Encuentro con tu Angel

Encuentro con tu Angel Encuentro con tu Ángel se transmite por Radio Fórmula 1470. Lunes a viernes de 06:00 a 10:00. Sá Sábados y domingos de 05:00 a 09:00.
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Nadie te prepara para el silencio que dejan los hijos cuando crecen…No el silencio de la casa vacía,sino ese que se cuel...
08/06/2026

Nadie te prepara para el silencio que dejan los hijos cuando crecen…
No el silencio de la casa vacía,
sino ese que se cuela en el corazón…
cuando ya no te preguntan qué hacer,
cuando ya no buscan tus consejos,
cuando empiezan a vivir… sin ti.

Y tú sonríes, claro.
Porque eso es lo que querías: verlos volar.
Pero por dentro… se te rompe algo.

Porque ser mamá de hijos adultos es otra cosa.
Es morderse las palabras cuando ves que se equivocan.
Es tragarse las ganas de llamar cuando no contestan.
Es aprender a querer sin invadir.

Es mirar de lejos, con las manos quietas
y el corazón temblando.

A veces te cuentan cosas… pero muchas veces no.
Y tú haces como que no duele.
Pero sí duele.
Duele no ser parte de todo como antes.
Duele ver que ya no te necesitan… al menos no como antes.

Y aún así, ahí estás.
Poniendo su comida favorita cuando vienen.
Acomodando las fotos de cuando eran niños.
Rezando por ellos cada noche, como si eso bastara para protegerlos del mundo.

Porque en el fondo, una madre nunca deja de cuidar.
Sólo aprende a hacerlo desde la sombra.
Desde una esquina.
Desde una oración.

Y esa es una forma de amor que nadie ve…
pero que lo sostiene todo.

Moraleja:
Ser mamá de un hijo adulto es aceptar que ya no eres el centro de su vida… pero seguir amándolo como si lo fueras. Porque hay amores que no se apagan, solo aprenden a esperar en silencio.

Mayrasak

Tomado de la red

La vida es corta
08/06/2026

La vida es corta

EL PESO DEL RENCORÉrase una vez una hormiga que iba canturreando cargada con un enorme fruto silvestre cuando un escarab...
08/06/2026

EL PESO DEL RENCOR
Érase una vez una hormiga que iba canturreando cargada con un enorme fruto silvestre cuando un escarabajo le cerró el paso riéndose de su carga y de su trabajo. No era la primera vez que lo hacía. La hormiga no le hizo caso, bordeó al escarabajo y siguió andando. Días después, el escarabajo quedó atrapado en la resina pegajosa de un árbol y pidió ayuda. Algunos animales, que habían sido víctimas de sus burlas y sus malos modales, no se acercaron. La hormiga, sin embargo, le tendió una larga brizna de hierba y el escarabajo pudo librarse de la resina. Agradecido, el insecto le preguntó por qué lo había ayudado si siempre se burlaba de las cargas pesadas que la hormiga llevaba. Entonces, esta respondió: «Puedo cargar hasta 20 veces mi propio peso, pero hay una carga demasiado pesada para mí que no puedo ni quiero cargar: el rencor. Por eso intento que este jamás se quede sobre mi espalda, pues la necesito para transportar cosas que son muy importantes para mi supervivencia». El escarabajo, muy avergonzado, cambió su actitud a partir de entonces.
Recuerda siempre que guardar rencor es como agarrar un carbón ardiendo y resistirse a no soltarlo. El único que se quema eres tú....

A la familia
08/06/2026

A la familia

Las compañías que valen más que el oroCuenta una historia que un hombre pasó gran parte de su vida trabajando para conse...
08/06/2026

Las compañías que valen más que el oro

Cuenta una historia que un hombre pasó gran parte de su vida trabajando para conseguir dinero. Creía que mientras más tuviera, más seguro y feliz sería. Pasaron los años y logró acumular bienes, propiedades y ahorros, pero un día una enfermedad inesperada lo llevó a una cama de hospital.

En aquella habitación silenciosa descubrió algo que jamás había comprendido.

Los billetes no podían tomar su mano cuando sentía miedo. Las cuentas bancarias no podían quedarse despiertas acompañándolo durante la noche. Lo que realmente le daba fuerza era la presencia de las personas que lo amaban.

Tiempo después, cuando perdió a un ser querido, volvió a experimentar una gran lección. En medio de las lágrimas y el dolor, tampoco fue el dinero quien alivió su corazón. Fueron los abrazos sinceros, las palabras de consuelo y aquellas personas que permanecieron a su lado sin pedir nada a cambio.

Entonces entendió que existen compañías que no se compran ni con todo el dinero del mundo: quien te cuida cuando estás enfermo y quien se queda contigo cuando atraviesas el dolor de una pérdida.

Reflexión

Vivimos en un mundo donde muchas veces se valora lo material por encima de lo humano. Sin embargo, las pruebas más difíciles de la vida nos recuerdan qué es lo verdaderamente importante.

Las personas que permanecen a tu lado en los momentos de fragilidad son un tesoro invaluable. Son quienes te ofrecen tiempo, cariño, apoyo y presencia cuando más lo necesitas.

Por eso, cuida a quienes te cuidan. Agradece a quienes te acompañan en tus días difíciles. Porque cuando la vida pone a prueba nuestro corazón, descubrimos que la riqueza más grande no está en lo que tenemos, sino en las personas que permanecen a nuestro lado.

Moraleja:

Hay presencias que no tienen precio. Quien te acompaña en la enfermedad y en el dolor demuestra un amor que vale más que cualquier fortuna. ❤️🙏

Hija recuerda
08/06/2026

Hija recuerda

El jardín de las semillasHabía una vez un anciano que cuidaba un hermoso jardín. Cada mañana regaba las flores, quitaba ...
08/06/2026

El jardín de las semillas

Había una vez un anciano que cuidaba un hermoso jardín. Cada mañana regaba las flores, quitaba las malas hierbas y dedicaba horas enteras a que cada planta creciera fuerte y saludable.

Sin embargo, con el paso del tiempo notó algo extraño. Algunas semillas florecían con gratitud y llenaban el jardín de color y perfume. Otras, en cambio, recibían la misma agua, el mismo cuidado y el mismo esfuerzo, pero nunca daban fruto.

El anciano se sentía cansado y confundido. Pensaba que tal vez debía esforzarse más, trabajar más horas o sacrificar aún más de sí mismo.

Un día, una vieja jardinera que pasaba por el lugar le dijo:

—No todas las semillas están listas para crecer, y no todos los terrenos saben valorar el agua que reciben. Tu deber es cuidar, pero también aprender dónde vale la pena sembrar.

Aquellas palabras cambiaron su vida.

Desde entonces siguió ayudando y regando con amor, pero aprendió a reconocer qué plantas aprovechaban sus cuidados y cuáles simplemente dejaban escapar cada gota sin apreciarla.

Con el tiempo, el jardín se volvió más hermoso que nunca, y el anciano descubrió que cuidar de sí mismo también era parte de su misión.

Reflexión

Muchas veces entregamos nuestro tiempo, nuestro cariño, nuestra paciencia y nuestros esfuerzos esperando que sean valorados. Pero no todas las personas tienen la capacidad de reconocer lo que reciben.

Eso no significa que debamos volvernos fríos o dejar de ayudar. Significa que debemos aprender a poner límites saludables y a proteger nuestra energía.

Tu tiempo es valioso. Tu paz es importante. Tu corazón merece ser cuidado.

No gastes toda tu fuerza intentando llenar espacios que siempre permanecerán vacíos. Invierte tu amor donde pueda crecer, florecer y dar fruto.

Moraleja:

No se trata de dar menos, sino de aprender a dar con sabiduría. Quien valora tu esfuerzo lo convierte en crecimiento; quien no lo valora, lo deja perderse en el camino. 🌷✨🙏

Un simple acto
08/06/2026

Un simple acto

— Abuelito, ¿por qué ya casi no sales a la calle y te la pasas todo el tiempo metido en la casa?— No es tan fácil, mi ci...
07/06/2026

— Abuelito, ¿por qué ya casi no sales a la calle y te la pasas todo el tiempo metido en la casa?
— No es tan fácil, mi cielo. Ya no tengo las fuerzas de antes y salir solito ya me cuesta un chorro.
— Pero podemos salir juntos. Yo te ayudo, abuelo.
— Dios te pague, mi niña, pero no quiero ser una carga para ti.
— Tú jamás vas a ser una carga. A mí me encanta estar contigo.

El abuelo se quedó callado un momento y luego agregó:
— Antes íbamos a todos lados juntos, toda la familia junta. Y ahora, cada quien tiene su vida, sus quehaceres, sus broncas…
— Lo sé, abuelito. Ahora todo va que vuela, la gente siempre andamos bien ocupados.
— Sí. Y a veces da la impresión de que de plano ya se olvidaron de uno. Tu abuela y yo nos pasamos los días esperando, a ver si de milagro se asoma alguien por la puerta.
— ¿Por qué nunca nos habías dicho eso?
— Porque no queremos que vengan por pura obligación o por lástima. No pedimos mucho, mija, solo un poquito de atención para no sentir que ya sobramos en este mundo.

Y en ese momento llegó la promesa:
— Voy a hablar con todos. Vamos a venir más seguido, te lo prometo.
— No sabes lo mucho que eso significa para nosotros. Tu abuela siempre se acuerda de los tiempos cuando la casa estaba llena de risas y de ruido.
— Ya verás que sí, vamos a estar al pendiente de ustedes. No tienen por qué sentirse solitos.
— Gracias, mi reina. Nosotros solo queremos seguir siendo parte de sus vidas.

Pasaron unos meses y la casa se volvió a llenar de voces, de risas y de calorcito familiar.

— Abuelito, ¿verdad que te sientes mejor ahora que venimos más seguido?
— Uh, muchísimo mejor, mija. La soledad a nuestra edad es una cosa bien perra, muy pesada.
— No me imaginaba que doliera tanto…
— Es difícil que los jóvenes lo entiendan. No es culpa de nadie, así es la vida, uno va al día.
— Pero ahora que ya lo sé, voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que nunca te vuelvas a sentir olvidado.
— Y con eso nos basta para ser felices. Cuando la familia está unida, ese… ese es el tesoro más grande.

Palabras finales:
El tiempo se va que vuela.
Al final solo quedan los recuerdos… y el amor.
No dejemos a nuestros viejitos en el olvido; para ellos, un ratito de nuestro tiempo lo vale todo.

Tomado de la red

No lo olvides
07/06/2026

No lo olvides

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Mexico City
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