Monica Deiterman

Monica Deiterman Motivos y Decisiones, analizando y reflexionando, noticias y bienestar social.

MOTIVOS Y DECISIONESPor: Monica Deiterman 3 de junio del 2026La memoria del poderHay libros que informan, otros que entr...
03/06/2026

MOTIVOS Y DECISIONES
Por: Monica Deiterman
3 de junio del 2026

La memoria del poder

Hay libros que informan, otros que entretienen y algunos que incomodan.

La reciente publicación de *Ni venganza ni perdón*, escrito por Julio Scherer Ibarra en colaboración con Jorge Fernández Menéndez, pertenece a esta última categoría. No porque revele una verdad definitiva sobre la política mexicana, sino porque abre una ventana a uno de los espacios más difíciles de observar para los ciudadanos: el interior del poder.

Scherer no fue un observador externo. Durante años acompañó al expresidente Andrés Manuel López Obrador y ocupó una posición estratégica dentro del gobierno federal. Ahora, desde la distancia que otorga el tiempo, presenta su versión de los acontecimientos, de las lealtades, de los desacuerdos y de las tensiones que marcaron una etapa importante de la vida pública nacional.

Como ocurre con toda memoria política, el libro ha generado opiniones encontradas. Algunos lo consideran un testimonio valioso; otros, una interpretación personal de los hechos. Y quizá esa sea precisamente la razón por la que merece ser leído. No para encontrar respuestas absolutas, sino para comprender que la historia rara vez se cuenta desde una sola voz.

La política suele llegar a nosotros convertida en titulares, discursos y publicaciones en redes sociales. Sin embargo, los libros permiten algo diferente: detenernos, observar los matices y entender que detrás de cada decisión pública existen relaciones humanas, conflictos, convicciones, errores y circunstancias que pocas veces aparecen en la narrativa oficial.

Por eso considero que la publicación de este libro es una buena oportunidad para recuperar una costumbre que parece estar perdiéndose: leer para comprender antes de juzgar.

No importa si al final coincidimos o no con las conclusiones del autor. Lo verdaderamente valioso es acercarnos a una obra que nos invita a reflexionar sobre temas universales: la lealtad, el ejercicio del poder, la memoria y la responsabilidad pública.

Además, esta lectura resulta especialmente interesante para quienes participan en la vida pública, ya sea ocupando cargos de elección, desempeñando funciones administrativas, formando parte de equipos técnicos, asesorando a gobiernos o colaborando en puestos de confianza. Muchas veces son personas que no aparecen en la fotografía principal ni ocupan los titulares, pero desde sus espacios influyen en procesos, análisis y decisiones que terminan impactando a toda la sociedad.

Comprender el poder no significa buscar ejercerlo. Significa entender su alcance, sus riesgos y la enorme responsabilidad que implica estar cerca de él. Porque detrás de cada gobernante existe un grupo de personas que analiza, recomienda, advierte, propone y, en ocasiones, también se equivoca. Son hombres y mujeres que rara vez aparecen a cuadro, pero que contribuyen a moldear políticas públicas, estrategias y decisiones que afectan la vida de millones de ciudadanos.

Conocer esas dinámicas nos ayuda a comprender mejor la complejidad de la vida pública y la importancia de la preparación, la ética y la responsabilidad en quienes tienen la tarea de asesorar, orientar o acompañar a quienes ejercen el poder.

Aqui hemos compartido en distintas ocasiones reflexiones inspiradas en libros, películas, documentales y series que nos permiten comprender mejor los movimientos sociales, los procesos históricos, los liderazgos y los cambios que experimentan nuestras comunidades. Hoy retomamos ese ejercicio a partir de una obra que se encuentra en la conversación pública nacional y que ofrece elementos para el análisis y la reflexión.

A lo largo de los años he encontrado en los libros una fuente permanente de aprendizaje. Entre las obras que más han influido en mi manera de comprender las decisiones humanas se encuentra El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Mientras algunas lecturas nos ayudan a entender cómo se ejerce el poder en la vida pública, otras nos recuerdan la importancia del poder interior, de la capacidad de elegir nuestras actitudes y responder con dignidad ante las circunstancias. Ambas perspectivas son necesarias para comprender la complejidad de la conducta humana.

Por ello, además de comentar obras de actualidad como Ni venganza ni perdón, me gustaría conocer las lecturas que han dejado huella en nuestros lectores. Quizá ese libro que transformó una manera de pensar, que abrió nuevas preguntas o que ayudó a comprender mejor la realidad. Sus recomendaciones serán siempre bienvenidas en este espacio.

La lectura sigue siendo una de las herramientas más valiosas para ampliar perspectivas, cuestionar ideas preconcebidas y descubrir nuevas formas de interpretar la realidad. En tiempos donde abundan las opiniones inmediatas, detenerse a leer continúa siendo un acto de reflexión y de libertad.

Reciban un cordial saludo y mi agradecimiento por acompañarme semana tras semana en este espacio.

Porque detrás de cada decisión existe una historia, una idea, una experiencia o una convicción que la impulsa.

Estos son los motivos que generan nuestras decisiones.


Garza MxYlan García La voz que informa@julioshere

MOTIVOS Y DECISIONESPor: Monica Deiterman 1 de junio del 2026La frontera y las reglas que todos intentan descifrar.En la...
02/06/2026

MOTIVOS Y DECISIONES
Por: Monica Deiterman

1 de junio del 2026

La frontera y las reglas que todos intentan descifrar.

En la frontera hay algo que nunca descansa: la conversación sobre “cómo están las cosas”.

Aquí las noticias no siempre llegan primero por comunicados oficiales. Llegan por experiencias compartidas. Por lo que alguien vivió en el puente. Por lo que le preguntaron a un vecino. Por el familiar al que enviaron a segunda revisión. Por la amiga que asegura que ahora revisan más. Y así, entre comentarios, dudas y versiones encontradas, las personas intentan entender cómo funcionan realmente las reglas.

Porque vivir en frontera también significa eso: aprender a interpretar sistemas que muchas veces parecen cambiar sin previo aviso.

En la región Matamoros-Brownsville estas conversaciones forman parte de la vida diaria. Basta sentarse unos minutos cerca de los puentes internacionales para escuchar historias distintas sobre revisiones, preguntas más detalladas o recomendaciones entre conocidos sobre cómo manejar los tiempos de permanencia entre ambos países.

Las autoridades estadounidenses, particularmente la oficina de Customs and Border Protection (CBP), mantienen actualizaciones constantes sobre operaciones en los cruces internacionales, tiempos de espera y medidas de supervisión en puentes como el Gateway, el B&M y el Veterans International Bridge. Y aunque muchas veces los anuncios oficiales hablan solamente de procedimientos operativos, en la práctica cualquier ajuste termina generando interpretaciones, preocupación y análisis entre quienes viven cruzando la frontera como parte de su rutina cotidiana.

Últimamente han aumentado las conversaciones sobre residentes legales que pasan mucho tiempo en México o cruzan constantemente. No necesariamente porque exista una nueva ley claramente anunciada, sino porque muchas personas sienten que ahora hay mayor observación sobre ciertos hábitos de permanencia y movilidad.

Entonces comienzan las preguntas:
¿Cuánto tiempo puede permanecer un residente fuera de Estados Unidos?
¿Cruzar diariamente puede generar revisiones?
¿Tener casa en México afecta?
¿Importa dónde trabaja la persona?
¿Las autoridades están siendo más estrictas o solamente más cuidadosas?

Y mientras llegan respuestas oficiales o explicaciones legales, la frontera hace lo que siempre ha hecho: compartir experiencias para tratar de entender el mecanismo.

Es un fenómeno social. Las familias comparan historias buscando patrones. ¿Qué preguntaron? ¿Qué documentos pidieron? ¿Cuánto tiempo estuvo la persona fuera? ¿Cómo respondió el oficial? Se analizan detalles mínimos porque todos saben que, en la práctica, la vida fronteriza rara vez cabe por completo dentro de explicaciones simples.

La realidad es que en la frontera las cosas funcionan de manera distinta al resto del país. Aquí muchas personas tienen su vida repartida entre ambos lados. Trabajan allá y viven acá. Estudian allá y cuidan familiares acá. Compran en un país y reciben atención médica en otro. La dinámica fronteriza nunca ha sido completamente lineal.

Por eso, cuando aumenta la percepción de vigilancia o endurecimiento migratorio, no solamente se genera preocupación legal. También aparece una tensión emocional y social. La gente comienza a modificar rutinas, limitar visitas o cuestionar decisiones que durante años formaron parte de la normalidad.

Y quizá lo más interesante es observar cómo, en medio de la incertidumbre, la frontera desarrolla su propia red informal de orientación. No nace desde oficinas gubernamentales, sino desde conversaciones cotidianas. Desde quienes intentan ayudar compartiendo lo que saben, lo que escucharon o lo que vivieron.

Porque al final, en esta región donde dos países conviven todos los días, entender las reglas nunca ha sido solamente leerlas. También ha sido aprender cómo se aplican en la vida real.

Y estos son los motivos que generan nuestras decisiones.
@fansdestacadosYlan García La voz que informaGildo Garza MxColegio de Periodistas de Tamaulipas

MOTIVOS Y DECISIONESPor:  Monica Deiterman28 de mayo del 2026La política del carismaAlgo ha cambiando en la política y t...
28/05/2026

MOTIVOS Y DECISIONES

Por: Monica Deiterman
28 de mayo del 2026

La política del carisma

Algo ha cambiando en la política y todos lo estamos viviendo.
Falta mucho para que las campañas comiencen oficialmente, pero el posicionamiento ya empezó desde hace tiempo.

Y no comenzó en las plazas públicas ni en los discursos tradicionales. Eso ya paso de moda. Comenzó en Facebook, TikTok, Instagram, en los reels, en las transmisiones en vivo y en esa necesidad moderna de permanecer visible todo el tiempo.

Hoy los alcaldes no solamente gobiernan ciudades. También gobiernan las redes sociales.

Y eso ha cambiado completamente las reglas del juego político.
Antes bastaba una estructura fuerte, un partido sólido y aparecer en medios tradicionales.

Ahora no. Ahora el ciudadano quiere sentir que conoce a quien gobierna. Quiere verlo caminar, improvisar, reaccionar, equivocarse, sonreír, molestarse y hasta hacer el ridículo de vez en cuando, porque eso también genera conexión humana.

Sí, la política se volvió profundamente emocional.
Por eso algunos personajes comienzan a posicionarse más rápido que otros.

Beto Granados proyecta energía y movimiento en Matamoros.

Lalo Gattás ha encontrado fortaleza en la cercanía territorial con la ciudadanía victorense.

Miguel Angel Almaraz Maldonado contagiando su entusiasmo en el diario servir.

Carmen Lilia Canturosasmantiene una narrativa sólida en Nuevo Laredo.

Y mientras tanto, desde Nuevo León, donde fue cuna de esta nueva manera de hacer política, Mariana Rodríguez demostró antes que muchos que una historia de Instagram puede tener más impacto político que un boletín perfectamente redactado.

Y aunque algunos todavía se burlen de eso, sería un error minimizarlo.

Porque la gente ya no conecta únicamente con propuestas. Conecta con sensaciones.
con la simple idea de que “ese sí me cae bien”.
Suena superficial… pero no lo es tanto.

Desde la psicología política esto tiene bastante lógica. El ciudadano moderno vive saturado de información, cansado de conflictos, preocupado por la economía, inseguro sobre el futuro y profundamente desconfiado de muchas instituciones.

La política dejó de ser únicamente ideológica. Ahora también funciona como fenómeno emocional, digital y social.

Y entonces,
¿Cómo se fabrica el carisma?
Porque esa parece ser la obsesión de la política moderna.

Muchos creen que el carisma se aprende frente a una cámara, con asesores, marketing y frases cuidadosamente preparadas. Y sí, una parte puede entrenarse. La voz, la postura, la imagen y hasta las pausas pueden practicarse.

Pero el carisma auténtico suele venir de otro lugar mucho más difícil de fingir: el conocimiento de uno mismo.

Nadie puede conectar verdaderamente con los demás sin haber aprendido primero a tocar su propia conciencia.

Y ahí es donde esta conversación deja de ser solamente política para convertirse también en algo profundamente humano.
Porque muchas veces la política enseña a construir personajes… pero no necesariamente personas emocionalmente conscientes de quiénes son realmente.

Se trabaja la imagen pública, pero pocas veces el interior de quien va a sostener toda esa presión, críticas, poder, exposición y agotamiento emocional.

Y tarde o temprano eso termina saliendo. Dice el dicho “quieres conocer a alguien? Dale poder”.

Deberían considerar la asesoría psicológica como una estrategia ya que es una necesidad básica de salud emocional. Sin pretender excusarse en el desgaste físico y mental del poder, ya que puede ser brutal.
La presión constante, la necesidad de aprobación pública, el miedo al rechazo, la exposición diaria y las críticas permanentes terminan afectando incluso a los perfiles más fuertes.

Porque el poder no elimina inseguridades humanas. Muchas veces las amplifica.

Y quizá ahí está parte del problema actual.
La ambición de algunos termina con la ilusión comunitaria de bienestar, se equivocan en pensar que no pasa nada y que con darles pan y circo como en la vieja Roma seguirá funcionando el sistema.

Si las figuras públicas buscaran crecer como seres humanos y no solamente como marcas políticas, tendríamos campañas menos vacías, menos agresivas y mucho más cercanas al verdadero bien común.

Aunque claro… eso requeriría algo más complicado que ganar una elección.

Requeriría tener el valor de conocerse así mismo de verdad.

Lo más palpable y aunque nos moleste aceptarlo, la política solo sea un espejo imperfecto de lo que somos como sociedad.

Y así son los motivos que generan nuestras decisiones...

Sus comentarios y opiniones...
correo: [email protected]

@fansdestacadosYlan García La voz que informaColegio de Periodistas de TamaulipasGildo Garza MxBeto Granados@

En apoyo a nuestro compañero Oscar Treviño, compartan y los invitamos a que participen 🙏🏻
28/05/2026

En apoyo a nuestro compañero Oscar Treviño, compartan y los invitamos a que participen 🙏🏻

23/05/2026

Lamento el sensible fallecimiento del señor Alfredo Villafuerte Barrientos, padre de mi amigo Juan Villafuerte.

Mis más sinceras condolencias para su familia. Descanse en paz.

MOTIVOS Y DECISIONESPor: Monica Deiterman 21 de mayo del 2026Las ciudades también necesitan recordar quiénes sonHay algo...
21/05/2026

MOTIVOS Y DECISIONES
Por: Monica Deiterman
21 de mayo del 2026

Las ciudades también necesitan recordar quiénes son

Hay algo curioso en las ciudades modernas.

Mientras más crecen, más parecen olvidar quiénes eran.

Construyen puentes, centros comerciales, distribuidores viales, campañas de imagen, slogans optimistas y hasta frases motivacionales en letras gigantes para tomarse la foto oficial… como si la identidad pudiera resolverse con concreto iluminado y una rueda de prensa bien coordinada.

Y sin embargo, de vez en cuando, aparece algo que rompe un poco esa rutina de productividad emocional obligatoria.

Este fin de semana ocurrió en Reynosa.

En el Parque Cultural se presentó “La grandeza de un pueblo… al borde del norte”, una producción que reunió música, actuación, danza e historia para recordar los orígenes de una ciudad que muchas veces aparece más en reportes de seguridad que en conversaciones culturales. La invitación llegó por parte de María Esther Camargo, hoy vinculada al impulso cultural de Reynosa, y quizá lo más interesante no fue solamente la puesta en escena… sino lo que representa en estos tiempos.

Porque resulta extraño ver personas hablando de memoria, identidad y pertenencia en una época donde pareciera que la prioridad mundial es vivir acelerados, indignados y permanentemente conectados a algo que nos altere el sistema nervioso.

Curiosamente, eso no ocurre solo aquí.

En varias ciudades europeas comenzaron hace tiempo a discutir el desgaste emocional provocado por la hiperconectividad, el aislamiento digital y la pérdida de convivencia social. En Estados Unidos aumentan los estudios sobre ansiedad colectiva, agotamiento y crisis de salud mental. En Sudamérica, muchas sociedades viven polarizadas entre discursos políticos intensos y ciudadanos emocionalmente cansados.

Nosotros todavía creemos que el problema es únicamente “el estrés”.

Aunque quizá el cuerpo ya lleva años intentando avisarnos algo más profundo.

Porque al final las sociedades cambian de idioma… pero no tanto de comportamiento.

Roma organizaba espectáculos públicos mientras el imperio comenzaba lentamente a fracturarse desde dentro. Las ciudades modernas organizan festivales culturales mientras aprenden a convivir con ansiedad, saturación informativa, inseguridad y ciudadanos cada vez más desconectados entre sí.

La diferencia es que ahora el coliseo cabe en un teléfono.

Y sí, probablemente alguien preguntará:
“¿Y para qué hablar de Europa o de Estados Unidos si aquí pasa lo mismo?”

Precisamente por eso.

Porque a veces necesitamos mirar al vecino para reconocer el reflejo propio.

Las sociedades rara vez notan sus cambios mientras los están viviendo. Normalizan el cansancio. Normalizan la tensión. Normalizan el aislamiento. Normalizan incluso la pérdida de sensibilidad.

Hasta que un día descubren que dejaron de reunirse para convivir… y comenzaron a reunirse solamente para sobrevivir.

Por eso eventos culturales como el de Reynosa terminan teniendo más significado del que aparentan.

No porque una obra de teatro vaya a resolver los problemas del norte. Tampoco porque la cultura desaparezca de un día para otro la violencia, el estrés económico o la polarización social que respiramos diariamente entre filas internacionales, redes sociales y noticias alarmantes.

Pero sí porque todavía existen ciudadanos intentando defender algo que parece estar volviéndose escaso en muchas partes del mundo:
la capacidad de sentirse parte de una comunidad.

Y quizá ahí está la verdadera discusión moderna.

Porque mientras los gobiernos hablan de desarrollo, crecimiento, inversión y transformación, las sociedades silenciosamente comienzan a preguntarse algo mucho más básico:
“¿todavía nos sentimos humanos dentro de todo esto?”

A veces pareciera que vivimos en ciudades diseñadas para producir… pero no necesariamente para convivir.

Y tal vez por eso la cultura sigue incomodando un poco.

Porque obliga a detenerse.

Y detenerse, en estos tiempos, casi parece un acto de rebeldía.

Y estos son los motivos que generan nuestras decisiones.

@fansdestacadosGobierno de ReynosaParque Cultural ReynosaGildo Garza MxYlan García La voz que informaColegio de Periodistas de TamaulipasMonica DeitermanMaría Esther Camargo de Luebbert

21/05/2026

Las lluvias ya se están presentando en la ciudad.
Maneja con precaución, reduce la velocidad, enciende tus luces y evita zonas inundadas.

¡Lluvias y relámpagos! 🌧️⚡Hoy solo quiero pedirles que se cuiden mucho al salir de casa.Si manejan, prendan las luces, b...
21/05/2026

¡Lluvias y relámpagos! 🌧️⚡
Hoy solo quiero pedirles que se cuiden mucho al salir de casa.

Si manejan, prendan las luces, bajen la velocidad y tengamos cuidado unos con otros. Hay pozos, poca visibilidad, inundaciones y riesgos que a veces no se ven.

Protejámonos y seamos comunidad.
Que todos regresemos con bien a casa!! Bendiciones ❤️🌷🙏🏻
Dios contigo 🥰

MOTIVOS Y DECISIONESPor: Monica Deiterman 20 de mayo del 2026La sociedad del escándalo permanenteHoy es el Día del Psicó...
20/05/2026

MOTIVOS Y DECISIONES
Por: Monica Deiterman
20 de mayo del 2026

La sociedad del escándalo permanente

Hoy es el Día del Psicólogo. Y quizá una de las mejores formas de entender el momento social que vivimos es precisamente desde la conducta humana.

Porque algo está pasando.

Vivimos en la época de mayor conexión digital de la historia… y también en una de las etapas más sensibles al rechazo, a la confrontación y a la necesidad de validación pública.

Las redes sociales no inventaron la necesidad de aprobación. Eso siempre ha existido. El ser humano necesita pertenecer, sentirse visto, reconocido y aceptado. La diferencia es que ahora la aprobación tiene números:
likes, vistas, seguidores, reacciones y comentarios.

La emoción se volvió estadística.

Según diversos estudios internacionales sobre comportamiento digital, las publicaciones que generan enojo, sorpresa o indignación suelen recibir mucho más interacción que aquellas con contenido neutral o positivo. Es decir: el algoritmo aprendió rápidamente algo que la psicología ya sabía desde hace tiempo… el conflicto captura más atención que la calma.

Y eso está modificando la conducta social.

Hoy vemos personas documentando absolutamente todo:
desde una comida hasta una crisis emocional.
No necesariamente porque sean superficiales, sino porque la validación pública comenzó a sentirse como una forma moderna de existencia.

“Si nadie lo vio, pareciera que no ocurrió.”

Esa lógica silenciosa se volvió parte de la vida cotidiana.

Y no está del todo mal compartir logros, fotografías, viajes o proyectos. El problema comienza cuando la experiencia deja de vivirse para empezar a producirse exclusivamente como contenido.

Entonces aparece otra dinámica:
la confrontación permanente.

Hay usuarios que pasan horas peleando con desconocidos mientras abandonan conversaciones importantes en su propia vida real.

La sociedad digital prometía comunicación.
A veces parece haber perfeccionado la confrontación.

Y la política entendió esto muy rápido.

Hace años, un político dependía principalmente de estructura, operadores y medios tradicionales. Hoy necesita reaccionar en tiempo real, grabarse desde el automóvil, publicar mensajes personales y demostrar cercanía emocional constante.

Un funcionario silencioso digitalmente parece “ausente”, aunque esté trabajando.
Uno polémico puede mantenerse visible incluso sin resultados claros.

La popularidad política comenzó a depender también de métricas emocionales.

Ahí está uno de los grandes cambios modernos:
la ciudadanía ya no solo observa gobiernos.
Ahora observa personalidades.

Las campañas dejaron de ser únicamente ideológicas para convertirse también en experiencias digitales.

Incluso líderes internacionales como Donald Trump demostraron cómo una publicación podía dominar la conversación pública mundial más rápido que una conferencia oficial. Después de eso, prácticamente toda la política global entendió que el teléfono celular se había convertido en un escenario de poder.

Y mientras la confrontación crece, las noticias falsas encuentran terreno perfecto.

Lo alarmante no es solo que existan.
Lo alarmante es la velocidad emocional con la que se comparten.

Una noticia seria normalmente explica contexto.
Una falsa normalmente provoca miedo inmediato.

“Te están ocultando la verdad.”
“Compártelo antes de que lo borren.”
“Los medios no quieren que sepas esto.”

Ese tipo de frases funcionan porque apelan directamente a emociones primitivas: miedo, sospecha y enojo.

De hecho, investigaciones académicas sobre desinformación han encontrado que las noticias falsas suelen propagarse más rápido que las verdaderas porque despiertan reacciones emocionales más intensas.

Y quizá ahí está uno de los grandes dilemas modernos:
la tecnología evolucionó más rápido que nuestra capacidad emocional para manejarla.

Tenemos teléfonos inteligentes…
pero discusiones impulsivas.
Acceso inmediato al conocimiento…
pero poca paciencia para verificar información.
Miles de conexiones…
y cada vez más dificultad para dialogar.

Tal vez el verdadero reto actual no sea aprender a usar redes sociales.

Tal vez el verdadero reto sea aprender a no convertirnos emocionalmente en producto de ellas.

Porque mientras el algoritmo premia el escándalo, la polarización y el conflicto permanente, todavía existen personas trabajando en silencio, construyendo comunidad, ayudando y pensando antes de reaccionar.

Y quizá ahí siga existiendo una forma más sana de convivencia.

En este Día del Psicólogo, vale la pena reconocer a quienes intentan comprender la conducta humana en medio de una sociedad emocionalmente acelerada.

Porque entender a las personas también implica entender sus vacíos, sus miedos, sus búsquedas de validación… y sus motivos.

Y ahí comienzan, precisamente, las decisiones.

@seguidoresYlan García La voz que informaGildo Garza MxColegio de Periodistas de TamaulipasDía del Psicólogo

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