19/06/2026
Junio es un mes dedicado a reflexionar sobre la salud de los hombres, y eso incluye hablar también de bienestar emocional y psicológico.
Durante mucho tiempo, a muchos hombres se les enseñó que ser fuerte significaba resolver todo por cuenta propia, resistir sin quejarse y evitar pedir apoyo.
En muchos contextos, expresar vulnerabilidad llegó a interpretarse como una muestra de debilidad.
Sin embargo, que los hombres aparezcan con menos diagnósticos de depresión no significa necesariamente que experimenten menos sufrimiento emocional.
En muchos casos, refleja que buscan ayuda con menor frecuencia o que expresan su malestar de formas distintas.
La tristeza, la ansiedad o el agotamiento pueden manifestarse a través de irritabilidad, exceso de trabajo, aislamiento, cansancio constante o la costumbre de responder “todo está bien” cuando en realidad no lo está.
Con el tiempo, muchas personas aprenden a ocultar lo que sienten detrás de una imagen de fortaleza: quien siempre hace reír a los demás, quien parece tener todo bajo control o quien carga con las responsabilidades de todos sin mostrar sus propias dificultades.
De esta manera, el dolor emocional puede pasar desapercibido.
No porque no exista, sino porque a menudo no sabemos reconocerlo cuando se presenta de formas menos evidentes.
Preguntar cómo está alguien es importante, pero escuchar de verdad implica estar dispuesto a recibir respuestas que quizá no sean cómodas ni sencillas. Acompañar también significa abrir espacio para que el otro pueda expresarse con honestidad.
La salud mental de los hombres requiere menos silencios y más espacios seguros para hablar, ser escuchados y recibir apoyo cuando lo necesiten.