17/01/2026
Mundos, rareza e independencia
La paradoja de lo normal es bastante curiosa, pues ser normal es raro, y si bien ser raro es normal, eso no quita que ser raro sigue haciéndote raro.
Es ahí donde debemos pararnos un momento, y pensar realmente lo que tenemos al alcance, pues cuando hablamos de cantidades, que imaginarlas dejo de ser contable, entramos en lo común, pues como pasa con lo infinito, solo necesitamos la cantidad suficiente de creencias de no ser especiales, para realmente no serlos, pues como pasa con la normalidad, si todos somos especiales, nadie lo es.
En un mundo así, es inevitable llegar a pensar que no importa lo que hagamos, no importa lo que pensemos, pero es importante discernir que nuestro mundo, no es todo el mundo, nuestro mundo realmente está hecho por ¿5, 10, 20 personas? ¿2 plazas y un camino? ¿Una minúscula parte de una ciudad y poco más?
Ese, como el tuyo y como el mío, es nuestro mundo, solo una parte de algo más grande, que si lo vemos desde ahí, claro está que no seremos importantes, pues como la tierra no afecta al sol, pero si el sol a la tierra, es importante poder decir hasta donde llega lo que realmente me construye.
Atrévete a ser tú, es algo que todo ser vivo debe llegar a ser, pues incluso cuando somos lo que otros quieren, si mi deseo es ser lo que otros quieren, también soy yo, no obstante aquí empieza otro punto.
Elegir ser diferente, ¿Es realmente una elección?, pues cuando elegimos ir en contra de lo establecido, ¿No sería solo rebeldía? Pero, entonces si nos vamos por ahí, todo estaría escrito, y no soy participe de esa creencia, pues siempre existirá la posibilidad de un futuro diferente, elegir, escoger, o ser diferente es propio, pero también como la búsqueda de autonomía en la adolescencia, escojer ser diferente es la búsqueda de la autonomía de nuestro mundo, creer o no en dios, elegir nuestra sexualidad, nuestra manera de actuar o elegir una profesión, son las reglas trazadas que tenemos y las cuales hay que romper, para poder ser aquellos que otros ven y llaman "raro".
Pues raro no es un insulto, sino mi propia muestra de especialidad a sus ojos, me preocupo cuando no me lo dicen, pues están admitiendo que soy normal en su mundo, que soy esperable o solo era inevitable que llegara, es ahí cuando mi rareza debe alzarse y superar incluso esas espectativas, sin embargo, incluso mi rareza debe guardarse cuando los mundos a los que entro son impredecibles, pues cuando voy a una cena con la familia de mi novia o cuando voy a un funeral, mi rareza es la misma que me debe permitir entrar y salir de lo normal de otros mundos.
¿Es esa la verdadera rareza? Pues claro que no, sería narcisista de mi parte admitir ser raro para el mundo, pero es ahí donde atreverse a ser diferente es necesario, pues como hay mundos con los que no deseo chocar, hay otros que tengo que romper, y lo siento, se que no era lo que ellos querían para mí, pero mi mundo no puede ser una réplica o una pintura, necesita ser un ser, tener inicio y final, tener aventuras y desgracias, necesito que me empuje a romper las reglas y renacer como "un sol y un planeta", quiero afectar otros mundos y que otros soles me afecten a mí, pues es ahí donde podré al fin encontrar el atrevimiento de ser yo, de afectar incluso sin desearlo, de ser afectado sin buscarlo, un espiral que moverá las suficientes cosas dentro de mi mundo, para poder ponerme con los demás y abrirme paso a lo que quiero.
Pero, si todos tenemos nuestro mundo, ¿Por qué odio? ¿Por qué siento culpa? ¿Por qué me duele decepcionar? Pues, cuando hablamos de mundos, inevitablemente habrá choques, algunos más perpetuos que otros, unos sin cambio notorio y otros que cambiarán su curso para siempre, cada mundo encontrará su sistema, puede ser grande o pequeño, puede ser frágil o duradero, pero es ahí donde sorprender y ser diferente al lugar del que vengo, me dará mi libertad, me atrevo, porque soy diferente, me atrevo porque soy raro, pero más me atrevo porque soy libre.