10/01/2026
OZZIEL HERRERA: CUANDO EL TALENTO YA NO ALCANZA PARA SOSTENER LA PACIENCIA
Este sería el último torneo de Ozziel Herrera con Tigres. Y no lo digo desde el enojo, sino desde el análisis. Porque en el alto rendimiento, el talento abre puertas… pero la continuidad es la que te mantiene dentro.
Ozziel no es un mal futbolista. Al contrario: es rápido, encarador, distinto. Por eso duele más el diagnóstico recurrente. Otra vez una lesión muscular. Otra vez fuera antes de que ruede el balón. Y cuando los mismos problemas se repiten, deja de ser casualidad y se convierte en un patrón que el club ya no puede ignorar.
Aquí está el punto clave que muchos evitan: Tigres no necesita jugadores que prometan, necesita jugadores disponibles. La confianza deportiva se construye con presencia, no con intenciones. Y hoy, con todo respeto, no se puede planear una temporada alrededor de un elemento que se lesiona con demasiada frecuencia. No es falta de compromiso, es una realidad física.
Además, el contexto pesa. Tigres arranca el torneo con varias bajas importantes y cada ausencia obliga a reajustes. En un plantel que presume profundidad, la intermitencia se vuelve un lujo que no todos pueden darse. Por eso la pregunta incómoda es inevitable:
¿Hasta cuándo se debe esperar a un jugador que no logra continuidad?
¿Es justo para el equipo seguir apostando… o es más justo para todos cerrar el ciclo?
Y ojo, esto no es un “ya no sirve”. Ozziel seguramente tendría mercado en la Liga MX, en un entorno donde la exigencia sea distinta y el ritmo se pueda administrar mejor. A veces cambiar de aire no es fracaso, es reinicio.
Tigres, en cambio, está en otra etapa. Compite por títulos, por presión, por resultados inmediatos. Y en ese escenario, el cuerpo también juega. Mucho.
El debate queda abierto: ¿Se debe priorizar el talento intermitente o la fiabilidad constante? Porque en el fútbol de élite, estar sano también es una virtud.
Y esa, hoy, es la discusión real alrededor de Ozziel Herrera.