24/12/2025
MANO DE YESO: La pelea de 1983 entre el boxeador puertorriqueño Luis Resto y el estadounidense Billy Collins Jr. será recordada como la página mas negra de la historia del boxeo.
Luego de esta pelea, por distintas razones ninguno de los dos volvió a subirse a un ring, la cita era en el Madison Square Garden que esperaba colmado para la pelea de fondo entre Davey Moore y Roberto "Mano de piedra" Duran.
La cita era de tal importancia que en el ring side se encontraba Muhammad Ali. La pelea preliminar tenía un resultado cantado, la figura en ascenso Billy Collins Jr. enfrentaría al experimentado pero en decadencia Luis Resto.
Collins era un diamante en proceso de pulido, sin embargo ya era una estrella, 14 peleas profesionales, 14 victorias, 11 por knockout. La pelea que se presentaba como un trámite comenzó a complicarse. Cada golpe de Resto hacía temblar a Collins.
Conforme pasaban los rounds los ojos de Collins iban desapareciendo entre la inflamación de sus pómulos y párpados. En el descanso luego del 7° Round el padre de Collins le sugiere abandonar. Billy se niega, "-Pega mas fuerte de lo que creí pero puedo noquearlo". Pero para eso necesitaba ver donde estaba su rival.
Su cara parecía un almohadón, sin referencia de la posición de Resto, recibió una paliza descomunal. A pesar del castigo recibido la pelea se definió por puntos. Luis Resto ganó por fallo unánime. Billy casi inconsciente le pide a su padre que felicite a su rival.
Billy Collins Sr. se acercó a Luis Restó y a su entrenador Panama Lewis. Cuando saluda al rival de su hijo, lo agarra de los guantes y le dice al oído "-Gran pelea Señor mis respetos". Sin embargo no le suelta las manos, nota algo raro en la consistencia de los guantes.
Su padre le avisa a los jueces que revisen los guantes de Resto. Lo que descubren los dejó atónitos, estaban rellenos de yeso. Parte del interior del guante había sido removido y vuelto a llenar con yeso.
Además las vendas también estaban endurecidas. Cuando analizaron los videos, la cara de Collins había recibido 450 golpes que con suerte no le quitaron la vida.