29/05/2025
“No inventé colores… les di vida a los sueños que no sabían cómo expresarse.” 🎨✏️
Todo comenzó en plena Gran Depresión. La gente no tenía casi nada, pero aún así quería crear, dibujar, imaginar. Mientras muchos invertían en armas o maquinaria, nosotros apostamos por el arte. Éramos solo un grupo de soñadores en Nueva Jersey, con un taller improvisado y manos manchadas de pigmento. Así nació Prismacolor en 1938, con la idea de ofrecer lápices que fueran tan suaves como la imaginación de un niño. 🧠🌈
No fue fácil. Una vez una de nuestras primeras remesas se derritió bajo el calor de un camión, y perdimos toda una inversión. Otra vez, una tienda nos canceló porque los lápices no “tenían suficiente presencia” frente a marcas más grandes. Nos trataban como un juguete barato. Pero seguíamos. Porque sabíamos que nuestro producto no era para competir con nadie… era para darle voz a los que dibujan lo que sienten y no lo que ven. 💔📦
Años después, artistas de todo el mundo empezaron a preferir nuestros lápices. Porque no se quebraban, porque tenían un trazo que parecía pintar con mantequilla, porque cada color tenía alma. Desde ilustradores, diseñadores, tatuadores, hasta niños que soñaban con llenar el mundo de color. No fue solo un lápiz. Fue una herramienta para sanar, contar, imaginar. Y todo eso salió de un garaje, no de una fábrica lujosa. 🖌️🚪
“Cuando el mundo se vuelve gris, hay quienes apagan la luz… y otros que sacan un lápiz y lo colorean todo de nuevo. Nunca subestimes el poder de tu trazo.” 💬✨
– Fundadores de Prismacolor (Berol Company)