05/02/2026
EL LLAMADO FINAL
Por Florentino Balam Xiu (*)
En la antesala de la definición rumbo a la gubernatura de Quintana Roo, Morena y sus aliados atraviesan un momento delicado. Un estira y encoge que no es menor, porque no se trata sólo de nombres, sino de equilibrios, de lealtades y de la voz de una base que no desea de nuevo ser ignorada, que no desea correr otra vez este riesgo.
La militancia morenista en Quintana Roo tampoco desea observar nuevamente con preocupación que el proceso de selección del candidato se encamine a resolverse en mesas de negociaciones cupulares, contraviniendo el sentir del movimiento.
La exigencia es clara: Que no se repita lo ocurrido en 2022, cuando la preferencia mayoritaria por el candidato Rafael Marín Mollinedo, fue desplazada en nombre de acuerdos políticos.
Hoy, ese mismo referente vuelve al centro del debate, pero no sólo por su posicionamiento natural dentro de Morena, sino porque Marín Mollinedo ha comenzado a ser blanco de una campaña de calumnias e injurias. Se le adjudican presuntos actos indebidos durante su gestión actual al frente de la Agencia Nacional de Aduanas, señalamientos que hasta ahora no han sido acreditados y mucho menos acreditados. Por ello, la militancia y la base guinda interpretan esta guerra de lodo como una estrategia de desgaste, más que como una discusión de fondo.
Del otro lado, los partidos Verde y del Trabajo mantienen una postura firme: Que se replantee la distribución de las 17 gubernaturas que se renovarán en 2027. En esa lógica, buscan conservar Quintana Roo, donde pretenden impulsar la postulación de un senador con casaca guinda (Gino Segura Vázquez), pero totalmente verde.
Este choque de visiones no es anecdótico. Para la base morenista quintanarroense, la demanda de ser abanderados por un candidato guinda nato no es un capricho, ni una postura romántica. Es un reclamo de equilibrio interno. La militancia siente —y lo dice sin rodeos—, que ya cedió demasiado en 2022 e incluso en 2024... Y que seguir cediendo significaría diluir el sentido mismo del movimiento.
La militancia morenista reclama renovar el Movimiento, reencauzar el rumbo del proyecto de transformación. Reclama también espacios , acciones que hagan viable los postulados del gran proyecto de nación que ofreciera la 4T. Su clamor es basta a las decisiones pragmáticas, a la designación de funcionarios ajenos totalmente a nuestro entorno y a nuestra realidad, y, que en muchos casos, sólo disfrutan de sus salarios y jugosas prestaciones, sin que tengan un impacto positivo en favor de los que menos tienen.
Por eso, el llamado final es doble. A la dirigencia, para que escuche y valore el pulso real de la base. Y al electorado, para que no se deje arrastrar por encuestas de dudosa veracidad ni por especulaciones mal intencionadas que persiguen intereses oscuros..
En particular, hay que estar alertas de las especulaciones que sugieren que la dirigencia nacional de Morena vea una vez más a Quintana Roo como una ficha de cambio —y no como una causa—, para sostener la reforma electoral.
Confiamos en que no se repetirá la historia de 2022 porque cuando la política se reduce a moneda de cambio, el costo siempre lo paga la democracia interna… Y la confianza de la gente.
.. ¡Nos vemos en la próxima!
(*) Miembro del Grupo Plural Centro-Sur de Quintana Roo