07/06/2026
Libertad de expresión: un derecho que exige responsabilidad
Hoy se conmemora el Día de la Libertad de Expresión, una fecha que nos invita a reflexionar sobre uno de los derechos más valiosos que tenemos como sociedad: la posibilidad de expresar nuestras ideas, opiniones y sentimientos sin temor a la censura.
La libertad de expresión es algo hermoso. Permite que cada persona pueda pensar diferente, cuestionar, opinar y participar en la vida pública. Sin embargo, no debemos confundir la libertad de expresión con el libertinaje, la difamación o la propagación de información falsa.
Expresarse libremente no significa tener el derecho de dañar a otros con mentiras. Tampoco significa esconderse detrás del anonimato para atacar, insultar o acusar sin pruebas. La verdadera libertad de expresión se ejerce con responsabilidad, respeto y, sobre todo, con apego a la verdad.
En tiempos donde las redes sociales permiten que cualquier mensaje llegue a miles de personas en cuestión de segundos, la responsabilidad de comunicar es más importante que nunca. Una publicación falsa puede afectar reputaciones, generar conflictos y provocar consecuencias que muchas veces son irreparables.
Por eso, hoy quiero dirigirme especialmente a mis hermanos y compañeros que se dedican al noble oficio del periodismo y la comunicación. Nuestra principal obligación debe ser siempre informar con la verdad, investigar los hechos, contrastar fuentes y respaldar cada publicación con pruebas y evidencias.
Lamentablemente, en la actualidad vemos cómo algunas personas que se presentan como comunicadores han dejado de lado los principios básicos del periodismo. En ocasiones se privilegia la rapidez sobre la veracidad, el escándalo sobre la investigación y la opinión personal sobre los hechos comprobables.
El periodismo no debe convertirse en un espacio para ajustar cuentas personales, difundir rumores o buscar protagonismo. Su verdadera esencia es servir a la sociedad mediante información verificada, objetiva y útil para la ciudadanía.
La credibilidad es el patrimonio más importante de cualquier comunicador. Se construye durante años con trabajo honesto y puede perderse en un instante cuando se publica información sin fundamento.
En este Día de la Libertad de Expresión, celebremos el derecho a hablar, escribir e informar, pero también recordemos que toda libertad conlleva una responsabilidad. Que nuestras palabras sirvan para construir, informar y generar conciencia, nunca para destruir o engañar.
Porque la libertad de expresión seguirá siendo uno de los pilares de una sociedad democrática, siempre y cuando esté acompañada de ética, respeto y verdad.
Alfredo Cruz.