18/01/2026
Guinness era un gato negro que vivía en el piso 30 de un rascacielos en Londres. Su mejor amigo no era otro gato, sino Stephen, un limpiador de ventanas.
Cada martes jugaban a través del vidrio… hasta que Stephen dejó de aparecer.
Meses después, enfermo pero recuperado, Stephen volvió. Guinness lo reconoció al instante. Corrió a la ventana, maulló, apoyó su patita en el cristal… y Stephen lloró a 30 pisos de altura.
Una foto captó el momento.
Porque la amistad verdadera no entiende de distancia, vidrio ni alturas. 🐾🖤