22/04/2026
Con gran felicidad les comparto mi próxima exposición en México. En la emblemática Casa Milán .mx
Hay trayectorias que no se trazan sobre el mapa, sino sobre la conciencia.
Hay obras que no se desplazan, que se transforman.
“D.E. Florencia a Milán” no es únicamente la representación de un desplazamiento geográfico, sino la manifestación de un tránsito simbólico. A partir de un momento de reconocimiento en la Bienal de Florencia 2025, la obra de Diego de Erice entra en una nueva etapa, no como culminación, sino como apertura.
La exposición no plantea una narrativa lineal, sino una serie de aproximaciones a ese instante en que el lenguaje deja de pertenecer exclusivamente al artista y comienza a resonar fuera de él. Cada sala actúa como una cámara de eco: variaciones de una misma pulsión que se expande, se contrae y se afirma. No hay inicio ni conclusión, sino permanencia en transformación.
La práctica de Diego de Erice surge desde una intuición que no busca explicar, sino insistir. Su pintura, arraigada en el gesto y la materia, se despliega como un campo de libertad donde el trazo acontece. En la escultura, esa misma energía encuentra resistencia, peso, gravedad; el pensamiento se vuelve volumen, una presencia.
En No Bunny, esta condición se condensa con particular claridad. No es un personaje ni una narrativa, sino una representación abierta, un cuerpo simbólico que sostiene la fragilidad sin resolverla, que contiene sin cerrar. Un umbral donde el espectador, aparte de observar, se enfrenta a sí mismo en estado de suspensión.
Entre Florencia y Milán, el desplazamiento no es sólo espacial, es una reconfiguración del sentido. No es solamente un trayecto. Es un recorrido de ambición, una afirmación de existencia.
Porque hay momentos en los que la obra, al moverse, deja de pertenecer a un lugar,
y comienza, silenciosamente, a sostener el suyo. De esta forma la obra se desplaza para revelarse, y en esta revelación, inevitablemente, se afirma.
Mar Cuervo / Curadora