18/08/2026
Magos que conocí.
Como muchos, en mis inicios supe de Juan Tamariz a través de sus videos, de sus libros; pero sobre todo, por las referencias de otros magos.
Así, mientras devoraba cada uno de sus libros lo fui conociendo y fue creciendo mi deseo por verlo personalmente. Al estudiarlo, reflexionarlo y aprendiendo sus juegos, mi magia se volvió “Tamariziana”.
La vida me permitió coincidir con él en tres ocasiones: México, Guatemala y Chile; hoy cada uno de esos encuentros es un recuerdo entrañable.
En octubre de 2008 durante el Simposio Mágico que organizaba Chen Kai, por fin pude conocer a tan singular personaje. El primer día del evento, mientras esperábamos para entrar al salón, se comenzó a escuchar por el pasillo un murmullo precedido por el ruido de muchos pasos que avanzaban apresurados… era el maestro Tamariz que llegaba rodeado de un nutrido grupo de magos que emocionados lo acompañaban.
Todos dirigimos nuestra mirada al maestro. No era solo un mago, era un artista tocado por la gracia. Ahí estaba él con su pantalón de mezclilla, una camisa clara, un suéter que descansaba sobre sus hombros y un pequeño bolso que cruzaba su cuerpo.
Cuando terminaban las actividades del congreso, nadie se iba a sus casas. Sabíamos que avanzada la noche y ya de madrugada aparecería Tamariz para brindarnos una tertulia mágica que se extendía hasta la aparición de los primeros rayos del sol.
Cuanto bien hizo Juan Tamariz al mundo mágico, su legado y recuerdo serán eternos, nuestro agradecimiento y cariño para él, serán infinitos.
Hasta siempre maestro.