26/08/2026
A PROPÓSITO DE RUBÉN BLADES
Por Héctor Pérez
Hace algunos días entró a Prime Video 𝐘𝐨 𝐧𝐨 𝐦𝐞 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐨 𝐑𝐮𝐛𝐞́𝐧 𝐁𝐥𝐚𝐝𝐞𝐬, documental del 2018 que gira en torno al cantante de salsa y que tuvo una corrida comercial en cines de México de solo un par de días.
En cuanto tuve un poco de tiempo me di la oportunidad de verlo y me llevé una grata sorpresa.
Pero quizá tenga que empezar esta historia antes, mucho tiempo antes, en mi niñez.
Cuando era niño mi mayor contacto con la música se daba a través de los viajes en auto con mi padre, cuando nos llevaba a algún lado. En esos momentos escuchaba la radio, específicamente las estaciones gruperas de la localidad, pero también escuchábamos casetes, porque antes la música vivía en casetes.
Ahí los Beatles y Rubén Blades eran una constante, mi padre era, y es, fanático del cantante panameño, así que ponía sus discos muy seguido.
En ese momento yo no sabía mucho de música, no sabía mucho de nada realmente y la música era ritmo y letras que no entendía del todo, pero algo ahí fue permeando y se volvió parte de mis gustos.
Adelantamos el tiempo y llegamos no a la adolescencia, porque ese momento se trataba de llevar la contra a todo lo que representaba mi papá, llegamos a mi primera etapa como adulto, porque ahora sé que son varios momentos los que van componiendo la vida.
Ahí fue mi segundo encuentro con el cantante y por fin entendí por qué a mi papá le
gustaban tanto sus canciones.
Y es que Rubén Blades no es solo salsa o música latinoamericana, a pesar de que su forma está ahí.
Cuando lo volví a escuchar me encontré con letras que hablaban de conciencia social (𝐓𝐢𝐛𝐮𝐫𝐨́𝐧, 𝐀𝐝𝐚́𝐧 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚, 𝐏𝐥𝐚́𝐬𝐭𝐢𝐜𝐨, 𝐋𝐢𝐠𝐢𝐚 𝐄𝐥𝐞𝐧𝐚), de la historia de Latinoamérica (𝐂𝐨𝐧𝐦𝐞𝐦𝐨𝐫𝐚𝐧𝐝𝐨, 𝐄𝐥 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐀𝐧𝐭𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐲 𝐬𝐮 𝐦𝐨𝐧𝐚𝐠𝐮𝐢𝐥𝐥𝐨 𝐀𝐧𝐝𝐫𝐞́𝐬, 𝐏𝐥𝐚𝐧𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐚𝐝𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨, 𝐂𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨𝐬 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐞𝐬); así como un estudio de los sentimientos del continente, presentes en canciones como "Cuentas del alma", "Decisiones" y "Buscando América".
Por si fuera poco también me encontré con que además de hablar de sentimientos,
muchas canciones contaban historias, como si se tratara de cuentos que a veces se tornaban en viñetas que podían vivir en una novela negra, como "GDBD"; y la que es quizá su canción más conocida, "Pedro Navaja".
Ahí entendí por qué bandas como Maná, los Fabulosos Cadillacs y Vicentico covereaban sus canciones y por qué tiene fanáticos en todo el mundo, desde latinos desperdigados por todo el globo hasta cantantes como Sting, Paul Simon y hasta Bruce Springsteen, con quien ha compartido el escenario.
La salsa de Rubén Blades no se queda solo en el apartado bailable y hasta erótico que mucha música de salsa tiene; no, sus canciones te ponen a bailar mientras que la letra te habla de la realidad que vivimos los que hablamos español, de cómo sentimos, de nuestras batallas, nuestros dolores y esperanzas.
En este documental el mismo cantante expone las razones de su existencia, él quiere dar su versión de su historia, de su vida, su forma de ver el mundo, sus porqués, sus puntos bajos y hasta dar su versión de sus polémicas, como las demandas que interpuso contra Fania y el reconocer a un hijo fuera del matrimonio.
Rubén Blades habla de su verdad, mientras lo vemos conversar de su música, su carrera como actor, su trayectoria política, sus orígenes y por qué es como es.
A través de viñetas sin mucho adorno vemos cómo nos cuenta sus historias y su día a día, nos confirma a quienes lo seguimos desde hace años que es un tipo sencillo que incluso a su edad tiene problemas para lidiar con la fama, reconoce su propia mortalidad y sabe que no quedan muchas primaveras más.
Y por algún motivo mientras veía el documental me puse a pensar en mi padre, en mi relación con él.
Hoy puedo estar seguro de decir que no existen las relaciones fáciles entre los hijos
varones y sus padres. A pesar del cariño que existe, muchas veces hay una barrera, un distanciamiento, una soledad que nos aleja y nos une al mismo tiempo. Muchas veces para nosotros como hijos es difícil expresarnos con ellos, como seguramente ellos tuvieron dificultades para hacerlo con sus padres y con nosotros también.
Un puente entre mi padre y yo es Rubén Blades, y eso además de todo lo que ya mencioné antes del cantante, es una de las razones por la cual lo valoro tanto.
Si conocen la música de Rubén Blades este documental es el complemento perfecto para terminar de entenderlo, si no lo conocen y lo ven les aseguro que terminarán con ganas de escuchar su música.
𝐘𝐨 𝐧𝐨 𝐦𝐞 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐨 𝐑𝐮𝐛𝐞́𝐧 𝐁𝐥𝐚𝐝𝐞𝐬 está disponible en Prime Video en México y les recomiendo que la vean pronto porque con las plataformas nunca se sabe cuándo saldrán de su programación.
Nos leemos a la próxima.
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