25/07/2026
𝑺𝒐𝒏𝒊𝒅𝒆𝒓𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝑳𝒂 𝑪𝒂𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑪𝒖𝒍𝒕𝒖𝒓𝒂
Texto: Lovet Marisa Garza
Entrevista: Pachuco Pinol
Este jueves 23 de Junio, durante la inauguración de la exposición "Sintonía Sonidera: Memorias de la aguja y el vinil", en la Casa de la Cultura de Nuevo León, Pinol Pachuco conversó con la artista, investigadora y documentalista regiomontana Yasodari Sánchez, sobre un proyecto que lleva más de trece años construyéndose junto a la comunidad sonidera de la Colonia Independencia.
Lejos de reducir el fenómeno sonidero a la música o a las colecciones de discos, Sánchez explica que su trabajo busca comprender todo el universo que rodea esta cultura popular.
"Hay muchas capas. No tiene que ver solamente con la música o con las colecciones de discos. Para entender este movimiento es necesario hablar también de comunicación, arte y educación.
Todo eso ayuda a dignificar el oficio del sonidero", señaló.
Originaria de la , la investigadora reconoce que su vínculo con este universo comenzó desde la infancia. Creció rodeada de música y con la curiosidad de entender ese paisaje sonoro que definía la identidad del barrio.
Con el paso de los años, la investigación dejó de centrarse únicamente en el sonido para convertirse en una exploración sobre la vida comunitaria.
"Cuando empecé a convivir con los sonideros y con sus familias entendí que no era sólo música. Había que escuchar sus historias. Ellos fueron intermediarios para resolver necesidades de la comunidad, organizar a los vecinos e incluso comunicar información importante cuando muchas veces las instituciones no llegaban al barrio."
Para Yasodari, los sonideros desempeñaron un papel social que pocas veces ha sido reconocido. En una colonia construida por familias migrantes y marcada históricamente por la falta de infraestructura, la música terminó convirtiéndose en un espacio de encuentro, resistencia e identidad.
La investigadora considera que esa apropiación de la música colombiana también tiene una explicación cultural.
"Había una identificación con esas letras porque hablaban de contextos muy parecidos: comunidades trabajadoras, gente del campo, familias que enfrentaban dificultades económicas. Esa música encontró aquí un hogar y terminó formando parte de nuestra identidad."
Su trabajo no se ha limitado a documentar esta historia. A lo largo de más de una década ha desarrollado talleres para niñas, niños y jóvenes, proyectos de fotografía, video y serigrafía, además de iniciativas que durante la pandemia ayudaron a generar ingresos para diversos sonideros mediante la producción de playeras y obra gráfica.
"Siempre he trabajado desde tres ejes: educación, arte y comunidad", afirma.
Esa visión también atraviesa "Sintonía Sonidera. Memorias de la aguja y el vinil", una exposición que reúne fotografía, video, instalación, archivo y objetos que muestran cómo el movimiento sonidero ha construido una memoria colectiva que trasciende la música.
Más que una exposición sobre discos de vinilo, la propuesta de Yasodari Sánchez invita a reconocer a quienes durante décadas hicieron de una bocina, una tornamesa y una calle un espacio para crear comunidad. Porque antes de que existieran las plataformas digitales, hubo barrios enteros que aprendieron a encontrarse alrededor de un sonidero. Y esa historia también merece ser contada.