02/12/2025
Hoy vine un rato a platicar con mi tocayo porque hay muchas cosas que no entiendo.
Hace un mes te arrebataron la vida cobardemente por la espalda. Desde entonces, muchas preguntas siguen abiertas… y no puedo quedármelas en silencio.
No entiendo —y no acepto— que se pretenda desprestigiar una marcha solo porque en ella caminaron juntos jóvenes de la generación Z, personas mayores, familias que viven extorsión, madres buscadoras y ciudadanos que simplemente ruegan por paz en nuestro país.
¿Desde cuándo la dignidad tiene edad? ¿Desde cuándo el dolor necesita permiso para manifestarse?
No entiendo por qué, cuando Noroña atacó públicamente a tu pareja Grecia, nadie en MORENA levantó la voz. Como si no pertenecer a un partido fuera un error… como si la pluralidad fuera una amenaza y no un valor democrático.
No entiendo por qué, cuando periodistas cuestionaron a la presidenta Claudia Sheinbaum por estos ataques, respondió que “ya habrá tiempo”.
¿Tiempo para qué?
¿Para normalizar la misoginia?
¿Para atacar a mujeres que piensan distinto?
México no puede darse ese lujo.
No entiendo por qué, cuando se registró legalmente el nombre de tu movimiento, “Movimiento del Sombrero”, el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial) decidió hacerlo público, exponiendo datos personales y abriendo la puerta a su mal uso.
Como si ejercer derechos ciudadanos fuera motivo de sospecha.
No entiendo por qué, después de reportar hace cuatro meses un cráneo encontrado en un predio familiar, nadie hizo nada…
Y ahora, cuando comparto la información con madres buscadoras para que revisen si es su hijo o su hija, intentan montar una campaña de desprestigio en mi contra.
Como si denunciar fuera un crimen…
Como si la omisión del Estado pudiera disfrazarse culpando al ciudadano.
No entiendo por qué, por pedir justicia, soy atacado por tantas personas, todas claramente afines a un mismo grupo político.
Como si exigir verdad fuera un acto de rebeldía.
Como si el dolor tuviera partido.
No entiendo por qué la presidenta de la República defiende a un partido, cuando se supone que es presidenta de todas y todos los mexicanos.
El partido fue solo una vía para llegar al poder; gobernar, en cambio, exige representar a toda la nación, no a una facción.
No entiendo porque hay amenazas de que el crimen organizado me quiere matar, si a lo que más empeño le pongo es a que exista un país con más oportunidades y los hijos de narcotraficantes las encuentren.
Lo que sí entiendo —y lo entiendo con absoluta claridad— es que México necesita verdad, respeto y valentía.
Que tenemos derecho a instituciones que respondan, no que simulen.
Tu as*****to despertó al tigre y la ciudadanía no va a permitir que el miedo, la mentira o la manipulación definan su destino.
A un mes de tu ausencia, tu lucha sigue viva y más fuerte que nunca en cada persona que se atreve a preguntar, a señalar y a no callarse.
Y aquí seguimos: con respeto, con firmeza y con un profundo amor por Uruapan y por nuestro país.
A la Presidenta Claudia Sheimbaum le digo, yo no busco que renuncie, ni tampoco busco desestabilizar su gobierno, nosotros votamos por usted, confiamos en usted, no tiene que salir AMLO a decir que si hay peligro el saldrá, lo único que buscamos en conjunto con la ciudadanía es que haya paz en nuestro país. Si pedir eso ofende, discúlpeme por rogar por paz en nuestro país, pero lo seguiremos haciendo.
JUNTO CON LA CIUDADANÍA HAREMOS TODO PARA TENER PAZ EN HONOR A TU MEMORIA AMIGO. DESCANSA EN PAZ AMIGO 🤍 TE QUIERO MUCHO Carlos Manzo