08/10/2026
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Presentamos una crónica de Elena Piedra sobre las mujeres sonideras.
“A mi mamá le tomó mucho tiempo asumirse como sonidera”, cuenta Marisol.
Las mujeres siempre han sido parte. Esposas, hermanas e hijas, aprendieron viendo y apoyando el ejercer de los hombres. Pero su acción, como en tantos ámbitos, se mantuvo invisibilizada y restringida por las ideas machistas que las reducían a acompañantes o facilitadoras.
Como gestora cultural, Marisol Mendoza identificó la necesidad de reconocer el trabajo de las mujeres en esta tradición, de abrirles espacio a quienes querían tomar el micrófono. En 2014 se unió a otras diecisiete mujeres y formó, bajo una perspectiva feminista, Sonideras de Corazón.
“A mi papá no le gustaba tanto que yo me subiera al escenario. Pero yo había aprendido observando, ayudando. Y como yo, otras tenían ganas de tomar el micrófono. Así que nos organizamos”.
La Musa Mayor sabe que en el sonidero, como en la vida misma, la voz y las palabras son importantes. Por eso, en la colectiva el discurso misógino ha sido remplazado por un espíritu polifónico que se conjura entre canciones.