28/07/2026
RECUERDO DE LA SEMIFINAL 1999 INDIOS DE JUÁREZ, VENADOS DE MADERA Y EL DIOS TLÁLOC:
La semifinal del Campeonato Estatal de 1999 entre los Indios de Ciudad Juárez y los Venados de Madera quedó grabada como una de las series más accidentadas y memorables del béisbol chihuahuense. La lluvia suspendió tres encuentros, modificó el ritmo de la eliminatoria y terminó siendo un factor determinante en una remontada histórica de los serranos, que después de perder los dos primeros juegos ganaron cuatro de los siguientes para llevarse la serie.
La batalla comenzó el 21 de agosto en el Estadio Corona 2000. Los Indios pegaron primero al imponerse 6-5. Gabriel Lara no sólo se acreditó la victoria, sino que además colaboró con el bate al conectar cuadrangular. Armando Román retiró los últimos outs para apuntarse el salvamento, mientras que Martín Basurto sufrió la derrota. Por los Venados también hubo poder con los jonrones de Mario Pérez y Juan Diego Huasequi, pero no fueron suficientes para evitar el primer descalabro.
Al día siguiente, 22 de agosto, Juárez confirmó su dominio con una victoria de 10-3. Felipe Hernández Muñoz lanzó el juego que colocó a los fronterizos arriba dos juegos a cero, mientras que Juan Diego Huasequi, ahora desde la loma, cargó con la derrota.
Con la serie trasladándose al Estadio Emilio Portillo Carranza, todo parecía indicar que los Indios estaban cerca de asegurar el pase. Sin embargo, el clima tenía otros planes.
El encuentro programado para el 28 de agosto apenas transitaba por la segunda entrada cuando una fuerte lluvia obligó a suspender el partido. En ese momento Juárez ganaba 2-0. En aquella época los juegos suspendidos no se daban por concluidos, por lo que debían reanudarse posteriormente desde el punto exacto donde habían sido detenidos.
El 29 de agosto, ya con el tercer juego reprogramado, los Venados reaccionaron de manera contundente. Martín Basurto lanzó la ruta completa para conducir a Madera a una victoria de 10-4, superando también en juego completo a Gabriel Lara. La ofensiva serrana fue encabezada por el cuadrangular de Miguel Ángel Castillo, mientras que por los Indios respondió Efraín Lara con otro vuelacercas. La serie se colocaba 2-1.
Ese mismo fin de semana la lluvia volvió a aparecer. El cuarto encuentro fue suspendido en la parte alta de la quinta entrada, con dos outs y los Indios dominando cómodamente 6-2. Al reanudarse el 30 de agosto, los Venados protagonizaron una de las remontadas más espectaculares que se recuerden, dándole la vuelta al marcador para imponerse 8-7. César Tovar fue el pitcher ganador, Martín Basurto consiguió su segundo salvamento de la serie y Felipe Hernández Muñoz cargó con la derrota. A pesar de los cuadrangulares de Pablo González, Arturo Rey y Jorge Pérez por Juárez, la reacción de Madera empató la semifinal a dos triunfos por bando.
La historia volvió a repetirse en el quinto juego. El 30 de agosto, la lluvia obligó nuevamente a detener las acciones en la parte baja de la cuarta entrada, cuando los Indios mantenían ventaja de 2-0. El partido se reanudó el 31 de agosto y terminó con triunfo para los Venados por 3-1. Gildardo Gutiérrez se llevó la victoria, Carlos García obtuvo el salvamento y Federico Longoria fue el pitcher derrotado. El encuentro fue finalmente decretado por forfeit en la octava entrada a favor de Madera, una resolución que generó polémica y dejó a los serranos a una victoria de la final.
Con la presión encima, la serie regresó al Estadio Corona 2000 el 4 de septiembre. El sexto juego se extendió hasta 10 entradas, donde los Venados sellaron la remontada al imponerse 4-2. Carlos García se acreditó la victoria en labor de relevo, Gabriel Lara sufrió la derrota y Efraín Lara conectó el único cuadrangular de los Indios en el encuentro.
La serie concluyó con triunfo de Madera cuatro juegos contra dos, dirigida por Javier Morales, sobre los Indios de Martín Hernández García. Como dato adicional, al finalizar el sexto encuentro la Zona Deportiva Número Uno presentó una protesta por el supuesto uso indebido de los colores en el uniforme de los Venados, aunque ello no modificó el resultado deportivo.
Las estadísticas cuentan una historia difícil de creer: tres juegos fueron suspendidos por lluvia; en los tres, Juárez tenía ventaja al momento de la interrupción. Dos de ellos terminaron en victorias de Madera y otro fue decretado por forfeit a favor de los Venados. Aquella semifinal demostró que, además del talento de los jugadores, el destino también puede depender del clima.
Por eso, más de dos décadas después, aquella eliminatoria sigue siendo recordada como la serie donde Indios, Venados y el dios Tláloc escribieron juntos uno de los capítulos más insólitos del béisbol estatal.