28/02/2026
Todos los días, a la misma hora, los dueños de una tienda de abarrotes salen a servir comida a perritos de la calle. A veces llegan pocos... otras veces se forma una fila enorme, con cada lomito esperando paciente su turno, plato en el hocico y mirada agradecida.
Lo más bonito es que no lo hacen por fama ni por reconocimiento, sino por amor. Y al ver ese ejemplo, algunos vecinos también se suman llevando alimento para que ninguno se quede sin comer.
Porque ellos no tienen voz, pero si hambre, sentimientos y ganas de vivir.
Si vieras algo así en tu colonia, ¿te unirías para ayudar a los perritos sin hogar?