14/02/2026
⚠️ Agustín “El Tornillo”: el rostro podrido de la vieja política en
Con la cercanía de la elección para la presidencia de la Junta de Gobierno de Bermejillo, resurgen de las alcantarillas políticas los mismos personajes de siempre: reciclados, desprestigiados y repudiados por el pueblo.
Entre ellos destaca Agustín, mejor conocido como “El Tornillo”, un símbolo vivo de la corrupción y la decadencia política del municipio.
Durante más de veinte años, este individuo ha vivido del erario ocupando cargos públicos, principalmente como director de Seguridad Pública en distintos trienios. Un puesto que jamás utilizó para proteger a la ciudadanía, sino —según múltiples señalamientos— para servirse a sí mismo, cobrar sueldos insultantes y operar en abierta colusión con la delincuencia que dice combatir.
Su historial es tan oscuro que ya no necesita investigación: es del dominio público. El pasado delincuencial de Agustín no es un rumor, es un eco constante en las calles de Bermejillo.
Ha sido señalado una y otra vez como pieza clave de la mafia que controla la inseguridad en el municipio. Un hombre sin principios, sin valores y sin escrúpulos, capaz incluso de vender, señalar y entregar a sus propios amigos con tal de salvarse o sacar ventaja.
Lo verdaderamente indignante no es su pasado —porque eso ya lo conocemos—, sino su descaro. Su cinismo absoluto al presentarse hoy en los hogares bermejillenses con una sonrisa falsa, fingiendo ser opción de cambio, cuando muchos saben que ha sido parte del problema, y en muchos casos, el origen de la tragedia.
Hoy el cinismo no solo tiene nombre, tiene historia: Agustín “El Tornillo”. Un hombre que por unos cuantos pesos es capaz de vender su conciencia, su lealtad y su dignidad —si es que alguna vez la tuvo—. Para él, la amistad se compra, los favores se cobran y la traición es moneda corriente.
Y como si fuera poco, el PRI vuelve a demostrar que no le importa la memoria ni la dignidad del pueblo. Repite su fórmula podrida: rescatar dinosaurios políticos, lavarles la cara y lanzarlos como candidatos, creyendo que la gente ya olvidó.
Marina del Llano, si su discurso de borrón y cuenta nueva es algo más que propaganda barata, empiece por limpiar su propio partido. No proteja ni promueva a quienes representan un cáncer para la vida pública del municipio. No nos haga pensar que su justicia es selectiva, cómoda y dirigida solo contra el adversario.
Porque hoy, lamentablemente, el candidato de su partido no solo contradice su discurso: es peor que todos aquellos a quienes alguna vez señaló.