21/05/2026
Confesión de repostera: A veces lo que más nos hace sudar no es el horno, ¡sino el traslado! 😰👇
Hace unos días tuve un reto enorme: preparar los pasteles para festejar a un grupo de 50 profesores. Quería que quedaran hermosos, llenos de detalles escolares, libritos, manzanas y muchas flores frescas para darles color.
Pero no les voy a mentir: me dio muchísimo miedo el camino. ¡Se los llevaban para rumbos de las Pirámides de Teotihuacán! 🚗☀️
En mi cabeza ya me estaba imaginando lo peor por el calorcito de la zona y los baches de la carretera. Tenía terror de que se arruinara el alisado o las flores en el trayecto. Al final, la solución fue empacarlos con muchísimo cuidado, cada uno en su hielera, y cruzar los dedos. 🤞🏼
¡Y todo salió perfecto! Sobrevivieron al camino intactos y llegaron impecables a donde iba a ser el festejo. 🥰🏆
Saber que a los profesores les encantó cada detalle visual fue hermoso, pero el verdadero premio fue cuando lo partieron. Por dentro era un bizcocho esponjadito de vainilla, relleno de queso crema y mermelada de frutos rojos que preparé yo misma desde cero. 🍓🍰
Gracias a quienes confían en mis manos para sus eventos, incluso cuando la distancia desafía mis nervios. ¡Ver que todo valió la pena es la mejor recompensa! 🎒🍎✨
¿Cuál ha sido el viaje más tenso que han hecho con comida? ¡Los leo en los comentarios! 😅👇