16/09/2026
uy!! Que genio tan disparejo.
Les voy a comprar una lamparita... Para que ahí metan su pi**he genio.
𝑫𝒆𝒍 𝑻𝒊𝒏𝒕𝒆𝒓𝒐...
𝐄𝐍𝐓𝐑𝐄 𝐄𝐗𝐂𝐔𝐒𝐀𝐃𝐎𝐒 𝐘 𝐄𝐗𝐂𝐔𝐒𝐀𝐒
𝑷𝒐𝒓 𝑴𝒂𝒓𝒕í𝒏 𝑮ó𝒎𝒆𝒛 𝑮.
Caray. Parece que el tema que tocamos ayer, lastimó un nervio.
La pregunta era tan sencilla que podía responderse en cinco minutos: ¿cómo se integran los $798 mil 446 pesos con 26 centavos que cuestan los dos baños?
Pero en el Ayuntamiento de Minatitlán decidieron que era más práctico organizar una rueda de prensa. Llegaron regidores de Morena y sus aliados, se sentaron en formación, defendieron al gobierno, hablaron del trabajo en las comunidades, de las necesidades de la zona rural, de beneficios sociales, de responsabilidades, de política y prácticamente de todo cuanto pudiera caber en un micrófono.
De las cuentas, poquito.
Y eso resulta fascinante.
Porque para acabar con la polémica no hacía falta juntar medio Cabildo. Bastaba llevar una carpeta con el Catálogo de conceptos; y ahí hubiera terminado el argüende.
¿Cuánto cemento? Aquí está.
¿Cuánta varilla? Aquí está.
¿Cuánto block? Aquí está.
¿Cuánto cuesta trasladarlo? Aquí está.
¿Cuánto vale la mano de obra? Aquí está.
¿Cuánto cobra el contratista, y de paso quien es? Aquí está.
Y asunto terminado.
Pero no.
Optaron por convertir una pregunta aritmética en una conferencia política.
Tal vez ése sea el nuevo método de construcción del Ayuntamiento: cuando las sumas no convencen, se les pone discurso encima hasta que fragüen.
Nadie ha dicho que las comunidades rurales no necesiten baños. Claro que los necesitan. Tampoco se cuestiona que llevar materiales a determinadas localidades cueste más dinero.
Lo que se pregunta es por qué dos baños cuestan casi 800 mil pesos.
No es una pregunta partidista.
No es un ataque al campo.
No es una agresión contra los beneficiarios.
Y mucho menos necesita una defensa ideológica.
Es una división bastante elemental: $798,446.26 entre dos.
Casi 399 mil pesos por baño.
Si existe una explicación técnica que justifique perfectamente esa cantidad, estupendo. Publíquenla y quienes cuestionamos tendremos que reconocer que las cuentas cuadran.
Así funciona la transparencia.
Lo curioso es que hasta ahora apareció primero la defensa política y después -seguimos esperando- la documentación técnica.
Y aquí es donde los regidores deberían recordar algo elemental. Ellos no fueron electos para convertirse en porristas del alcalde Guillermo Reyes Espronceda.
Son integrantes del Cabildo.
También fiscalizan.
También preguntan.
También deben cuidar el dinero público.
Porque resulta bastante singular convocar a varios representantes populares para explicar que todo está bien, mientras ninguno pone sobre la mesa el documento capaz de demostrar, precisamente, que todo está bien.
Eso no despeja dudas.
Las multiplica.
El propio portal municipal habla de transparencia y de “rendición clara de cuentas”, y señala que la información pública debe estar disponible para la ciudadanía.
Entonces dejemos los discursos, las solidaridades políticas y el cierre de filas para otro día.
Seguimos preguntando exactamente lo mismo.
Sin gritos.
Sin colores partidistas.
Sin necesidad de otra rueda de prensa.
Publiquen el catálogo de conceptos de los baños.
Y si los casi 800 mil pesos están plenamente justificados, aquí mismo lo diremos.
Pero mientras para responder cuánto cuestan unos baños necesiten juntar más regidores que documentos, la sospecha ciudadana no la estarán provocando quienes preguntan.
La estarán alimentando quienes se niegan a contestar con números.
Y por favor, si van a convocar otra conferencia para explicarlo, esta vez lleven la carpeta.
Porque de discursos ya quedaron hasta los baños tapados.
𝑨𝒒𝒖í 𝒆𝒏 𝒄𝒐𝒓𝒕𝒐...
Si así se pusieron por la simple sospecha de cuentas infladas en dos pi**hes bañitos, no quiero imaginar qué pasaría si un día rascamos tantito en otras obras, de esas donde ya no hablamos de cientos de miles, sino de millones.