15/01/2022
EL REY DE LA FIESTA
Dir. Salomón Askenazi
Guión: Salomón Askenazi y Karen Chacek
Elenco: Giancarlo Ruiz, Paulette Hernández, Daniela Bascopé, Juan Carlos Colombo, Mar Mediante y un mas amplio elenco.
Héctor, un cincuentero, profesionista “exitoso”, que se mueve en una sociedad acurrucada en su casi a punto de oler a rancio espacio de confort, se encuentra de pronto en el filo del abismo entre su existencia forzosamente madurada y aquello a lo que no se atrevió a ser.
En clave involuntariamente prófuga del existencialismo y de un apreciable intimísimo cinematográfico, El Rey de la fiesta es una confrontación con la obligada auditoria que la vida le impone a quien llega a las cinco décadas de vida.
Película de imágenes oscuras, con arquitecturas en procesos de obsolescencia, decadencia o en el mejor de los casos de dolorosa restauración, con una estética retro que a momentos recuerda, y actualiza convenientemente, un cine de tratamientos introspectivos de algunas destacadas películas de los años 60´s. Lease películas francesas pero también mexicanas de esa época.
Y el “exitoso” Héctor, incapaz de escapar de su rigurosamente lineal existencia, se confronta cuando su antítesis, y hermano gemelo Rafael, presuntamente desaparece. Es entonces que Héctor se encuentra ante la disyuntiva, o ante la liberadora posibilidad de un desdoblamiento de su no reconocidamente caducada personalidad, no solo posible en la suplantación de su gemelo sino de todos los matices que pudieran existir entre los dos.
Destacan en la película los juegos, los juegos de los cambios de roles y del desdoblamiento existencial y las relaciones falsificadas, pero también los juegos visuales, reflejo y materialización de los estados internos del personaje: los juegos de la imagen con los espejos, los juegos con una arquitectura que se exige restaurar por lo menos su epidermis; Héctor es arquitecto y convulsivamente lucha contra muros que se desgajan como hojas del otoño.
Destaca particularmente la actuación de Giancarlo Ruiz, y los precisos matices que logra imprimirle a ese desdoblamiento, no solo en los dos hermanos gemelos a los que interpreta sino en el hermano que representa al gemelo representándose a sí mismo.
Y notable la música y el ambiente que genera, el ritmo de la edición y el entorno, tono emocional que genera esta estética tan particular que Skenazi y su equipo logran.
Seguramente la película tendrá muy diferentes posibilidades de asimilación según la edad del espectador, pero confiadamente se puede asegurar que no es el tipo de películas que se despegan de la piel del espectador inmediatamente después de salir de la sala de cine. Lo más recomendable es ir preparados con una buena dotación de gente cercana –amigos, pareja o familiares– para salir a reflexionar sobre la misma con una buena taza de café en medio de la plática.
Y HABLANDO DE INTERTEXTUALIDAD
Aunque esto no es explícito en la película, y es producto de una lectura de las propiedades emergentes del film, lectura no tan subjetiva, me viene a la mente, aunque sin referencias directas, las preocupaciones sobre la exploración de los conflictos internos expresados en la cinematografía del director danés Cal T. Dryer (una apreciación que no debe limitarse a este autor sino extenderse por lo menos a la cinematografía escandinava llena de un existencialismo que muy poco se le reconoce por culpa y gracia del mucho mejor publicitado existencialismo francés) al igual que esas exploraciones sobre la decadencia que se gestó en el cine francés de los años sesentas y se replicó en muchas otras cinematografías incluida la mexicana de esa época (con varias memorables películas).
En estos tiempos pandémicos de enclaustramiento obligado, esta invitación al difícil arte de la introspección es un buen motivo para ver esta película.
Estreno programado para el 20 de enero de 2022 en Cinépolis.
Miguel Díaz
CINEMATAXI