18/08/2026
Lo leí, es un libro extraordinario que lo recomiendo para su análisis detallado en cada uno de sus capítulos. El contexto de sus letras es en el mismo escenario político, económico, social y cultural con el que llega a la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador.
Dos cosas que te enseñara la lectura de este libro: La transformación de Sudáfrica que inició Mandela, no se realizó de un día para otro porque todo cambio inicia por reformas profundas a las leyes. La segunda es que, para el éxito de la transformación de Sudáfrica, Mandela atendió primero a los más pobres y marginados de su patria.
Nelson Mandela pasó injustamente más de 27 años de su vida en la cárcel por participar en la resistencia contra las políticas de apartheid, impuestas por el gobierno del National Party, partido político conservador en Sudáfrica. En 1993 ganó el Premio Nobel de la Paz y en 1994 fue electo el primer presidente democrático de Sudáfrica.
Mandela tomó las riendas del país sumido en una crisis económica, con altos índices de violencia, con un legado de inequidades y desigualdades que ocupaban los titulares cada día. Con un desempleo, al que el gobierno trataba de hacer frente mediante la discriminación, causando descontento entre la mayoría. El Estado no estaba en condiciones de poner en marcha programas para mejorar la calidad de vida de la gente, especialmente la de los pobres. Fragmentado por el apartheid, solo había sido eficaz a la hora de servir a los intereses de la minoría blanca y oprimir a la mayoría.
Dado el legado sistemático de negligencia y empobrecimiento, hacer frente a la pobreza y la desigualdad exigía una transformación profunda del Estado y al mismo tiempo un crecimiento y una redistribución sostenidos. Los primeros años se dedicaron a preparar el marco legislativo para conferir poderes al Estado con el fin de llevar a cabo la tan necesitada y larga transformación.
Mandela era plenamente consciente de que la vivienda y la tierra son esenciales en todo movimiento de liberación. En sus memorias escribió: “El saqueo de territorio indígena, la explotación de su riqueza mineral y de otras materias primas, el confinamiento de sus habitantes a áreas específicas y la restricción de sus movimientos han constituido, con notables excepciones, la piedra angular del colonialismo a escala nacional”.
“Nuestro pueblo nos ha elegido porque quiere el cambio –dijo Mandela para concluir–. Y va a tener el cambio. Nuestro pueblo tiene grandes expectativas, que son legítimas. Aunque al gobierno no le es posible satisfacer todas las necesidades de la noche a la mañana, debemos definir los objetivos concretos, los plazos y las estrategias para lograr este cambio”.
Dada la crisis económica heredada en los primeros años, el gobierno se veía obligado a mantener un equilibrio entre proceder a erradicar la pobreza o estimular el crecimiento. El punto de partida para instaurar el orden democrático era que la dependencia exclusiva de préstamos internacionales llevaba aparejada una pérdida de soberanía.
A pesar de todo esto, Nelson Mandela logró transformar a su país.