26/04/2026
Huitzilín.
(Colibrí).
Al colibrí también se le conoce como picaflor, quinde, tucusito, chupamirto, chuparrosa o huitzilín (idioma náhuatl).
Los Mexicas, reconocían a los colibríes como indomables y valientes guerreros, ya que aún con su diminuto tamaño poseen agilidad inigualable y saben hacia qué rumbo dirigirse para encontrar su objetivo, haciéndolo con rapidez, certeza y precisión.
Fue símbolo de su principal dios Huitzilopochtli “Colibrí zurdo del sur”, deidad del sol y de la guerra, que guió a los venidos de Aztlán hacia el lugar donde se fundaría Tenochtitlán.
Huitzilín (colibrí) en náhuatl significa: “siempre en movimiento como nuestro corazón,” y Opochtli se traduce como “lado izquierdo”, algunos opinan que esta es una metáfora que alude a nuestro corazón.
El pueblo Mexica creía que un Colibrí puede volar hacia los seis rumbos del universo, por lo que se relaciona con la fuerza de voluntad que nos dirige hacia el rumbo que el corazón quiera llevar nuestro destino.
La leyenda del colibrí es una hermosa reflexión de la muerte y el corazón. Esta ave ha sido muy apreciada desde los mayas y mexicas, quienes lo consideraban el mensajero de los dioses por su agilidad para volar.
Su corazón alcanza hasta 1,200 latidos por minuto y sus alas se baten hasta 90 veces por segundo. Además es el único pájaro que puede volar hacia atrás y solo él se suspende en el aire.
Nuestros antepasados relacionaban al colibrí con el equilibrio en la naturaleza, gracias a su largo pico que le permite beber el néctar de flores inaccesibles para muchas otras aves.
Una leyenda Maya cuenta que los Dioses crearon todas las cosas en la Tierra y al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar sus deseos y pensamientos de un lugar a otro.
Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una flecha muy pequeña. Cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió volando velozmente. Ya no era más una simple flecha, ahora tenía vida, los dioses habían creado al 'Ts'unu'um'' (colibrí).
El resultado del soplido divino, fue un maravilloso y precioso animal con unas alas que reflejaban todos los colores cuando se bañaba con los rayos del sol. Era ligero y frágil, pero veloz y precioso, lo cual le permitía acercarse a las flores más delicadas sin mover ni un solo pétalo. Los hombres quedaron encantados por su belleza, y quisieron atraparlo para tener su plumaje como adorno. Pero eso hizo enojar a los dioses, amenazando con castigar a aquel que atrapara a los colibrís.
De ahí, que los colibríes siguen siendo un ave que nadie se atreve a encerrar en una jaula. La leyenda también dice que si te encuentras con un colibrí, es porque alguien te ha mandado amor y buenos deseos. Aunque también podría aparecerse para advertirte si alguien te está deseando el mal.
Se cree que si un colibrí vuela sobre tu cabeza, es porque está tomando tu deseo para hacerlo realidad. Así que siempre que veas a un colibrí, intenta enviar buenas energías. Es por ello que el colibrí para los mayas, es el mensajero, es el que transportará sus pensamientos y deseos de un lugar a otro.
También se cree, que estas aves traen mensajes del más allá y que pueden ser manifestaciones, del espíritu de una persona fallecida. Al colibrí, también se le considera un animal mitológico sanador, que ayuda a las personas con necesidad cambiándoles su suerte.
Marco Antonio Olguín Sánchez