05/01/2026
Cinco de enero, un día en que se respira la ilusión.
Cuando era niño, recuerdo que a partir de octubre, mis padres nos decían a mi y a mis hermanos que nos portaramos bien o los Reyes no nos trairian nada. Tal vez esa amenaza no prevenia nuestras fechorías, pero iniciaba el conteo para la noche más mágica del año. Pasaban los meses e iniciaban las fechas decembrinas y como niño sólo esperabas que llegara el momento, para escribir tu carta y mandarsela a los Reyes Magos. Los días transcurrian y nuestros padres preguntaban qué era lo que queríamos para reyes e inmediatamente comenzábamos a enlistar los juguetes que deseábamos.
Llegaba el cinco de enero, nos emocionabamos y veíamos a la gente correr por todos lados, buscando un globo, buscando una carta. Se escribía lo que más se deseaba y se amarraba la carta en el globo y se lanzaba, para que los Reyes Magos la recibieran y en la noche, nos trajeran nuestros regalos. Oscurecia y no podíamos dormir de la emoción, tanto que mis padres se esperaban hasta que cayeramos dormidos o nos ponían trampas para no salir del cuarto. Amanecía y disfrutabamos de lo que estuviera bajo el árbol de navidad.
A la distancia, siendo ya un adulto, recuerdo con cariño esos días, pero la ilusión prevalece, nunca se perdió. Con mi hermano continuamos disfrutando de esas mágicas noches y ahora, con mi sobrino, la ilusión continuará por unos años más y tal vez siga prolongandose. Hoy llegan los Reyes Magos en la noche y hay que dormirnos temprano, sino no dejarán nada.
Recuerda que si escuchas a un elefante, un caballo y un camello, es porque los Reyes llegaron e independientemente de tu edad, sigues emocionandote cada cinco de enero.