17/05/2026
Quisiera compartir este párrafo del comentario de la lección de escuela sabática, deseo que siempre el amor prevalezca antes que todo.
No dejen que pase un solo día sin que comprendan la responsabilidad que tienen ante Dios frente al sacrificio de su Hijo unigénito. Jesús no recibe gloria de alguien que se transforma en acusador de los hermanos. Que no pase ni un solo día sin que nos ocupemos de sanar y restaurar heridas viejas. Cultivemos el amor, y que de nuestros labios no escape ninguna palabra de mala sospecha. Cerremos esta puerta de inmediato y mantengámosla cerrada; abramos la puerta desde donde Cristo preside y mantengámosla abierta, porque conocemos el valor del sacrificio de Cristo y de su amor inalterable. Bebamos las aguas refrescantes de la vida que proceden de las fuentes del Líbano, pero rehusemos las aguas turbias del valle: los oscuros sentimientos de sospecha. Hay mucha veracidad en la causa, pero ¿echaremos a perder la fragancia de nuestro espíritu porque otros se visten de amargura? Dios no lo permita. Ni siquiera una décima parte de las malas sospechas es digna del tiempo que dedicamos a considerarlas y repetirlas. Arranquen de sus palabras toda severidad; hablen con dulzura; mantengan inalterable su confianza en Jesús.