sociales y principios sagrados.

Chichén Itzá y las ciudades que explican una civilización

El mismo planteamiento puede extenderse a Chichén Itzá, otra de las grandes ciudades mayas mencionadas en el estudio.

Junto con Uxmal, Calakmul y Palenque, Chichén Itzá forma parte de los grandes testimonios arqueológicos que permiten comprender la diversidad y complejidad de las sociedades mesoamericanas.

La arqueología ha permitido estudiar sus edificios, plazas, esculturas, inscripciones y otros elementos para aproximarse a la organización política, religiosa y social de quienes habitaron estos espacios.

Pero existe otra dimensión: estas ciudades también se convirtieron en símbolos contemporáneos de lo mexicano y de la herencia maya.

La arqueología cambió nuestra mirada sobre el pasado

El artículo destaca que la arqueología mexicana tuvo un papel decisivo en la construcción de ese imaginario.

A partir del siglo XIX, la exploración, excavación, clasificación y conservación de monumentos comenzaron a proporcionar referencias materiales para construir una memoria colectiva del pasado prehispánico.

Uno de los grandes cambios ocurrió después de la Revolución Mexicana.

Las culturas indígenas y mesoamericanas comenzaron a ocupar un lugar central en la representación de la nación. La arqueología y posteriormente el muralismo contribuyeron a incorporar ese pasado al discurso cultural mexicano.

Hallazgos como la Piedra del Sol, descubierta en 1885, contribuyeron a transformar la percepción que existía sobre las antiguas civilizaciones y a mostrar el elevado grado de complejidad técnica, artística y cosmológica alcanzado por las sociedades mesoamericanas.

De las excavaciones a los muros

El pasado también salió de las zonas arqueológicas para convertirse en arte público.

Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros incorporaron motivos y referencias mesoamericanas a sus obras, relacionándolos con los problemas y debates del México moderno.

El muralismo convirtió la historia en una herramienta visual para explicar el país.

La arqueología aportaba los vestigios y conocimientos sobre las antiguas sociedades; el arte los reinterpretaba y los llevaba a nuevos públicos.

Así se fue construyendo una imagen de México con profundas raíces en las culturas originarias.

Los símbolos no desaparecieron: cambiaron de significado

Uno de los ejemplos más importantes analizados por los autores es la serpiente.

Este animal tuvo numerosos significados dentro de las culturas mesoamericanas y aparece asociado con ideas de creación, transformación y protección.

Después de la conquista, el símbolo no desapareció por completo. Fue incorporado a nuevos contextos y adquirió nuevos significados.

Su presencia en el escudo nacional mexicano constituye uno de los ejemplos más visibles de esta transformación.

El caso demuestra que la cultura no necesariamente funciona como una línea ininterrumpida.

Los símbolos pueden sobrevivir, pero las sociedades los reinterpretan.

Una ciudad maya también puede hablarle al presente

Uno de los aspectos más originales del estudio es que los autores no se quedan en los monumentos.

A partir de su experiencia de trabajo en Uxmal y de la convivencia con habitantes de comunidades cercanas, plantean que el conocimiento sobre el mundo mesoamericano también puede permanecer en prácticas cotidianas y formas contemporáneas de relacionarse con el territorio.

El maíz, por ejemplo, puede ser simultáneamente un cultivo y un elemento profundamente integrado a las relaciones sociales, familiares y comunitarias.

También aparecen continuidades en expresiones artesanales, cerámica, bordados, altares domésticos y otras manifestaciones culturales.

No se trata, aclaran los autores, de afirmar que estas prácticas sean idénticas a las del pasado, sino de observar cómo determinadas formas culturales se adaptan a circunstancias históricas diferentes.

“Es como bordar, pero en piedra”

El artículo recoge incluso observaciones realizadas durante recorridos por Uxmal.

Ante la representación de un mascarón, un joven de la localidad de Santa Elena comentó: “Este no es un dios viejo; es un vecino”.

En otra ocasión, un albañil observó la superficie de un edificio y señaló: “Esto no es difícil de entender; es como bordar, pero en piedra”.

Para los investigadores, testimonios como estos muestran que la comprensión del lenguaje visual mesoamericano no depende exclusivamente de la formación académica.

También puede existir a través de conocimientos incorporados en la vida cotidiana.

México como un gran palimpsesto cultural

En sus reflexiones finales, Huchim Herrera y Sagredo Martínez proponen entender México como una especie de palimpsesto cultural: distintas temporalidades conviven, se superponen y dialogan.

Cada época agrega nuevos significados sobre las anteriores.

Por eso, Uxmal no es solamente un sitio arqueológico; tampoco Chichén Itzá es únicamente un conjunto monumental.

Son espacios donde el pasado continúa siendo interpretado desde el presente.

La arquitectura, los símbolos y las tradiciones pueden adquirir nuevos sentidos sin perder necesariamente toda relación con sus antecedentes.

El pasado como una conversación

La conclusión del estudio puede resumirse en una idea particularmente poderosa: la mexicanidad puede entenderse como una construcción dinámica basada en la interacción entre memoria, experiencia y creación.

En ese proceso, la arqueología desempeña un papel fundamental.

Excavar, investigar, conservar y estudiar Uxmal, Chichén Itzá y otros sitios arqueológicos no significa únicamente recuperar información sobre sociedades desaparecidas.

También significa comprender cómo ese pasado continúa influyendo en la manera en que México interpreta su territorio, su cultura y su propia historia.

Porque las piedras de Uxmal y Chichén Itzá permanecen en el presente.

Y mientras sigamos preguntándonos qué significan, seguirán formando parte de nuestra historia viva.

Hidalgo y Morelos buscaron armas en Estados Unidos para sostener la IndependenciaMucho antes de que México consumara su ...
15/09/2026

Hidalgo y Morelos buscaron armas en Estados Unidos para sostener la Independencia

Mucho antes de que México consumara su Independencia, los insurgentes miraron hacia el norte en busca de armas, recursos y apoyo. Miguel Hidalgo y José María Morelos intentaron establecer contactos con Estados Unidos, en un contexto en el que la joven república norteamericana comenzaba a definir sus propios intereses en el continente.

La historia de la Independencia de México suele contarse desde las conspiraciones de Querétaro, el levantamiento de Miguel Hidalgo y la campaña militar de José María Morelos. Sin embargo, detrás de los combates existió también una lucha diplomática y logística por conseguir armas, y en ella Estados Unidos ocupó un lugar importante.

De acuerdo con el relato histórico de Josefina Zoraida Vázquez y Lorenzo Meyer, los insurgentes consideraban a Estados Unidos un posible aliado natural. La joven nación norteamericana había conseguido independizarse de Gran Bretaña décadas antes y, por ello, los dirigentes insurgentes buscaron establecer comunicación con Washington.

Hidalgo recurrió a agentes en Estados Unidos

Durante la primera etapa de la insurgencia, Miguel Hidalgo buscó obtener apoyo estadounidense. Entre los personajes enviados para establecer contactos estuvo Pascasio Ortiz de Letona, quien fue designado representante ante el gobierno norteamericano y recibió instrucciones para negociar un tratado de comercio y alianza.

Ortiz de Letona, sin embargo, murió antes de poder cumplir su misión.

Posteriormente, Hidalgo, junto con Ignacio Allende, nombró a Bernardo Gutiérrez de Lara para continuar los esfuerzos de acercamiento con Estados Unidos. Gutiérrez de Lara viajó hacia el norte y llegó hasta Washington, donde buscó entrevistarse con funcionarios del gobierno estadounidense.

Pero la misión no se limitó a buscar reconocimiento diplomático. La adquisición de armas era una de las necesidades fundamentales de los insurgentes.

El propio relato de Vázquez y Meyer muestra que los contactos con Estados Unidos estaban relacionados con la posibilidad de conseguir armamento y recursos para la lucha contra las autoridades españolas.

Morelos también intentó conseguir armas

La necesidad de armas continuó durante la etapa encabezada por José María Morelos.

El movimiento insurgente necesitaba recursos para mantener sus campañas militares y buscó nuevamente apoyo en Estados Unidos. Morelos llegó incluso a nombrar representantes norteamericanos y comerciantes para intentar conseguir armas y otros suministros.

En estudio aparece un dato particularmente revelador: José María Morelos nombró a norteamericanos relacionados con el comercio de armas, mientras se buscaban mecanismos para obtener apoyo estadounidense.

Sin embargo, la situación internacional complicaba esas operaciones.

Estados Unidos tenía sus propios intereses y no estaba dispuesto a provocar un enfrentamiento abierto con España y las potencias europeas. Por ello, aunque existían comerciantes estadounidenses interesados en hacer negocios con los insurgentes, el gobierno de Washington mantenía una política mucho más cautelosa.

Armas, comercio y neutralidad

El episodio permite entender una diferencia fundamental entre los intereses de los insurgentes y los del gobierno estadounidense.

Mientras Hidalgo y Morelos necesitaban armas para sostener una guerra de independencia, Estados Unidos buscaba ampliar su influencia y sus posibilidades comerciales sin necesariamente comprometerse militarmente con la causa insurgente.

El libro México frente a Estados Unidos un ensayo histórico , 1776-2000 de Josefina Zoraida Vázquez y Lorenzo Meyer del Fondo de Cultura Económica, señala que comerciantes estadounidenses podían hacer negocios con los movimientos insurgentes, incluso vendiendo armas, mientras la diplomacia oficial procuraba evitar un conflicto con España.

Esta contradicción resulta particularmente interesante: la neutralidad del gobierno estadounidense no impedía necesariamente que comerciantes y particulares estadounidenses participaran en negocios vinculados con la guerra.

Una relación que comenzó antes de la consumación

La búsqueda de armas y apoyo en Estados Unidos no terminó con Hidalgo y Morelos. Después de ellos, otros dirigentes de la insurgencia continuaron intentando establecer relaciones con el país vecino.

La independencia mexicana, por tanto, no fue solamente una guerra librada dentro del territorio de la Nueva España. También tuvo una dimensión internacional.

Los insurgentes necesitaban reconocimiento, recursos, armas, barcos, dinero y contactos diplomáticos. Estados Unidos representaba una posibilidad debido a su cercanía geográfica y a su experiencia como antigua colonia que había conseguido independizarse.

Pero Washington tenía sus propios objetivos.

Con el paso de los años, esa relación se volvería todavía más importante. Después de la consumación de la Independencia, México tuvo que buscar el reconocimiento internacional de su nueva condición como nación, mientras Estados Unidos y las potencias europeas comenzaban a competir por influencia, comercio y territorio en América.

La otra historia de la Independencia

La historia de Hidalgo y Morelos también puede leerse, entonces, como la historia de una guerra que necesitaba armas y de una insurgencia que buscó conseguirlas más allá de las fronteras de la Nueva España.

Los documentos y testimonios históricos muestran que los primeros dirigentes insurgentes voltearon hacia Estados Unidos en busca de apoyo, enviaron representantes y exploraron posibilidades de adquirir armamento.

Pero también muestran que Estados Unidos no actuó simplemente como un aliado de la Independencia mexicana. El gobierno estadounidense tenía sus propios intereses y procuró evitar, al menos inicialmente, un enfrentamiento directo con España.

Ese contraste ayuda a comprender mejor una etapa compleja de la historia mexicana: mientras Hidalgo y Morelos peleaban por romper el dominio español, al norte una nueva potencia comenzaba a mirar hacia el resto del continente.

Fuente: Josefina Zoraida Vázquez y Lorenzo Meyer, México frente a Estados Unidos. Un ensayo histórico, 1776-2000, especialmente el apartado “Entran en relación dos mundos diferentes”, y las páginas dedicadas a los primeros contactos de Hidalgo y Morelos con Estados Unidos.

14/09/2026

“Pensábamos que Uxmal era nada más para los gringos”: la comunidad recupera su vínculo con el patrimonio maya

Durante décadas, habitantes de comunidades cercanas a Uxmal percibieron la zona arqueológica como un espacio distante y destinado principalmente al turismo extranjero. Hoy, mujeres de la región participan en su conservación y se reconocen como parte de la historia que resguarda el sitio.

MÉRIDA, Yucatán.— “Pensábamos que Uxmal era nada más para los gringos”. La frase, compartida por Nancy Tzec Aguilar, resume una realidad que durante años marcó la relación entre algunas comunidades cercanas a la zona arqueológica de Uxmal y uno de los mayores testimonios de la civilización maya.

Para habitantes de la región, Uxmal llegó a percibirse como un lugar ajeno, destinado principalmente a los visitantes y al turismo, pese a encontrarse en el territorio donde sus propias comunidades han construido su historia y su identidad.

Nancy Tzec Aguilar recordó el caso de una mujer que incluso desconocía Uxmal y tenía la idea de que se trataba de un sitio reservado para los extranjeros.

La situación comenzó a cambiar cuando las comunidades tuvieron mayores oportunidades de acercarse al sitio arqueológico y, sobre todo, de participar directamente en actividades relacionadas con su conservación.

De visitantes a guardianas del patrimonio

El arqueólogo José Huchim Herrera, responsable de la zona arqueológica de Uxmal y la región Puuc, ha sido testigo de esta transformación durante más de tres décadas de trabajo en restauración y conservación.

Recordó que, cuando comenzaron algunas de estas labores, varias mujeres de las comunidades prácticamente no conocían los edificios de Uxmal.

“Pensaban que los monumentos eran cuestión que hicieron los antiguos, pero que no había una liga entre ellas y el patrimonio”, explicó.

Con el paso del tiempo, esa percepción se modificó.

La participación comunitaria permitió que las mujeres conocieran los edificios, comprendieran su importancia y se involucraran en labores de limpieza, mantenimiento y conservación.

El cambio va más allá de aprender a identificar un edificio arqueológico. Significa reconocer que esos monumentos también forman parte de su propia historia.

La conservación, en este sentido, dejó de ser únicamente una tarea de especialistas para convertirse también en un proceso de recuperación de identidad.

“Si nosotros tenemos oportunidad…”

Nancy Tzec Aguilar destacó precisamente la importancia de que las personas de las comunidades tengan la posibilidad de conocer, recorrer y acercarse al patrimonio que se encuentra en su propio territorio.

“Y que si nosotros tenemos oportunidad…”, señaló al hablar de la posibilidad de que la población local pueda acercarse a estos espacios y hacerlos parte nuevamente de su vida cotidiana.

La experiencia de Uxmal muestra que la protección del patrimonio arqueológico no consiste solamente en restaurar piedras, edificios y monumentos. También implica reconstruir los vínculos entre las comunidades y la historia que esos vestigios representan.

Cuando una persona que antes veía un sitio arqueológico como algo ajeno comienza a conocerlo, identificar sus edificios y participar en su cuidado, el patrimonio adquiere una dimensión diferente: deja de ser únicamente un atractivo turístico y se convierte en una herencia viva.

La memoria maya llegará también a Mérida

Este proceso de recuperación de identidad encuentra un nuevo símbolo en Mérida con el proyecto para colocar una réplica de la Estela 18 de Uxmal en el Remate de Paseo de Montejo.

La pieza reproduce un monumento relacionado con Chac Chel y el Jaguar del Inframundo, y busca incorporar al paisaje urbano de la capital yucateca una referencia directa a su pasado maya.

El proyecto presentado por el Ayuntamiento de Mérida plantea que la réplica funcione también como un recordatorio de que la historia de la ciudad no comenzó con la llegada de los españoles.

Antes de la Mérida colonial existió T’Hó, un asentamiento maya sobre cuyo territorio se desarrolló posteriormente la ciudad.

La presencia de la Estela 18 en el espacio público busca, por ello, ampliar la memoria histórica de Mérida y acercar el patrimonio prehispánico a quienes viven y transitan diariamente por la ciudad.

La reproducción será realizada con participación de artesanos de Muna, mediante técnicas de trabajo en piedra destinadas a recuperar los detalles de la pieza original.

Un patrimonio que vuelve a sus comunidades

La historia de Uxmal plantea una reflexión más profunda: ¿de quién es el patrimonio maya?

Durante mucho tiempo, sus grandes edificios fueron contemplados principalmente como atractivos turísticos. Sin embargo, detrás de cada estructura existe una historia que pertenece también a las comunidades que habitan el territorio.

El trabajo realizado durante décadas demuestra que la conservación puede adquirir mayor sentido cuando quienes viven alrededor de los sitios arqueológicos participan en ella.

De esta manera, las mujeres que alguna vez pudieron pensar que Uxmal “era nada más para los gringos” hoy pueden convertirse en parte de quienes conocen, cuidan y transmiten ese patrimonio.

Porque conservar Uxmal no significa únicamente mantener en pie sus antiguos edificios.

También significa recuperar la conciencia de que esa historia sigue perteneciendo a los pueblos que la heredaron.

Yucatán mantiene aislado el lago donde se confirmó Naegleria fowleri; investigará y sancionará a los responsables* Se co...
14/09/2026

Yucatán mantiene aislado el lago donde se confirmó Naegleria fowleri; investigará y sancionará a los responsables*

Se confirma la presencia de Naegleria fowleri en el lago artificial que permanecerá fuera de operación. Este cuerpo de agua artificial no está conectado con otros espacios recreativos ni con la red de agua potable. No hay riesgo para la población de Yucatán.

La meningoencefalitis por Naegleria fowleri no se transmite de persona a persona. Tampoco se adquiere al beber agua. Es una enfermedad grave y extremadamente rara, y este es el primer caso registrado en Yucatán.

El Gobierno de Yucatán investigará el cumplimiento de las empresas encargadas del mantenimiento y la calidad del agua de ese lago. Actuará con todo el peso de la ley y con estricto apego a derecho. Quien haya incumplido la normativa sanitaria será sancionado. La salud de las y los yucatecos está primero.

Estos son los hechos confirmados y las medidas en marcha:

· El Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) confirmó que el fallecimiento de un hombre de 34 años por meningoencefalitis fue causado por Naegleria fowleri. El Gobierno del Estado se solidariza con sus familiares ante esta sensible pérdida.

· La Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública detectó la ameba en las muestras del lago artificial donde el paciente realizó actividades. El resultado asocia ese sitio con la vía probable de infección.

· Con la confirmación de la Naigleria fowleri en las muestras de agua, la Dirección de Protección Contra Riesgos Sanitarios de la SSY ratifica la medida de suspensión de actividades de las instalaciones del lago, asimismo se turnará al área de dictamen y resoluciones el acta de verificación para determinar las medidas administrativas correspondientes.

· De igual forma una vez que la empresa responsable demuestre a través de pruebas de laboratorio que el agua del lago es apta para uso recreativo de acuerdo con la NOM-245-SSA1-2010, se realizará una nueva verificación y muestreo de las aguas y dictaminará si se suspende la medida de cierre temporal.

Naegleria fowleri es una ameba de vida libre que prolifera en agua dulce estancada y cálida, sobre todo entre 35 y 46 grados Celsius. La infección ocurre cuando el agua contaminada entra por la nariz al nadar, bucear o sumergirse.

Los primeros síntomas son dolor intenso de cabeza, fiebre, náuseas y vómito. En los cuerpos de agua naturales con corriente, entre 24 y 26 grados, las condiciones son menos favorables para su desarrollo.

Los Servicios de Salud de Yucatán llaman a los establecimientos con actividades de inmersión a cumplir la normativa y a mantener al día sus estudios de calidad del agua. La vigilancia sanitaria continúa en todo el estado.


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ANTES DE LA FRONTERA: LA HERENCIA DE DOS IMPERIOS QUE EXPLICA LA RELACIÓN ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOSMucho antes de qu...
13/09/2026

ANTES DE LA FRONTERA: LA HERENCIA DE DOS IMPERIOS QUE EXPLICA LA RELACIÓN ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS

Mucho antes de que existiera la frontera entre México y Estados Unidos, el territorio norteamericano ya era escenario de una competencia entre imperios, pueblos indígenas, colonos, comerciantes y potencias europeas. Una investigación de la UNAM reconstruye cómo esa historia colonial ayudó a formar dos sociedades profundamente diferentes y dejó conflictos territoriales que sobrevivieron a las independencias.

Por Redacción Con Ciencia

La frontera entre México y Estados Unidos parece, a primera vista, una línea política relativamente reciente. Sin embargo, su origen se encuentra mucho más atrás: en las disputas territoriales de los imperios europeos que durante siglos se enfrentaron por el control de América del Norte.

Esa es una de las ideas centrales de Las relaciones México-Estados Unidos, 1756-2010, investigación de los historiadores Marcela Terrazas y Basante y Gerardo Gurza Lavalle, publicada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Dos colonizaciones, dos sociedades

Para entender por qué México y Estados Unidos desarrollaron posteriormente relaciones tan complejas, los autores proponen mirar primero hacia sus respectivas experiencias coloniales.

A comienzos del siglo XIX, los territorios que posteriormente formarían ambas naciones todavía conservaban profundas huellas de los imperios europeos que los habían dominado.

Nueva España pertenecía al mundo imperial español, mientras que buena parte de la futura Estados Unidos había sido colonizada por Inglaterra.

Pero las diferencias no fueron únicamente culturales o religiosas.

La geografía, la disponibilidad de recursos naturales, la cantidad y organización de las poblaciones indígenas y las formas en que los europeos pudieron ocupar y explotar el territorio también desempeñaron un papel determinante.

En otras palabras, la futura frontera no separaría simplemente dos países: terminaría dividiendo sociedades que habían evolucionado durante siglos bajo experiencias coloniales diferentes.

Nueva España: conquistar sobre estructuras indígenas

Uno de los elementos que distinguió a Nueva España fue la existencia de grandes poblaciones indígenas con estructuras políticas y sociales complejas.

La conquista española no significó simplemente sustituir una sociedad por otra.

Los españoles aprovecharon estructuras políticas que ya existían.

En el centro de México, numerosos señoríos indígenas mantenían distintos grados de autonomía frente al poder mexica. Los conquistadores españoles aprovecharon las rivalidades existentes y establecieron alianzas con pueblos que eran enemigos de Tenochtitlan.

Así, la conquista pudo apoyarse parcialmente en estructuras políticas preexistentes.

Con el tiempo, la Corona española incrementó su control administrativo y político.

Pero en el norte de Nueva España la situación fue diferente.

La plata empujó la frontera hacia el norte

Uno de los grandes motores de la expansión española fue la minería.

El descubrimiento de importantes yacimientos de plata en Zacatecas, durante el siglo XVI, modificó profundamente la dinámica territorial.

Las minas atrajeron población, crearon rutas comerciales y obligaron a construir infraestructura para proteger los caminos y los asentamientos.

Surgieron presidios, misiones, ranchos y nuevas poblaciones.

La economía minera también impulsó regiones agrícolas y ganaderas destinadas a abastecer a los centros mineros. El Bajío, por ejemplo, terminó convirtiéndose en una de las regiones económicas más importantes de Nueva España.

Pero había un límite.

Más allá de las zonas mineras y de los territorios que podían abastecerlas, el incentivo para avanzar hacia regiones remotas era mucho menor.

Por eso, territorios como Texas y las Californias tuvieron durante buena parte del periodo colonial una presencia española mucho más limitada.

La frontera norte era, en consecuencia, una zona de contacto, conflicto y expansión mucho más que una línea perfectamente definida.

Una sociedad construida sobre el trabajo indígena

Otro elemento fundamental fue la organización del trabajo.

La economía de Nueva España dependió ampliamente de la población indígena.

Primero mediante instituciones como la encomienda y posteriormente a través de sistemas como el repartimiento y otras formas de trabajo remunerado y coercitivo.

La población indígena aportó buena parte de la fuerza laboral necesaria para la minería, la agricultura y otras actividades económicas.

Las epidemias también modificaron radicalmente esta estructura.

La población indígena sufrió una fuerte disminución demográfica como consecuencia de sucesivas epidemias, lo que provocó profundas transformaciones económicas y laborales.

Y aquí aparece una diferencia importante con las colonias angloamericanas: los autores señalan que la estructura económica novohispana dependió de manera particularmente importante de la población indígena.

La transición hacia el trabajo remunerado fue desigual.

En algunas regiones ocurrió con mayor rapidez, mientras que en otras, como Yucatán, persistieron durante mucho tiempo sistemas laborales coercitivos. (Instituto de Investigaciones Históricas)

La presencia africana también forma parte de esta historia

La historia colonial de México tampoco puede explicarse únicamente a partir de españoles e indígenas.

El estudio señala que entre 1519 y 1650 fueron introducidos aproximadamente 120 mil esclavos africanos en Nueva España.

Su trabajo fue utilizado en actividades como la minería, los obrajes textiles y las haciendas azucareras, además del servicio doméstico.

La población africana y afrodescendiente formó parte, por tanto, de la construcción económica y social de la Nueva España. (Instituto de Investigaciones Históricas)

Este dato permite observar que la sociedad novohispana fue mucho más diversa de lo que puede sugerir una visión simplificada de la historia colonial.

El enorme poder de la Iglesia

La colonización española también tuvo una dimensión religiosa.

La evangelización de los pueblos indígenas fue una pieza fundamental del proyecto colonial.

Franciscanos, dominicos y agustinos participaron activamente en la conversión religiosa, pero al mismo tiempo las instituciones eclesiásticas adquirieron una enorme influencia económica, política y social.

La Iglesia no fue únicamente una institución religiosa.

Durante el periodo colonial también funcionó como un poderoso instrumento de organización social y de gobierno. (Instituto de Investigaciones Históricas)

Esta combinación entre poder político, económico y religioso sería otra de las características que diferenciarían a la sociedad novohispana de las colonias inglesas de Norteamérica.

Al otro lado: las trece colonias

Mientras Nueva España se desarrollaba bajo el sistema imperial español, las colonias inglesas de Norteamérica seguían caminos muy diferentes.

Y tampoco formaban una sociedad homogénea.

Massachusetts, Virginia, Pensilvania y Nueva York, por ejemplo, tenían motivaciones, estructuras económicas y composiciones sociales distintas.

Massachusetts fue marcada por la migración de grupos puritanos que buscaban establecer una sociedad organizada alrededor de sus principios religiosos.

Virginia, en cambio, tuvo desde sus primeros años una fuerte orientación hacia la obtención de riquezas y el desarrollo de plantaciones.

En las colonias intermedias, como Pensilvania y Nueva York, el comercio, la diversidad religiosa y la inmigración adquirieron una importancia creciente. (Instituto de Investigaciones Históricas)

Tabaco, tierras y esclavitud

Virginia ofrece uno de los ejemplos más importantes.

Después de los difíciles primeros años de Jamestown, el cultivo del tabaco comenzó a generar importantes beneficios económicos.

El crecimiento de las plantaciones incrementó la demanda de mano de obra.

La población esclavizada aumentó notablemente y contribuyó al surgimiento de una poderosa élite de propietarios de tierras y esclavos.

Esto significa que la futura sociedad estadounidense tampoco nació como una comunidad homogénea basada únicamente en pequeños agricultores libres.

Desde sus primeros siglos existieron profundas desigualdades económicas, conflictos sociales, diversidad religiosa y una economía que en algunas regiones dependía directamente de la esclavitud.

El territorio como protagonista

Quizá uno de los elementos más importantes de la investigación es que la historia de las relaciones entre México y Estados Unidos no puede entenderse únicamente desde los gobiernos.

Antes de existir México y Estados Unidos como Estados nacionales, ya existía una disputa por el espacio norteamericano.

España, Inglaterra y posteriormente Francia participaron en diferentes momentos en esa competencia imperial.

A esto se sumaron los pueblos indígenas, cuyas sociedades no desaparecieron simplemente con la llegada europea.

El territorio fue, por tanto, el gran escenario donde se cruzaron intereses económicos, militares, religiosos y políticos.

Una frontera que todavía no existía

Cuando México alcanzó su independencia, heredó fronteras que habían sido establecidas mediante acuerdos entre España y Estados Unidos.

También heredó problemas diplomáticos que se habían originado décadas antes.

Por eso, explican los autores, la relación México-Estados Unidos no comenzó realmente desde cero en 1822.

Cuando ambos países establecieron relaciones oficiales, ya existía una larga historia de disputas imperiales detrás.

La frontera que conocemos actualmente fue, en realidad, el resultado final de procesos mucho más largos.

Primero fueron fronteras imperiales.

Después, zonas de expansión.

Más tarde, espacios de conflicto entre nuevas repúblicas.

Y finalmente, una frontera internacional.

Una historia que ayuda a entender el presente

La investigación de la UNAM permite observar algo fundamental: las relaciones entre México y Estados Unidos tienen raíces mucho más profundas que los acontecimientos diplomáticos de los siglos XIX y XX.

Las diferencias en la colonización produjeron estructuras sociales, económicas y políticas distintas.

En Nueva España tuvo enorme importancia la población indígena, la minería, la Iglesia y un sistema colonial centralizado.

En las colonias británicas se desarrollaron modelos diversos de agricultura, comercio, migración y propiedad, acompañados también por la expansión de la esclavitud.

Ambas experiencias terminaron produciendo sociedades diferentes.

Y cuando esas sociedades se transformaron en Estados independientes, heredaron territorios, intereses económicos y problemas diplomáticos que ya tenían varios siglos de historia.

La frontera México-Estados Unidos, vista desde esta perspectiva, no nació con una línea sobre un mapa. Nació de la historia de dos mundos coloniales que durante siglos compitieron, se expandieron y transformaron el territorio de América del Norte.

Fuente

Terrazas y Basante, Marcela y Gerardo Gurza Lavalle. Las relaciones México-Estados Unidos, 1756-2010. Volumen I. Imperios, repúblicas y pueblos en pugna por el territorio, 1756-1867. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2012. La primera parte, “La herencia de dos imperios”, comprende el análisis de los dos mundos coloniales y sus diferencias antes del establecimiento de las relaciones oficiales entre México y Estados Unidos. (Instituto de Investigaciones Históricas)

Dirección

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97205

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