22/08/2026
Hoy por la mañana sonó la alarma a las 6 am, la apagué para volver a dormir un ratito más... en la profundidad de ese último sueño, tuve la hermosa fortuna de soñar con mi mamá Lupe ❤️
La soñé aquí, en mi casa. Jovial, sana, feliz, cocinando unas acelgas o algo parecido, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Junto a ella estábamos mi mamá y yo, las tres juntas, platicando, riendo y disfrutando una tarde de esas que se sienten como hogar. Ella cocinaba y yo bromeaba para hacerlas reír. De repente se acercó por atrás y me abrazo muy fuerte.
Y qué curioso es el corazón… porque fue un sueño, pero por un momento se sintió tan real que pude sentir la felicidad de tenerla aquí.
Ese momento específico jamás pasó en la vida real, y quizá por eso el sueño me pareció todavía más especial. Porque cuánto me hubiera gustado que así fuera. Que la vida me la hubiera prestado un poquito más. Que hubiera valorado más el hecho de tenerla en mi vida. Que ella hubiera llegado a conocer a mis hijos. Que a mis 33 años todavía pudiera tenerla aquí, sana, jovial y feliz, sentada en mi casa, cocinando, platicando y siendo parte de nuestras vidas.
Me hubiera encantado ver a mi mamá así: completamente feliz, compartiendo una tarde con su madre, con su hija y con su nieta. Cuatro generaciones juntas. Una imagen que nunca pudimos tener, pero que anoche, por unos minutos, mi sueño me regaló.
Desperté con nostalgia, con los ojos llorosos, pero también con una sensación muy bonita. Como si por un instante la vida me hubiera permitido recuperar algo que hoy sé que extraño muchísimo.
Mamá Lupe, te extraño y no sabes la falta que me haces.
Y aunque ya no pueda tenerte aquí, me quedo con ese pedacito de sueño como un regalo. ❤️
Ojalá la vida me hubiera permitido tenerte un poquito más.
Ojalá hubieras conocido a mis hijos.
Ojalá hubiéramos tenido muchas más tardes como esa.
Pero anoche, por un ratito, volvimos a estar juntas.
Y qué bonito se sintió sentirte cerca 🕊️🤍