29/08/2026
EL PRODUCTO ERES TÚ
Ayer fueron los therians.
Hoy es farmear aura.
Mañana será otra pendejada.
Cambian los nombres, la moda y el disfraz, pero el negocio no cambia: mantenerte mirando, reaccionando y distraído.
Mientras dices: “¿Qué chingados hacen ahora?”, ya funcionó. Te detuviste, lo viste, comentaste y lo compartiste. Nos hicieron creer que el producto era el video, la red social o el influencer. No. El producto eres TÚ: tu atención, tu tiempo, tus emociones y tus datos.
Y el mecanismo evolucionó: hoy no solo se consume la distracción, se compite por producirla. Por likes, vistas y puntos imaginarios de “aura”.
La pregunta no es por qué los jóvenes hacen tantas pendejadas, sino ¿POR QUÉ CONSTRUIMOS UN SISTEMA QUE LAS PREMIA?
Se premia el ridículo, se distribuye la distracción y se monetiza la atención. Al que más provoca, lo viralizan; al que más se exhibe, lo premian. Y luego nos hacemos los sorprendidos, como si no existiera una estructura diciéndoles a diario: “haz algo para que te miren”.
Puedes pasar meses leyendo, entrenando o aprendiendo una habilidad y nadie te mira. Pero haz un ridículo de 10 segundos, consigue millones de vistas y aparentemente ganaste. ¿Qué mensaje estamos mandando?
Y como padres no podemos hacernos pendejos. Les damos el teléfono, pagamos el internet, los dejamos horas frente a la pantalla y luego preguntamos por qué no se concentran o por qué necesitan aprobación constante.
Antes una pendejada terminaba entre cinco amigos. Hoy se premia ante millones, y eso lo cambia todo. Mientras ellos creen que ganan seguidores, alguien más gana algo real: su tiempo. Horas para leer, pensar, crear, aprender y construir criterio.
Antes un joven intentaba descubrir quién era. Hoy el sistema le pregunta: ¿qué personaje tienes que representar para que te miren? Y mientras más funciona el personaje, más difícil es regresar al humano.
La próxima vez que aparezca una tendencia absurda, pregúntate: ¿por qué existe un sistema dispuesto a premiarla y quién gana mientras tú pierdes horas de tu vida?
Y mientras entreguemos nuestra atención como si no valiera nada, seguirán inventando cualquier cosa para quedarse con ella.