03/01/2026
NEY GONZÁLEZ MIRANDO Y RIÉNDOSE; NAVARRO FALLANDO, SIN PAGAR A BURÓCRATAS Y MAESTROS
Opinión | Benjamín Gutiérrez
No fue un descuido.
No fue un trámite atorado.
Fue una decisión.
En Nayarit pasó algo que no se veía desde hace 30 años: el gobierno dejó de pagarle a su gente, pero sí se pagó completo a sí mismo. El gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y sus funcionarios de primer nivel cobraron sueldo y aguinaldo sin problema, más de 200 mil pesos cada uno. Del otro lado, maestros y burócratas se quedaron esperando: sin quincena, sin aguinaldo y sin una fecha clara.
Mientras en Palacio el depósito cayó completo, en muchas casas la escena fue otra: abrir la app del banco, actualizar una y otra vez y confirmar lo mismo de siempre: no hay nada. Pedir fiado. Estirar la despensa. Ver cómo se vence el recibo de la luz.
Así de simple.
Así de grave.
Esto no va de discursos ni de pretextos heredados. Es la peor crisis financiera del estado en tres décadas, y se nota en lo más básico: cuando un gobierno ya no puede —o no quiere— pagar salarios.
Y aquí el dato que incomoda de verdad:
ni siquiera Ney González Sánchez dejó de pagar sueldos y aguinaldos.
El mismo Ney al que Navarro cita una y otra vez como símbolo del desastre, del saqueo y de la corrupción. Ese gobernador tan criticado, tan usado como villano político, nunca cruzó esta línea. Con deudas, con excesos, con un gobierno duramente cuestionado, sí. Pero con una regla que nunca rompió: a los trabajadores se les pagaba.
Hoy, desde algún lugar del mundo, Ney González debe estar viendo las noticias de Nayarit con una sonrisa incómoda. Quizá riéndose de su compadre Navarro. Tal vez incluso pensando en darle un curso rápido: cómo se gobierna cuando lo primero es cumplirle a los trabajadores.
El Estado podía estar mal.
Pero funcionaba.
Hoy no.
Porque el problema no es solo que falte dinero. El problema es para quién sí hubo. Cuando un gobierno cuida primero los sueldos de arriba y deja colgados a los de abajo, no estamos hablando de austeridad ni de disciplina financiera. Estamos hablando de privilegios.
Los maestros no son un estorbo presupuestal. Son los que sostienen comunidades enteras.
Los burócratas no son un lujo. Son los que mantienen abiertos hospitales, juzgados, oficinas y escuelas.
Sin ellos, el gobierno simplemente no camina.
Y nada de esto ocurre a espaldas del gobernador. Un impago masivo no es un error técnico: es una decisión política tolerada desde arriba. Miguel Ángel Navarro Quintero no es espectador de esta crisis; es el responsable último de que siga ocurriendo.
Por eso la responsabilidad inmediata es clara. Si el Estado no puede pagar su nómina mientras blinda sueldos de seis cifras, el secretario de Administración y Finanzas, Julio César López Ruelas, no puede seguir en el cargo.
Si a más tardar la próxima semana no se regularizan los pagos a maestros y burócratas, su permanencia deja de ser un error y se convierte en una burla abierta para quienes siguen trabajando sin cobrar.
Un secretario de Finanzas que no puede pagar sueldos debe irse.
Todo lo demás son excusas.
Un gobierno que no puede pagar su nómina perdió el control.
Uno que sí se paga primero, perdió la autoridad moral.
En Nayarit no solo hay crisis.
Hay memoria.
Y la gente no olvida quién cobró completo
mientras a los demás los dejaron esperando.