13/07/2026
¡LA AMANTE OCUPÓ LA CAMA DE LA MUJER QUE ACABABA DE MORIR DANDO A LUZ! ⚰️ ¡PERO CUANDO EL PADRE DE LOS GEMELOS ENTRÓ AL CUARTO, EL IMPERIO DE LOS MONTEMAYOR EMPEZÓ A CAERSE! 🥹⚡👶
Apenas habían pasado nueve horas desde la muerte de Salomé Arriaga.
Ivana Cevallos ya estaba probándose sus joyas frente al espejo.
—El collar me queda mejor a mí —dijo, acomodándose las esmeraldas que Salomé había heredado de su abuela.
Leandro Montemayor permanecía junto a la ventana de la recámara principal, hablando por teléfono con el abogado familiar.
—Presenten el testamento anterior —ordenó—. El nuevo nunca debe llegar al consejo.
Abajo, en la residencia de Lomas de Chapultepec, el personal cubría los espejos y preparaba café para los parientes que llegarían al velorio.
Nadie preguntaba por los recién nacidos.
Una niña y un niño permanecían en cuneros de terapia intermedia dentro de un hospital privado, registrados provisionalmente con el apellido Montemayor.
Eso era lo que Leandro necesitaba.
Dos herederos legítimos.
Una esposa mu**ta.
Y el control de las acciones navieras que Salomé había recibido de su padre en Veracruz.
Ivana se acostó sobre las sábanas color marfil.
—¿Cuándo puedo mudarme oficialmente?
—Después del funeral.
—Me prometiste que esta noche dormiríamos juntos.
Leandro la miró con fastidio.
—Mi esposa acaba de morir.
—Tu esposa llevaba meses queriendo dejarte.
La puerta se abrió.
Un hombre alto, empapado por la lluvia, entró sin pedir permiso. Tenía una cortada en la ceja y aún llevaba puesto un uniforme quirúrgico debajo de la chamarra.
Leandro dejó caer el teléfono.
—¿Qué haces aquí, Matías?
El recién llegado miró a Ivana sobre la cama y luego las joyas en su cuello.
—Vengo por mis hijos.
Ivana se incorporó.
—¿Tus qué?
Matías Rentería era cirujano neonatal y antiguo amigo de Salomé. Había desaparecido de la Ciudad de México siete meses antes, luego de ser acusado de alterar expedientes clínicos.
Leandro había asegurado que huyó por culpable.
Sin embargo, Matías sostenía una carpeta sellada por el hospital.
—Los gemelos no son tuyos —dijo.
Leandro cerró la puerta.
—Estás delirando.
—Salomé me llamó hace tres semanas. Descubrió que manipulaste sus tratamientos para que creyera que no podía embarazarse sin tu autorización.
Ivana volteó hacia su amante.
—¿Qué significa eso?
Leandro no respondió.
La primera señal apareció durante el quinto mes de embarazo, cuando Salomé pidió cambiar de ginecólogo y el administrador de la clínica se negó a entregarle su expediente completo.
La segunda llegó dos semanas antes del parto.
Una enfermera dejó escapar que las muestras de sangre de Leandro nunca coincidieron con las órdenes médicas archivadas.
Salomé comenzó a investigar.
Y encontró un contrato firmado por su suegra, Constanza Montemayor, donde el hospital se comprometía a registrar como descendientes de Leandro a cualquier bebé nacido dentro del matrimonio.
Sin importar su origen biológico.
—Yo no tuve una relación con Salomé —aclaró Matías—. Ella utilizó un embrión que había congelado antes de casarse.
Ivana soltó una risa nerviosa.
—Entonces tampoco son tuyos.
Matías abrió la carpeta.
—El material genético era mío. Salomé y yo intentamos formar una familia hace seis años.
Leandro se abalanzó contra él, pero Matías lo empujó hacia un sillón.
—No vine a pelear. Vine a impedir que vendas la custodia de mis hijos junto con las acciones de Salomé.
En el pasillo se escucharon pasos.
Constanza entró acompañada por dos escoltas.
No mostró sorpresa al ver a Matías.
—Debiste permanecer fuera del país —dijo.
—Usted pagó para acusarme.
—Y puedo hacerlo otra vez.
Matías levantó su celular.
—La conversación se está transmitiendo al consejo de administración.
Constanza perdió el color.
Ivana se quitó el collar.
—Yo no sabía nada de bebés ajenos ni de acciones.
—Sabías suficiente —contestó Matías—. Tú entregaste a Salomé las pastillas que provocaron la emergencia.
Leandro miró a Ivana.
—Dijiste que eran vitaminas.
—Eso me dijo tu madre.
Constanza ordenó a los escoltas quitarle el teléfono, pero ninguno se movió.
Desde la planta baja llegó la voz del notario de Salomé, seguida por varios miembros del consejo.