30/06/2026
El rochismo apostó por la cantidad; el imeldismo por la unidad
El sábado no sólo se registraron aspirantes a la coordinación de la Defensa de la Transformación en Sinaloa. También quedaron al descubierto dos formas completamente distintas de entender la política.
De un lado, el rochismo. Del otro, el imeldismo.
El grupo político del gobernador con licencia decidió llenar la boleta interna con prácticamente todos sus cuadros: Teresa Guerra, Graciela Domínguez, Estrella Palacios, Omar López Campos, Rodolfo Valenzuela, Kristhian Espinoza y otros perfiles cercanos al mismo proyecto. La apuesta fue simple: registrar a todos los posibles, medir fuerzas y mantener margen de negociación.
La lógica parece ser que, si no llega uno, llegue otro. Y si tampoco, al menos asegurar posiciones rumbo al 2027.
Sin embargo, esa estrategia choca con un mensaje que ya envió la dirigencia nacional. La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlali Hernández, fue clara al señalar que este proceso no será como el de 2018. En otras palabras, quien no gane no debe asumir que automáticamente recibirá un premio de consolación.
Del otro lado ocurrió exactamente lo contrario.
El grupo de la senadora Imelda Castro tomó una decisión política que pocos esperaban: cerrar filas alrededor de un solo proyecto. No porque faltaran perfiles o liderazgos, sino porque entendieron que dividirse era regalar fuerza.
Y aquí aparece la diferencia más importante.
Mientras algunos apenas comenzaron a salir de sus oficinas para recorrer sus distritos o municipios —como los diputados Rodolfo Valenzuela y Kristhian Espinoza, o el alcalde con licencia Omar López Campos—, Imelda Castro lleva años recorriendo Sinaloa. Ha caminado municipios, sindicaturas, ejidos y comunidades mucho antes de que iniciara este proceso interno.
La política territorial tiene memoria.
Ninguna campaña de cuatro semanas sustituye años de presencia permanente. Ninguna gira de última hora borra el trabajo acumulado durante años. Las estructuras podrán movilizar, pero el reconocimiento ciudadano no se fabrica de un día para otro.
Por eso, quienes creen que un mes bastará para cambiar el escenario quizá estén llegando tarde a una carrera que otros comenzaron hace mucho tiempo.
Y hay otro dato que tampoco debe ignorarse.
No es casualidad que buena parte de los ataques políticos y mediáticos se concentren hoy en Imelda Castro. En política, el golpeteo casi siempre se dirige hacia quien es visto como el rival a vencer. La oposición la menciona; dentro de Morena también. Eso, por sí mismo, refleja quién ocupa el centro de la conversación.
Los registros ya quedaron atrás.
Ahora vienen las mediciones reales. Ahí no contará quién llevó más aspirantes al registro, quién organizó la mejor fotografía o quién hizo más ruido un fin de semana.
Contará quién construyó durante años un liderazgo propio.
Porque, al final, las encuestas no preguntan de qué grupo eres. Preguntan por un nombre.
Y esa es una ventaja que no se construye en treinta días.