12/12/2025
Peregrinos de la Basílica.
Como cada año, la ciudad se llena de gente caminando hacia el Tepeyac. Desde temprano, un montón de personas de todo México (y de aquí mismo) se lanzan a celebrar a la Virgen de Guadalupe. Lo más fuerte es entre la noche del 11 y la madrugada del día 12.
Las autoridades calculan que llegan más de 13.5 millones de personas a la Basílica en estos días. Tanta gente obliga a cerrar calles por el norte y a cambiarle al Metro y al Metrobús, que a veces cierran estaciones para que todo esté más seguro.
El camino: fe, cansancio y buena vibra
Muchos empiezan a caminar días antes. Familias enteras vienen desde Puebla, Hidalgo, Querétaro, Veracruz, Michoacán o Guerrero. Otros salen de municipios del Estado de México, y le dan por carreteras y caminos hasta juntarse con todos los demás en la Gustavo A. Madero.
No es fácil caminar tanto.
Hace frío en la noche, hay que caminar un montón, el tráfico está pesado, cierran calles y a veces no sabes si vas a llegar a tiempo para cantarle a la Virgen. Pero la fe ayuda a seguir adelante. En el camino, la gente pone puestos donde regalan agua, café, pan y chance de descansar. Así, la peregrinación se vuelve algo de todos, donde la gente ayuda.
Llegando al Tepeyac
Cuando te acercas a la Basílica, todo cambia. Estás cansado, pero emocionado. Algunos van de rodillas, otros llevan banderas, flores o imágenes de sus familias. La explanada está llena de cantos, rezos que suenan porque ya casi es 12 de diciembre.
Dentro de la iglesia, la gente no para de pasar. Millones se quedan un ratito frente al ayate, donde está la imagen que se le apareció a Juan Diego en 1531. Para muchos, ese momento vale todo: las horas caminando, el frío, el dolor de pies, la espera. Es algo personal, pero con mucha gente alrededor.
Una costumbre que sigue viva
Ir a la Villa no es solo cosa de religión; es algo de nuestra cultura, que nos recuerda quiénes somos. Aunque es complicado mover a tanta gente, la celebración sigue siendo una de las formas más grandes de demostrar fe en el país.
Cada 11 y 12 de diciembre, México se ve reflejado en el Tepeyac: con mucha gente, cansado, con esperanza, pero siempre dispuesto a caminar juntos por lo que se cree.
Con información e imagen de LuisMX