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Acabo de superar la marca de los 4 mil seguidores. Quiero expresar mi más profundo agradecimiento por su apoyo incondici...
26/03/2026

Acabo de superar la marca de los 4 mil seguidores. Quiero expresar mi más profundo agradecimiento por su apoyo incondicional, sin el cual no hubiera sido posible. 🎉💖👍💫

10/02/2026

Regresamos y no nos vamos... Y QUE ESTA NOCHE EL MIEDO ESTE CON USTEDES 😈😈😈😈

10/02/2026

Video de un duende... Real o IA... Ustedes que opinan???


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Era la mañana del 14 de marzo de 1991 cuando diez niños, llenos de ilusión y con sus uniformes impecables, subieron a un...
28/09/2025

Era la mañana del 14 de marzo de 1991 cuando diez niños, llenos de ilusión y con sus uniformes impecables, subieron a un autobús amarillo para una excursión que parecía rutinaria. Entre risas, canciones y promesas de aventuras, se despidieron de sus padres sin imaginar que aquel sería el último adiós. El autobús salió del pueblo… y jamás regresó.

Lo que siguió fue una pesadilla colectiva: búsquedas interminables, helicópteros sobrevolando montañas, voluntarios recorriendo ríos y carreteras. El país entero se unió en un clamor desesperado. Pero el vehículo parecía haberse desvanecido en el aire. No había huellas, no había testigos, no había rastro.

Los años pasaron y el recuerdo de los niños se convirtió en un fantasma que recorría pasillos escolares y calles silenciosas. Las familias envejecieron sin respuestas, abrazadas únicamente a la esperanza.

Hasta que, once años después, un grupo de trabajadores forestales hizo un hallazgo que heló la sangre: entre la tierra húmeda y la maleza apareció un autobús oxidado, semienterrado, con el mismo número de identificación que aquel que desapareció en 1991.

Dentro, los investigadores encontraron mochilas polvorientas, cuadernos con dibujos apenas visibles… y restos óseos. Pero lo más inquietante no fue eso. Había marcas en las ventanas, símbolos tallados en los asientos, y, en la parte trasera, una frase escrita con tiza blanca aún legible después de tantos años:

Hasta hoy, nadie ha logrado explicar cómo desapareció el autobús ni quién dejó aquel mensaje final. (IA)

Derechos... Señor Siniestro

¡Un saludo a mis nuevos seguidores! ¡Estoy feliz de que me sigan! Liz Gonzalez, Irma Herrera, Andreina Manrrique, Albert...
27/09/2025

¡Un saludo a mis nuevos seguidores! ¡Estoy feliz de que me sigan! Liz Gonzalez, Irma Herrera, Andreina Manrrique, Alberto Lopez, Vicky Nels, Edwwin Zelada, Maria Herrera

¡Un saludo a mis nuevos seguidores! ¡Estoy feliz de que me sigan! Elmira E Santiago Veitez, Campiño Jairo, Elizabeth Are...
20/08/2025

¡Un saludo a mis nuevos seguidores! ¡Estoy feliz de que me sigan! Elmira E Santiago Veitez, Campiño Jairo, Elizabeth Arenas Martinez, Cuervo Rivera, Antonia Fernández de los Reyes, Cesar Monterrosa, Fernando Marquez Elicea, Héctor Germán Villavicencio, Xochitl Soria, 라즈라울, Bloquera Garzon, Josue De Jesus, Berrnar Jeda

[Experiencia real] Me quedé en un hotel de carretera y creo que casi no salgo vivoUsuario: u/CaminoViejo23Subreddit: r/P...
14/08/2025

[Experiencia real] Me quedé en un hotel de carretera y creo que casi no salgo vivo
Usuario: u/CaminoViejo23
Subreddit: r/Paranormal

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Ok, no suelo postear en este tipo de foros, pero necesito saber si alguien más ha estado en este lugar o si solo me volví loco. Esto pasó hace dos noches en la carretera vieja rumbo a la sierra, cerca del kilómetro 45.

Era tarde, estaba lloviendo y no había señal en el celular. Vi un letrero viejo de neón que decía Hotel Mirador del Alba. El lugar parecía abandonado, pero las luces del lobby estaban encendidas. Entré para preguntar por una habitación.

El recepcionista, un señor canoso y con la piel como grisácea, me entregó la llave de la habitación 6 sin darme opciones. No me pidió identificación ni pago por adelantado. Solo dijo: "Es la más cómoda."

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[Foto 1: imagen borrosa del pasillo con alfombra roja y paredes amarillentas, al fondo se ve una sombra oscura al lado de la puerta 6]
(No recuerdo haber visto a nadie en ese momento, pero cuando revisé la foto más tarde… ahí estaba.)

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A la 1:00 a.m. me despertaron golpes en las paredes, como si alguien estuviera encerrado dentro. Luego escuché quejidos y susurros que venían de todos lados. Acerqué el oído a la pared y algo caliente me mojó la oreja… al tocarlo, mi mano estaba cubierta de un líquido oscuro.

A las 3:33, el espejo frente a la cama reflejó a alguien parado detrás de mí, alto, delgado, con la cabeza inclinada hacia un lado. Volteé y no había nada… pero cuando regresé la vista al espejo, ahora estaba más cerca.

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[Foto 2: espejo empañado con una silueta oscura muy marcada detrás del fotógrafo]
(Juro que estaba solo.)

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Intenté salir, pero la puerta daba al mismo pasillo una y otra vez, como si el hotel fuera un bucle. La alfombra estaba húmeda y olía a hierro. Desde abajo de la cama salió una mano huesuda que me agarró el tobillo. Pateé y corrí sin mirar atrás.

No sé cómo llegué al auto. Maneje sin parar hasta encontrar señal y dormir en una gasolinera. El problema es que, esta mañana, revisé el asiento trasero… y la tapicería está húmeda, con la misma mancha oscura.

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Edit:
Varias personas me han escrito diciendo que la habitación 6 no existe en la numeración normal del hotel, pero aparece en el registro como “ocupada” desde 1978.

"Nunca aceptes la habitación 6"No sé cuánto tiempo tengo antes de que me encuentren, pero necesito dejar esto escrito.Me...
13/08/2025

"Nunca aceptes la habitación 6"

No sé cuánto tiempo tengo antes de que me encuentren, pero necesito dejar esto escrito.
Me hospedé anoche en el Hotel Mirador del Alba, en medio de la carretera vieja. El recepcionista apenas me miró y me dio la habitación 6. Dijo que era la mejor… no me di cuenta de que sus manos estaban manchadas de algo oscuro.

Todo comenzó a la 1:00 a.m. Escuché golpes en las paredes, como si alguien estuviera atrapado dentro. Luego vinieron los quejidos, ahogados, como de alguien con la boca llena de sangre. Me acerqué para escuchar y sentí algo caliente mojar mi oído… cuando me aparté, tenía la piel manchada de rojo.

El espejo me devolvía mi imagen, pero detrás de mí había una sombra alta, inmóvil, que parecía sonreír. Cuando volteé, no había nadie… pero el reflejo seguía ahí.

A las 3:33 las paredes comenzaron a latir como si fueran de carne. El piso se volvió blando, y entre las rendijas brotaba un líquido espeso. Algo empezó a arrastrarse debajo de la cama y cuando me incliné para mirar, vi un rostro pálido sin ojos que susurró:
—Ya eres mío.

Salí corriendo y logré abrir la puerta… pero el pasillo no llevaba a la salida. Solo se repetía una y otra vez, como un laberinto infinito, y cada vez las luces se apagaban más.

No sé cómo escapé, pero ahora estoy en mi auto escribiendo esto. El problema es que, en el espejo retrovisor, veo la sombra sentada en el asiento de atrás… y creo que sonríe.

"Hotel Mirador del Alba – Registro final"El Hotel Mirador del Alba se levantaba en medio de la nada, con su fachada desc...
12/08/2025

"Hotel Mirador del Alba – Registro final"

El Hotel Mirador del Alba se levantaba en medio de la nada, con su fachada descascarada y un letrero de neón rojo que chisporroteaba como una herida abierta. Los que vivían cerca nunca se acercaban, pero tampoco se atrevían a demolerlo. Decían que el lugar no quería morir.

Esa noche, Marcos y Laura, una pareja que viajaba desde la ciudad, decidió hospedarse ahí. El recepcionista —un hombre de piel ceniza y manos temblorosas— les ofreció la habitación 6, asegurando que era “la más cómoda”. No sabían que, en el registro del hotel, esa misma habitación tenía más de 80 nombres tachados, sin fecha de salida.

Apenas cruzaron el pasillo, sintieron algo extraño: las sombras en las paredes se movían, estirándose como si trataran de tocarlos. Marcos creyó ver una mano negra que salía del marco de un cuadro y se retraía al ser vista.

En la habitación, el aire era espeso, con un olor dulzón y metálico. Mientras Laura abría la ventana, oyó golpes secos dentro de la pared, seguidos de un susurro ronco:
—Aquí… sigue sangrando…

El piso crujía bajo sus pies, pero el sonido no era de madera… sino como el de carne hundiéndose bajo presión. Cuando Laura miró hacia abajo, juraría que por las rendijas del suelo se escurría un hilo rojo.

A medianoche, los objetos comenzaron a moverse solos: la lámpara se arrastró por el buró y se estrelló contra el piso, el ropero se abrió revelando ropa ensangrentada que no les pertenecía, y el espejo frente a la cama mostró algo imposible: Marcos y Laura estaban dentro del espejo… pero con la piel arrancada, colgando de ganchos oxidados.

Trataron de huir, pero la puerta se cerró con un golpe tan fuerte que las paredes temblaron. Y entonces empezaron los gritos. Venían de todas partes: del piso, de las paredes, del techo. Algunos eran alaridos desgarradores, otros risas infantiles cargadas de odio. Entre los ruidos, escucharon algo más… pasos húmedos, acercándose lentamente por el pasillo.

La cerradura comenzó a girar desde afuera. La puerta se abrió… pero no había nadie. Solo un olor nauseabundo y un frío que quemaba. Las sombras entraron como humo negro, rodeándolos. Laura sintió dedos helados cerrarse en su garganta. Marcos gritó, pero su voz fue absorbida por el mismo muro que empezó a abrirse como si fuera de carne, revelando un hueco palpitante.

Los dos fueron arrastrados dentro. Lo último que escucharon fue un coro de voces diciendo al unísono:
—Ahora son parte del hotel.

A la mañana siguiente, el recepcionista limpió unas gotas oscuras que manchaban el pasillo. Sonrió levemente y anotó en el registro:
"Pareja – Habitación 6. No regresaron."

Esa noche, dos sombras nuevas se sumaron a las que rondaban el pasillo… y una voz femenina comenzó a gritar desde las paredes, pidiendo que alguien le devuelva la piel.

"Habitación 6"En el corazón de la sierra, a la orilla de una carretera olvidada, se alzaba el Hotel Mirador del Alba. De...
12/08/2025

"Habitación 6"

En el corazón de la sierra, a la orilla de una carretera olvidada, se alzaba el Hotel Mirador del Alba. Desde lejos parecía un lugar encantador: fachada antigua, balcones de hierro forjado y un letrero de neón que parpadeaba como si estuviera cansado. Sin embargo, los lugareños advertían a todo viajero:
"Si la noche te alcanza ahí… no entres."

El hotel tenía una extraña costumbre: siempre ofrecía la habitación 6 sin importar cuántos cuartos libres hubiera. Decían que era la “más cómoda”, pero nadie que durmiera ahí volvía a salir… al menos, no vivo.

Ana y Rubén, una pareja que viajaba de madrugada, no creían en cuentos de pueblo. El cansancio los obligó a aceptar la oferta. Apenas cruzaron el pasillo principal, notaron algo inquietante: sombras que se deslizaban por las paredes aunque no hubiera nadie cerca. Eran figuras alargadas, deformes, que parecían observarlos y moverse más rápido cuando intentaban mirarlas de frente.

En la habitación, el aire estaba denso y frío, impregnado de un olor metálico. Mientras Ana desempacaba, escuchó un golpe seco dentro de la pared, como si algo se hubiera estrellado desde dentro. Luego, un quejido ahogado emergió de ahí, como si alguien murmurara pidiendo ayuda… o maldiciendo.

La noche empeoró. La lámpara de mesa se encendía y apagaba sola, las sábanas se deslizaban hacia el piso, y el espejo frente a la cama mostraba a tres personas: Ana, Rubén… y una figura oscura detrás de ellos, inmóvil.

Rubén, aterrado, quiso salir, pero la puerta no cedía. La cerradura giraba sin abrirse, como si algo del otro lado la sostuviera. De pronto, los gritos empezaron: docenas de voces desgarradas salían de las paredes, mezcladas con golpes, llantos y risas que parecían de niños.

El reloj marcó las 3:33 cuando la luz se apagó por completo. Ana encendió el celular… y alcanzó a ver que la figura del espejo ahora estaba dentro de la habitación, a un paso de ellos.

A la mañana siguiente, el recepcionista colocó dos llaves más en el mostrador. Sin decir palabra, apuntó algo en un viejo libro:
"Pareja, habitación 6. No regresaron."

Y esa noche, las sombras del pasillo parecían más numerosas que antes.

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