09/09/2026
Es la primera vez en mi vida que tengo una empleada en la casa y no sé si lo que está haciendo está bien. Ella viene de lunes a viernes, hace el aseo, organiza y cocina el almuerzo. Desde el principio acordamos su pago, horario, transporte y que obviamente podía desayunar y almorzar en mi casa. Tiene dos hijos pequeños y lleva apenas un mes trabajando conmigo. La semana pasada empecé a notar algo raro: preparaba el almuerzo, me servía a mí y cuando llegaba la hora de comer ella decía que todavía no tenía hambre. Después se hacía un café y se comía un pan o unas galletas. Al principio no le presté atención, hasta que un día la vi guardando en un recipiente la porción de comida que supuestamente era para ella y metiéndola en su bolso. Al día siguiente hizo exactamente lo mismo.
No quise acusarla de nada porque ni siquiera sé cómo funcionan estas cosas. Nunca había tenido a alguien trabajando en mi casa y me preguntaba si, una vez que yo le doy su almuerzo, ella puede hacer con esa comida lo que quiera. Pero también me incomodaba que no me dijera nada. El viernes volvió a guardar arroz, carne y ensalada, así que le pregunté directamente por qué nunca almorzaba. Se puso nerviosa y enseguida sacó el recipiente del bolso. Me dijo: “Señora, si a usted le molesta, yo no vuelvo a hacerlo”. Ahí me explicó que estaba llevándose su comida para sus hijos. Está pasando por una situación económica complicada y dice que con esa porción, agregándole algo más cuando llega a la casa, logra completarles la cena a los dos. Ella prefiere tomarse un café y esperar hasta llegar a su casa para comer cualquier otra cosa.
La verdad, me sentí terrible porque durante varios días llegué a pensar que quizá estaba aprovechándose. Le pregunté por qué no me había dicho y respondió que le daba vergüenza, pero también que ella nunca se había llevado comida que no le correspondiera. Esa frase se me quedó dando vueltas. Y tiene razón, no estaba sacando mercado de mi despensa ni preparando porciones adicionales a escondidas. Era exactamente el plato que habría comido sentada en mi cocina. Incluso me mostró que algunos días dividía la carne por la mitad para que alcanzara para ambos niños. Le dije que podía seguir llevándoselo, pero tampoco quiero cruzar una línea y empezar a tratarla desde la lástima, porque ella nunca me ha pedido absolutamente nada.
Hasta me da pena sentarme a comer sabiendo que ella está guardando su plato para llevárselo. Es la primera vez que tengo una empleada y quiero tratarla correctamente, no sentir que porque trabaja en mi casa tengo derecho a controlar hasta lo que hace con el almuerzo que le doy. Pero me siento rara. ¿Qué hago?