20/03/2026
Imaginen tener que escribirle a su 'mejor amigo', a su 'otra mitad', para pedirle que por favor deje de lastimarte. Valentina no está 'manipulada' por su mamá; está herida por la ausencia de madurez de su papá.
Le ofreció perdón, le ofreció una salida, y él decidió seguir alimentando el morbo de las redes. ¿Quién es la verdadera víctima aquí? Atacar a Valentina por no 'respetar' a quien ignora su salud mental no es solo cruel, es ignorante. Ella no perdió el respeto, ella perdió el refugio que su padre se negó a ser.
Qué fácil es para los de afuera pedir 'lealtad ciega' a un padre que no es capaz de dejar su orgullo ni por la depresión de su hija. Valentina hizo lo que muchos adultos no se atreven: PRIORIZARSE.
A esa mujer que dice que 'ojalá vea la realidad', le digo: La realidad es este mensaje de texto. Es el vacío, es la promesa rota, es el llanto diario. Mayra no le quitó a su padre; él decidió irse el día que prefirió ganar una pelea en internet que salvar a su hija del abismo. No confundan 'falta de respeto' con 'instinto de supervivencia.
A todas esas voces que se llenan la boca criticando a Mayra y señalando a su hija: El único responsable de que Valentina se haya 'rendido' es el hombre que prefirió su ego y su show antes que escuchar el llanto de su propia sangre.
Erik no está perdiendo una batalla legal, está perdiendo a su hija, y no por culpa de 'quien la cría', sino por sus propias acciones. El respeto se cultiva, no se exige a gritos ni con manipulaciones en redes sociales. Qué triste que para defender a un hombre, necesiten pisotear la dignidad de una joven que solo pide paz.
©️Mónica Gtz