10/06/2026
Ford ha vuelto a sacar de su sombrero la idea que lleva décadas rondando los pasillos de Dearborn, la de un Mustang de cuatro puertas, y esta vez parece que va en serio.
Andrew Frick, presidente de Ford Blue y Model e, ha soltado en una entrevista que una berlina con la familia Mustang está bajo estudio, que el segmento de los sedanes se ha encogido del 50% al 16 o 17% del mercado pero sigue moviendo millones de unidades, y que el óvalo azul quiere expandir la insignia del caballo al galope.
Y la verdad que mí, que tengo sentido común, la noticia me produce un escalofrío que no tiene nada de emoción.
“El Mustang no es una familia, es un coche.”
Un Mustang es un cupé de dos puertas, propulsión trasera, morro largo y zaga corta, con un V8 atmosférico haciendo ruido por delante, y esa definición tan estrecha es justo la que le da valor.
Para esto está Lincoln, no el caballo 😏.
Si Ford quiere de verdad una berlina deportiva premium,tiene una marca durmiendo en el garaje que pide a gritos ese papel.
Lincoln lleva desde 2020 convertida en una marca exclusivamente de SUV, después de matar el Continental y el MKZ, y hoy se limita a vender versiones acolchadas del Navigator, el Aviator, el Nautilus y el Corsair, todos ellos primos de lujo de los todoterreno de Ford y la verdad a mi ver esa marca arrastra un prestigio de lujo americano que encajaría como un guante con una berlina.
Al final todo se reduce a entender qué lo que quieren lograr es vender realmente una marca como el Mustang, que no es transporte sino fantasía.
El día que Ford convierta esa fantasía en una herramienta de optimización industrial para rellenar Flat Rock y plantar cara al BYD Seal, habrá ganado quizá unas decenas de miles de ventas a corto plazo y habrá perdido lo único que de verdad no se puede comprar ni fabricar,
QUE ES EL SIGNIFICADO DE UN NOMBRE CONSTRUIDO EN 60 AÑOS .