29/08/2026
El arte contemporáneo no siempre sirve para adornar; muchas veces es la herramienta más potente para incomodar al poder y alzar la voz. Tras 81 días de detención en secreto y una vida en el exilio, Ai Weiwei ha transformado la privación de su libertad en la materia prima de su obra.
Desde recordar a las víctimas del terremoto de Sichuan, pasando por visibilizar la crisis migratoria con miles de chalecos salvavidas, hasta recrear los rostros de los 43 estudiantes de Ayotzinapa con piezas de Lego, su trabajo nos obliga a no mirar hacia otro lado. 🕊️
¿Crees que el arte tiene la obligación de ser una herramienta de denuncia social o debería ser neutral? 👇 ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!
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